domingo, 7 de febrero de 2016

Atrezo vs. pancarta. #LibertadTitiriteros

Atrezo
Del it. attrezzo.
1.      m. Cinem., Teatro y TV. utilería (‖ conjunto de objetos de un escenario).

Pancarta
Del b. lat. pancharta, y este del gr. πᾶν pân 'todo' y χάρτης chártēs 'hoja, papel'.
1. f. Pergamino que contiene copiados varios documentos.
2. f. En manifestaciones y otros actos públicos, cartel con consignas o diversos mensajes, que se exhibe con propósitos normalmente reivindicativos.

“Echaban NO-DO y dos películas de ésas que tú detestas y me chiflan mí, llenas de amores imposibles y pasiones desatadas y violentas. Villanos en cinemascope. Hermosas damas y altivos caballeros del Sur tomaban té en el Roxy cuando apagaban la luz”. (Los fantasmas del Roxy, Joan Manuel Serrat).

Desolador. De verdad. ¿Qué país estamos construyendo? ¿En qué tipo de democracia vamos a convertir esta que, con su déficits, tanto nos costó construir? ¿Qué fue de esos luchadores de la izquierda que citaban orgullosamente a Voltaire (o Hall o Tallentyre, incluso Churchill, si es el ínclito Eduardo Inda quien lo cita) con aquello de “detesto lo que usted escribe pero daría mi vida por que pudiera seguir escribiendo”?

Ayer volvió a ser un día nefasto para quienes defendemos por encima de todo la Libertad, incluso cuando esta nos hiere. Aún no salgo de mi asombro de los cientos de comentarios de compañeros de batalla que justificaban la detención de los dos cómicos de la compañía Títeres desde Abajo, cuya obra fue estúpidamente programada por el Ayuntamiento de Madrid, sin advertir que se trataba de una obra para adultos, en horario propicio para los niños –lógicamente atraídos por un espectáculos de títeres- aunque en ningún momento la compañía la comercializa como función infantil.

Resultó –casi- del todo imposible hacer entender que, por muy violenta que fuera la obra, no era más que ficción, y que la ficción lo admite todo, incluso lo que nos desagrada. En ello consiste una regla sagrada de la libertad de expresión, de la Libertad. En detestar lo que usted escribe, pero dar la vida para que pueda seguir escribiendo.

No doy crédito de tanto compañero y compañera con tanta formación académica, experiencia de gestión de lo público, que no sabían distinguir entre atrezo y pancarta, y que, sin admitir la existencia de tan sutil diferencia, aprobaban la detención, incluso el encarcelamiento de dos artistas por la violencia y presunta apología contenida en su obra. A los sumo admitían que “ya decidirán los jueces y veremos quién tiene razón”. ¿Es que ninguno sentía nada por esos descerebrados chicos encarcelados? ¿Ya han olvidado algunos compañeros qué es ir a la cárcel injustamente y esperar a que te toque un juez noble para salir de esa infame humillación? ¿De verdad?

Adiós a American Pyscho de Bret Easton Ellis, a La Naranja Mecánica de Anthony Burgess, a Fuenteovejuna de Lope de Vega o, cómo no, a La Biblia, posiblemente, el libro que más violencia encierra de todos los escritos jamás. A El silencio de los corderos de Jonathan Demme, a Gilda de Charles Vidor, a Días Contados o La muerte de Mikel de Imanol Uribe; apurando, incluso a Ocho apellidos vascos de Emilio Martínez-Lázaro (ojo Almódovar, no vuelvas a tus inicios). Adiós a South Park o Padre de Familia o, estirando, a Los Simpson  (oh, dibujos animados). Con los argumentos defendidos ayer por algunos y algunas, todas estas obras deberían ser inmediatamente prohibidas, retiradas de las librerías y medios audiovisuales y sus autores, si aún viven, detenidos y juzgados.

Qué obcecación por argumentar el presunto uso de una pancarta como si fuera tal, cuando no era más que atrezo, joder. Sí, atrezo. ¿No sabemos qué es? (Sírvanse entonces volver al comienzo de este artículo). Si sacamos de contexto los elementos de una creación artística… ¿es posible el Arte? ¿O empezamos todos a medir y limitar nuestro talento y nuestra creatividad? ¿O mejor damos por muertos al Cine, la Literatura, el Teatro, el Cómic… y vivimos al estilo pensado por Ray Bradbury en Farenheit 451 o, aún peor, al de Un mundo feliz de Aldous Huxley, en el que la felicidad se logra tras acabar con  la familia, la diversidad cultural, el arte, el avance de la ciencia, la literatura, la religión y la filosofía?

Lo sucedido con los titiriteros granadinos es muy grave. Han sido detenidos y acusados de delitos no cometidos, y están encarcelados, sin derecho siquiera a una fianza, porque el juez Ismael Moreno considera además que, dada ‘la gravedad’ del delito cometido incluso podrían plantearse “darse a la fuga”. ¿Nos hemos vuelto locos?

Lamentable la actitud del Ayuntamiento del Cambio de la alcaldesa Manuela Carmena y Ahora Madrid, presto a sumarse al linchamiento público para evitar algún desgaste político, e  incapaz de darse cuenta de que su torpeza programando les ha costado la libertad a dos personas que no han hecho nada punible, y hasta puede costarles varios años de condena. Lamentable también el Partido Socialista, que no dudó en criticar en un comunicado una apología que nunca se produjo. Execrable Esperanza Aguirre y el Partido Popular, con su habitual actitud carroñera. Terribles la mayoría de los medios de comunicación, en los que aún queremos ver a defensores de las más elementales libertades.

La función “La bruja y Don Cristóbal” puede ser violenta, detallar los peores instintos y vilezas de la condición humana, dar asco… Pero no deja de ser una función teatral. Es falso que haya apología de nada en ella, siquiera de la violencia. ¿Cuándo dejamos de ser espectadores críticos para ser jueces?

Yo quiero poder detestarlos, a la bruja y a Don Cristóbal. A Títeres desde abajo. Pero también quiero seguir dando mi vida para que puedan escribirse esos personajes y  representarse esas funciones. Y saber que alguien estaría dispuesto a dar la suya para que yo algún día tenga la suerte de escribir una novela de tan mal gusto que todos puedan detestarla con todas su ganas. Quiero ser libre. Y para serlo, necesito que los titiriteros también lo sean. Estúpidos, incluso malvados. Pero libres.

#LibertadTitiriteros

Libertad sin cargos para los artistas de 'Títeres desde abajo'

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sábado, 6 de febrero de 2016

Día negro para la Libertad, la Cultura y el Periodismo

Vergüenza. Es lo que siento cuando veo con qué facilidad la torpeza de algunos se convierte en artillería pesada para desacreditar a otros. Lo ocurrido ayer en Madrid forma parte de esos capítulos que nos deberían sonrojar a todos y que nos recuerdan cuán necesaria es la Educación para la Ciudadanía. Y no solo para los niños, sino para todos. Fue un día negro para la Libertad, para la Cultura y, sobre todo, para el Periodismo. Desolador.

La obra ‘La bruja y Don Cristóbal” de la compañía teatral Títeres desde abajo es contratada por el Ayuntamiento de Madrid y programada torpemente durante las fiestas del Carnaval en horario infantil. Basta con visitar la propia web de la compañía para constatar que en ningún momento comercializa dicha función como un show para niños, sino como una recreación de teatro popular sobre Don Cristóbal Polichinela, “ese oscuro personaje de la tradición popular ibérica. Polichinela se presenta bajo diferentes formas para imponer su voluntad a base cachiporra. Sin embargo, también habita en estas tierras una bruja que tiene la firme decisión de amar su libertad por encima de todo y no dejarse pisotear por ningún Don Cristóbal, por mucho poder que éste se arrogue.” En la misma web, Títeres desde Abajo detalla su oferta de teatro infantil, en la que no encuadra esta función.

A partir de ahí, el error del programador, la ignorancia, y también la mala leche de algunos, devienen un grotesco chorreo de noticias escandalosas y forzadas a base de sacar de contexto el contenido de la obra, a la que se llega a calificar de espectáculo proetarra. Un par de tertulias y un ejército de avezados tertulianos de los 140 caracteres y ya tenemos la tarde hecha.

Lo más grave es que se haya llegado a detener a los miembros de la compañía de títeres, por un presunto delito de enaltecimiento del terrorismo. Un comunicado de CNT de Granada aclara el contenido de la obra: "Al respecto, y para indicar unas necesarias aclaraciones, debemos relatar lo que es, en realidad, la obra. En esencia, “La Bruja y don Cristóbal” procura representar, bajo las figuras recurrentes de cuentos y teatros, la “caza de brujas” al movimiento libertario que ha sufrido en los últimos años, con los montajes policiales estilo “Operación Pandora”. La obra está protagonizada por una bruja, que representa a las personas de mala fama pública, y que se ve en la situación de enfrentarse a los cuatro poderes que rige la sociedad, esto es: la Propiedad, la Religión, la Fuerza del Estado y la Ley. La protagonista está en su casa, y, en primer lugar, su vida es interrumpida por la aparición del “Propietario”, que resulta ser el legítimo poseedor legal de la casa donde vive. No existen monjas violadas; bajo la forma de los muñecos, los adultos podemos comprobar que el propietario decide aprovecharse de la situación para violar a la bruja; en el forjeceo, la bruja mata al propietario. Pero queda embarazada, y nace un niño. Es entonces cuando aparece la segunda figura: una monja, que encarna la Religión. La monja quiere llevarse al niño, pero encuentra resistencia en la bruja, y en el enfrentamiento, la monja muere. Es entonces cuando aparece el Policía, que representa la Fuerza del Estado, y golpea a la bruja hasta dejarla inconsciente, y tras ello, construye un montaje policial para acusarla ante la Ley, colocando una pancarta de “Gora Alka-ETA” sobre su cuerpo, que intenta mantener en pie para realizar la foto, como prueba. A partir de este montaje policial, surge la cuarta figura, que es la del Juez, que acusa, y condena a muerte, a la protagonista, sacando una horca. La bruja se las arregla para engañar al juez, que mete la cabeza en su propia soga, y la aprovecha para ahorcarle, para salvar su propia vida. El relato continúa algo más, pero esta es la esencia de lo que transcurre, y donde se encuentra toda la polémica". La función, que no era para niños, escandalizó a algunos padres, y puede que con motivo, pero precisamente por eso, porque no era un espectáculo infantil. Pero, por favor, de ahí a detener a los artistas...

Los únicos responsables de lo sucedido son un torpe programador y la concejala Celia Mayer que decidieron contratar esa función y ofrecerla a niños. Pero lo más preocupante es que el Ayuntamiento del cambio de Madrid, en vez de reconocer su error, haya presentado una denuncia contra la compañía de títeres, que sus integrantes hayan sido detenidos y que todos los medios de comunicación hayan entrado al trapo de tan grotesca historia.


Lo dicho, un día desolador para la Libertad, la Cultura y el Periodismo. Muy triste todo.

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(Ver también)

Atrezo vd. pancarta. #LibertadTitiriteros


http://ciudadanopan.blogspot.com.es/2016/02/atrezo-vd-pancarta-libertadtitiriteros.html

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PETICIÓN A LA AUDIENCIA NACIONAL Y AL AYUNTAMIENTO DE MADRID

Libertad sin cargos para los artistas de 'Títeres desde abajo'

miércoles, 27 de enero de 2016

Un Gobierno del Cambio debe comenzar por contar la verdad

Soy partidario de un gobierno de izquierdas, liderado por el PSOE (no necesariamente por Pedro Sánchez Pérez-Castejón), apoyado por Podemos y por Unidad Popular. Y estoy absolutamente en contra de cualquier tipo de pacto, por activa o por pasiva, que permita que el Partido Popular, con Mariano Rajoy Brey o con cualquiera otro de sus miembros al frente, siga gobernando este país. Creo que es lo que las urnas han pedido a los partidos políticos.

Esto no quita que no me gusten las formas, la arrogancia y el desdén con el que los miembros de Podemos miran al resto del arco parlamentario. Incluso a sus propios militantes y votantes. No me gusta esa premisa de que solo hay verdad si el podemismo forma parte de ella, o de que ‘el pueblo’ solo lo es con ellos. Que todo aquello que no cuente con su concurso no está libre de sospechas.

La propuesta de pacto de Pablo Iglesias, manifestada en la ostentosa rueda de prensa del viernes 22 de enero y en su pomposo artículo en El País del domingo 24 no me disgusta (otra cosa es el reparto de carteras puesto encima de la mesa, que prefiero ni comentar), pero es conveniente ir siempre con la verdad por delante. Podemos se lleva las manos a la cabeza por los acuerdos que mayoritariamente han relegado a sus diputados en la Mesa del Congreso o en la distribución de escaños, pero es el mismo Podemos que, por ejemplo, calló y consintió que se excluyera a Unidad Popular-Izquierda Unida del debate entre los líderes de los principales partidos y ahora no duda contar los votos los de Alberto Garzón Espinosa como propios, o que ha impedido con sus votos que se aprueben presupuestos claramente progresistas en comunidades como Asturias.

Pablo Iglesias reclama un pacto de progreso que “lidere los cambios constitucionales que demandan los ciudadanos”, pero sabe, sin duda, que al menos en esta legislatura, que será muy corta, no va ser posible abordar dichos cambios, porque no hay ninguna opción de conformar las mayorías parlamentarias que exigen dichos cambios. También compromete “nuevas fórmulas de encaje territorial” que sabe detenidamente imposibles por la capacidad de bloqueo que mantiene el Partido Popular en el Congreso y, sobre todo, en el Senado. Llegado el momento de abordar dichas reformas y fórmulas, ¿a quién pretende endosar Podemos el fracaso?

Una mayoría de izquierdas debe abordar, de forma urgente, y en eso no puedo estar más de acuerdo, el lamentable estado de emergencia social en el que el Partido Popular ha sumido a nuestro país y nos ha condenado a todos los españoles. En eso podemos y debemos estar todos de acuerdo. Derogar las maléficas y malintencionadas leyes del PP durante la nefasta legislatura anterior es posible, sin duda. Otras promesas me temo que tendrán que esperar a que la ciudadanía decida otorgar a la izquierda una confianza mayor que la actual. Y ocultar esa realidad no es un buen punto de partida para ningún acuerdo .



jueves, 21 de enero de 2016

Un tesorito del baúl de mis recuerdos

Piloto realizado en mayo de 1990 mientras aprendíamos a hacer televisión con muchas ganas de pasarlo bien a las puertas de la Expo'92.