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viernes, 23 de agosto de 2019

Como si no hubiera ayer, Pedro Sánchez


Pedro Sánchez y su equipo están jugando, otra vez, y como si no hubiera ayer, con esto del “relato”. Por segundo viernes consecutivo, la ministra portavoz, Isabel Celaá, ha utilizado la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros para transmitir la posición del “presidente Pedro Sánchez” en el momentum actual de la XII Legislatura. Se trata de crear la falsa imagen de que el camino a la Investidura -o no- de Pedro Sánchez pivota sobre una negociación entre “este Gobierno y el resto de fuerzas políticas” (sic), sorteando preceptos elementales de la democracia parlamentaria, y atribuyendo al Presidente en Funciones funciones (valga la redundancia) que no le son propias.


Los encuentros, a estas alturas, del diputado y líder socialista Pedro Sánchez con la sociedad civil (asociaciones, colectivos, sindicatos y “con el tercio de familias” si cabe, como animaba un ingenioso tweet hace unos días), no tienen ningún sentido. Sólo estarían justificados si desde el 28 de abril hasta hoy se hubiese producido en el país alguna circunstancia (catástrofe, atentado, crack financiero...) que precisara tomar un nuevo pulso a la sociedad. De hecho, cuando Sánchez comenzó su ronda de contactos, el mensaje era que iba pedir en las reuniones la mediación de los colectivos ante Unidas Podemos. Alguien debió darse cuenta, tarde y mal (una constante en el entorno de Pedro Sánchez), de la extrema debilidad que transmitía esa estrategia, así que la ronda de reuniones transmutó, de la noche a la mañana, en conversaciones para elaborar un “nuevo programa de gobierno”. Seriously, George?. A un mes escaso de la fecha límite para que no se disuelvan Las Cortes de forma automática, parece que en el PSOE no se conocían los anhelos, necesidades y ambiciones de la sociedad civil. Es una patraña, puro teatro. Puro relato. Un burdo e incomprensible simulacro.
No cabe extrañarse, pues, de la hiriente pulla con la que que Unidos Podemos abre su propuesta al PSOE para pactar un gobierno de coalición. “Tras haber mantenido reuniones con cerca de 300 colectivos de la sociedad civil y haber recogido sus demandas...”. Un zasca antológico al que solo les ha faltado añadir “cuando correspondía” entre mantenido y reuniones para que el lector sintiera risas enlatadas en su cerebro. Le siguen más de 100 páginas de relato, pero el gobierno ha anunciado que Pedro Sánchez tendrá su propio texto cuando termine de escuchar a la sociedad civil. ¿De verdad ha gobernado casi un año sin saber qué piensa la sociedad civil? No, claro que no. Lo sabe él, y lo sabemos todos. Pero como apuntaba violeta Assiego n el diario.es, “el candidato del PSOE pareciera que se quiere presentar ante el resto de las formaciones políticas no como el candidato de otro partido sino como el candidato de la sociedad civil. De esta forma, si le niegan el apoyo o se abstienen, podría decir que están rechazando las propuestas de la mismísima sociedad civil. Sánchez en estado puro. Como si no hubiera ayer.
Hoy mismo, la ministra Celaá ha aplazado cualquier conversación de este Gobierno con el resto de fuerzas políticas (sic, sic, sic), hasta que Sánchez pueda aparentar, ahora sí, que ya sabe qué opinan y quieren las asociaciones, los sindicatos y los colectivos ciudadanos: la sociedad civil. Aunque, desde su posición de portavoz del Gobierno, ha vuelto a deslizar que lo suyo, realmente, es que la derecha renuncie a hacer lo que el propio Pedro Sánchez hizo, y aparte con su abstención los obstáculos que le alejan de La Moncloa. Con tan impostada serenidad, que la ministra ha cometido un fatal lapsus linguae, al asegurar, por dos veces, que en 2015, el PSOE ofreció su abstención para evitar nuevas elecciones.
El equipo de Iván Redondo, el spin doctor de Sánchez, ha elaborado una hoja de ruta que pasa por borrar de la memoria de los ciudadanos la epiquísima epopeya que convirtió a Pedro Sánchez en el indiscutible líder del PSOE. Para no tener que volverla a contar aquí, el propio Sánchez esbozó un lema que resume su viaje desde una cafetería con Jordi Évole al Palacio de la Moncloa: “¡No es no!”. En 2015, Pedro Sánchez no ofreció la abstención del PSOE. Al contrario, la rechazó de plano, se autopropuso como candidato a Presidente del Gobierno, y provocó la repetición de las elecciones generales. Y si hubiese gozado del poder omnímodo del que hoy goza en el PSOE, es más que probable su legendario emblema hubiese forzado unos terceros comicios. Pero entonces, el famoso Comité Federal del 1 de octubre paró en seco los inconsistentes deseos de Sánchez. Solo entonces la abstención de los diputados socialistas, ya sin Sánchez, facilitó la formación de Gobierno por parte del Partido Popular, ganador, por dos veces consecutivas de las elecciones generales.

Creer que en sólo tres años años la memoria de los electores no es tanta como para no ruborizarse cuando hoy reclama la abstención de la derecha, denota que Iván Redondo y sus redes de comunicación, tienen el 'war room' (lo tienen) secuestrado por los guionistas de Veep, y no por los de El ala oeste de la Casa Blanca. Entre la candidez y el patetismo.
Romper antes de empezar
El problema hoy es otro. Pedro Sánchez necesita elevar el tono de desprecio hacia Unidas Podemos hasta llegar a un nivel de ofensa sin retorno. Necesita una ruptura total, inmediata e irreversible. Necesita, realmente, poder decir al Rey que, como a Rajoy tras las elecciones de 2015, no le merece la pena postularse como Candidato a sabiendas de que no será investido por el Congreso. También sabía que no lo sería en marzo de 2016, pero entonces no pudo resistirse a subir a la Tribuna, habiendo perdido, sin ambages, las elecciones. Las cosas de Sánchez.
Estamos a un minuto y medio de que Ábalos, Lastra, Calvo o el inefable Rafael Simancas, pronuncien las palabras que socaven, intencionadamente y sin remedio, la integridad de Pablo Iglesias y sus 42 diputados. Hasta hacer imposible cualquier acercamiento vestido de la dignidad política que exige pone en marcha la Legislatura, y no darla por terminada sin siquiera intentar salvarla de forma honesta y sincera (políticamente hablando). Pero el equipo de Pedro Sánchez está empeñado en evitar, como sea, que emisarios del PSOE y de Unidas Podemos lleguen a sentarse en una mesa de la que nadie entendería que se levantaran sin un acuerdo.
¿Por qué? Porque hay algo que Pedro Sánchez y su equipo temen más que una inexplicable repetición de las elecciones generales, que es tener que disolver Las Cortes dentro de unos meses sin haber conseguido aprobar una Ley de Presupuestos Generales. Como apuntaba este viernes el maestro Ignacio Varela en El Confidencial (y yo mismo el jueves en Confidencial Andaluz), evitar las repetición es un as en la manga que Pablo Iglesias puede poner en juego en cualquier momento. No tiene más que votar sí en la Investidura de Sánchez y pasar en ese mismo instante a la Oposición. El PSOE gobernaría en solitario y con extrema debilidad, y un final abrupto de la Legislatura estaría fuera de su control. Y lo que es peor, sí en Junio había logrado impedir que Pablo Iglesias ocupe una silla en el Consejo de Ministros, veríamos al líder de Podemos dar más ruedas de prensa en La Moncloa que si hubiese ocupado una cartera en el Ejecutivo. Con mucho más poder, y sumando cada avance social del gobierno socialista en el haber de su fuerza política.
Así pues, llegaremos al mes de septiembre con Pedro Sánchez queriendo aparentar ser el Jefe del Estado y usurpando al rey desde La Moncloa la ronda de consultas con los portavoces parlamentarios. Pero aunque la mona se vista de Presidente, presidente en funciones se queda. Seguirá siendo sólo el secretario general del PSOE y posible Candidato a la Investidura; en tanto que ganador, sin asomo de duda, de las elecciones generales del 28 de abril. No es el Gobierno quien dirige este proceso, a ni nivel institucional lo es, en todo caso, el Congreso de los Diputados; y en su seno, cada uno de los grupos parlamentarios que puedan sumar escaños a la hoy deseada no Investidura.
La proyección mediática que Sánchez y su equipo están tratando de grabar a fuego en el imaginario ciudadano supone un vergonzoso abuso de las herramientas del Estado. Lo que está encima de la mesa no es la continuidad de este Gobierno; es si habrá Gobierno en esta Legislatura, y si Pedro Sánchez será su Presidente. Las propuestas, si las hubiere, serán, como corresponde, entre el Grupo Parlamentario Socialista y el resto de partidos con representación en la Cámara Baja. No es el presidente Sánchez quien negocia; es el diputado Sánchez, y lo son los distintos portavoces designados por “el resto de fuerzas políticas”. Entre ellos tienen que hablar, negociar, y, si recuperaren la sensatez -unos y otros-, pactar que la XIII sea una Legislatura de la que los ciudadanos puedan sentirse orgullosos.
¿Y una oportunidad para Pablo Casado?
El previsible plan de Pedro Sánchez para sortear la posibilidad de una tercera investidura fallida, esconde, además, un reverso tenebroso para el PSOE. Si Sánchez comunica al Rey que, con solo 125 diputados (123 del PSOE, 1 de PRC y 1 de Compromís), no puede subirse la Tribuna del Congreso para pedir la confianza del Hemiciclo, pondrá en bandeja una oportunidad para que lo haga Pablo Casado, quien acudirá a su encuentro con el monarca con un sólido y exitoso historial de alianzas para conformar mayorías de gobierno en importantes ayuntamientos (como Madrid) y parlamentos autonómicos (Andalucía, Madrid...) con otras fuerzas políticas que. unidas, suman 149 escaños en el Cámara Baja (66 del propio PP, 57 de Ciudadanos y 24 del franquismo regresado a Las Cortes), que podrían sumar además, 2 de Navarra +. 26 más que el propio Sánchez de hoy, y 61 más que el Sánchez de marzo de 2016.

Si Casado lo pide, Felipe VI no tendrá más remedio que proponer al líder del PP como Candidato a la Presidencia del Gobierno. A sabiendas de que sería un debate de Investidura estéril, que desemboca en elecciones (como el de Sánchez en 2016), pero ineludible. La Casa Real no puede permitirse negar al PP lo que hace solo tres años y medio ofreció al PSOE. Sería un debate a cara de perro, en el que todos los dardos irían dirigidos al líder socialista y a su partido. Para Pablo Casado, un magnífico orador y buen conocedor de las prácticas parlamentarias, una impagable oportunidad de oro para despejar cualquier duda sobre quién recae el liderazgo de la derecha española. Y un inmejorable arranque de una campaña electoral en la que los populares nada tienen que perder, y todo por ganar. Incluso más de lo que merecen.
Se echa en falta un ápice, una muestra siquiera, de que aún queda algo de sensatez en el PSOE. Menospreciar al adversario está muy feo. Hacerlo con los ciudadanos mucho más. Los españoles merecemos un Gobierno que no nos tome por tontos. Como si no hubiera ayer.

martes, 20 de agosto de 2019

El discurso de Pablo Iglesias que más teme Pedro Sánchez


El discurso de Pablo Iglesias que más teme Pedro Sánchez Pérez-Castejón y por el que no se someterá a un nuevo Debate de Investidura:
Unidas Podemos - Plataforma Ciudadana - no va ser tan irresponsable de llevar a este país a otra repetición de elecciones y dar la oportunidad, por remota que sea, a la derecha. Y más a esta derecha. No seremos nosotras. Fue lo que usted hizo, aunque se empeñe en cargar sobre Podemos su propio fracaso, tras rechazar su partido en 2016 el mismo acuerdo parlamentario que hoy desea; es decir, nuestro apoyo y que los partidos independentistas no se sumen al bloque del no.
Pero entonces prefirió “abrazarse” al programa que le impusieron Albert Rivera y los propios dirigentes de su partido. Y es verdad que después se arrepintió y supo usted levantarse contra quienes le llevaron a ese fracaso. Ese valor de entonces es el pilar que sostiene su liderazgo, Sr. Sánchez. Pero hoy parece usted el líder del viejo PSOE que dijo que iba a cambiar, y le aplauden más los seguidores de Susana Díaz y de la Gestora que la militancia socialista que revolucionó su partido y hoy observa desconcertada que siguen en el mismo sitio. Usted va a ser investido hoy Presidente del Gobierno con los votos de nuestro grupo parlamentario sin haber aceptado el acuerdo que le hemos propuesto. Un acuerdo que los votantes de izquierdas no entienden por qué usted y su partido se niegan a aceptar.
Le hemos propuesto cuatro fórmulas para un acuerdo. Es usted quien las ha rechazado porque dice que no confía en nosotros. Pero quien no ha confiado en usted para que pueda decidirlo todo solo han sido los españoles, Sr. Sánchez. Si así hubiera sido, ya hace semanas que sería usted Presidente. Asuma la realidad del resultado electoral y no pretenda imponer “el relato”, porque su relato no se sostiene en datos reales, Sr. Sánchez.
Desde hoy mismo, nuestras líneas están abiertas para cuando usted entienda qué ha pedido realmente en las urnas la mayoría de izquierdas de este país. Que arranque la Legislatura, que tiempo tendremos tiempo de mejorar lo que hoy salga de aquí.
Hasta ese día, cada paso de su Gobierno que se ciña al Acuerdo de Presupuestos Generales del Estado que usted y yo firmamos para empezar a dar forma al país que sus votantes y los nuestros desean, contará con nuestro apoyo y con nuestros votos. Ese es el Acuerdo Programático para un gobierno de progreso que puede esperar de nosotros, y que se recoge en nuestra propuesta del pasado 20 de agosto. Cada paso que se aleje de ese proyecto común, tendrá usted que darlo buscando apoyos en la derecha parlamentaria. Y usted verá si, tras lo escuchado ayer y hoy aquí, puede confiar en quienes hacen política bajo el lema “que se hunda España, que ya la levantaremos nosotros”. ¿Recuerda la frase, verdad Sr. Sánchez? La contó aquí, en esta Tribuna, la diputada Ana Oramas, y la pronunció el señor Montoro, el mismo autor de los Presupuestos con los que, a día de hoy, usted aún gobierna por no haber llegado a un acuerdo con nosotros.
Usted ha querido transmitir a los españoles que si el Grupo Parlamentario de Unidas Podemos es obediente y sumiso, dentro de dos años contemplaría dejarnos formar parte de su Gobierno. No se equivoque, señor Sánchez: que Unidas Podemos forme parte del Gobierno no es una gracia que usted se puede permitir administrar como un rey absolutista. La democracia no funciona así, Sr. Sánchez. Baje usted a la Tierra y empecemos a trabajar por el progreso de este país.
Sea valiente, Sr. Sánchez. Los indicadores económicos anuncian tiempos difíciles, y está por ver si las respuestas, esta vez, vendrán desde la izquierda, o si se volverá a pagar la factura de una nueva y previsible crisis con el bolsillo de las trabajadoras y los trabajadores, de las y los pensionistas; en beneficio de la empresa y del capital. Otra vez. Ya sabemos cómo acaba eso: más pobreza, más desigualdad, mas desprotección, menos derechos y menos libertades.
Le deseo suerte y acierto, señor Presidente. Ya sabe para qué puede contar con el Grupo Parlamentario de Unidas Podemos. Estaremos encantados de visitarle en La Moncloa cada vez que las necesidades de este país requieran que la mayoría de izquierdas de este parlamento defienda los derechos y libertades de toda la ciudadanía. Hoy, las diputadas y diputados de Unidas Podemos le vamos a investir Presidente. Que a partir mañana podamos empezar a trabajar juntos. Aquí nos tiene.”

jueves, 18 de julio de 2019

El viaje a ninguna parte de Pedro Sánchez (y los otros)




La cosa va de 'ultimatums'. Podemos ha puesto como precio para sumar sus 42 escaños a los 123 del PSOE formar un Gobierno de coalición en el que cada partido designe a sus ministros en proporción al respaldo electoral obtenido. Se podrá estar de acuerdo o no, pero es una propuesta legítima que cumple los estándares del sistema democrático.
El PSOE rechaza la oferta y exige los votos de Unidas Podemos de forma incondicional. Si no, dice Carmen Calvo que no descarta que Pedro Sánchez sea investido con los votos de independentistas, EAJ-PNV, Compromís y PRC. Empero, llama a la "abstención responsable" (cosas veredes...) a una derecha fragmentada a la que sólo parece unir, con notable éxito, el "todos contra Sánchez". Lo hace para no tener que no descartar (parece coña. pero va de eso) los únicos votos que presume poder atar de aquí a la semana que viene. Empresa inútil para un órdago tan poco consistente. Casado y Rivera quieren ir a elecciones. Para ellos, una segunda vuelta vital que resuelva el liderazgo de la derecha, pero menosprecian el poder que ellos mismos han entregado a la extrema derecha reaccionaria, o cuánto espacio más pueden llegar a cederles.
El nuevo PSOE, que hasta la moción de censura ilustraba todos sus actos con el pomposo rótulo Somos la Izquierda, se muestra incapaz de domeñar la intransigencia de Podemos (que ya les vale también, ¿dónde está IU?), y de gestar un Pacto de Legislatura para que 165 diputados de izquierdas actúen como una fuerza mayoritaria, estable y de progreso, que propicie acuerdos parlamentarios durante los próximos años para que las necesarias reformas (sociales, económicas y laborales) que este país está demandando no las acaben haciendo los otros al grito de "Santiago y cierra España".
Es lo que han pedido las urnas. Seguir repitiendo como un mantra que los españoles han dicho "alto y claro" que quieren que el PSOE gobierne en solitario, es faltar a la verdad y al debido respeto a la inteligencia del electorado, que sabe perfectamente lo que ha votado. Que los adalides del dramático "no es no" emprendan (otra vez) el camino de falsear el imaginario popular sugiere extravagancia, grosería y cierta comicidad. Y demasiada falta de estrategia para tanta ambición de poder.
Al punto, tan insensato como desesperado, de amenazar con aceptar síes que -excepto Revilla y Baldoví- ni les han sido ofrecido (y mucho menos, gratis) ni los socialistas se atreven a pedir abiertamente. Y, de paso, enviar a la Oposición a esos preciosos y necesarios 42 escaños de la izquierda. El caldo de cultivo para un Gobierno débil, inestable y sometido/sometiendo al Real Decreto y el permanente chantaje de la convocatoria electoral. Suma cero.
Con estos mimbres, este país va a estar en elecciones de forma permanente. Sin un Presupuesto progresista (pues no hay que olvidar que el primero y único presentado al Congreso por Sánchez fue rechazado, entre otros, por los que se supone que le darían la investidura la semana que viene), y sin poder abordar reformas estructurales de calado social. Tal vez durante décadas.

viernes, 23 de febrero de 2018

Lastra “no conocía la noticia”



No había forma peor de terminar la que se puede denominar sin riesgo a error semana horribilis del recién estrenado #nuevoPSOEmásPSOE de Pedro Sánchez. 

El gabinete en la sombra o kompetenzteam de los viernes, una suerte de “encuentro en la cumbre” de los elegidos de la Ejecutiva Federal del PSOE diseñada para poder ofrecer una rueda de prensa coincidiendo con las del Ejecutivo de verdad, el de Rajoy, terminó en esta ocasión con la comparecencia de la número dos del partido Adriana Lastra, quien ofreció un momento de auténtico bochorno a los periodistas que cubrían su comparecencia. 

La noche anterior, un ertzaina falleció de un infarto mientras se producían violentos enfrentamientos entre los malnacidos hooligans que están convirtiendo el fútbol en una afición de riesgo. La muerte del agente de la policía autónoma vasca (Inocencio Arias García, de 50 años y natural de Ermua), abría este viernes todos los periódicos, los digitales y los impresos, y ha protagonizado las tertulias de radio y televisión desde primera hora de la mañana. El propio Pedro Sánchez se hizo eco de la noticia. En un tweet de apoyo a familiares, amigos y compañeros del ertzaina fallecido, exigía a la UEFA medidas urgentes para terminar con tanta violencia en torno al balompié.
La conmoción causada exigía estar a la altura, pero cerrar con tino esta semana maldita parecía mucho exigir a un PSOE que navega desnortado en el infierno. Ya saben aburrido, absurdo y repetitivo. Un partido que "lidera el país desde la Oposición" (Pedro Sánchez dixit) -al punto de contraprogramar al Gobierno para demostrarlo- debía haber dedicado sus primeras palabras, con la más absoluta solemnidad, al policía muerto en acto de servicio. Pero no fue así.

Lastra ejercía de portavoz de turno. El PSOE ha adoptado como estrategia comunicativa cambiar de speaker en cada comparecencia de la dirección federal. Ora Ábalos, ora Carmen Calvo, alguna vez Puente, ora Lastra… como forma de ocultar la que empieza a ser una preocupante carencia de pulso político en el puente de mando del socialismo español. Así, un rostro distinto cada vez recita por soniquete las mismas ideas y frases hechas. Como si cambiar al que habla volviera dar al manido discurso de los #10pactosdePaís carácter de novedad.

Pero no fue así. La única novedad esta vez fue la falta de consideración de la dirección del PSOE. Como ahora veremos, ni siquiera trató en su reunión la tumultuosa noche anterior en Bilbao, con resultado de un funcionario policial muerto. 

Tuvieron que pasar más de diez minutos del conocido monólogo ferraziano para que fuera una de las periodistas la que preguntara a Lastra la opinión del PSOE sobre lo sucedido en la capital vizcaína. Y entonces vino la sorpresa. La de Lastra. A la misma hora en que los agentes de la Ertzaintza celebraban concentraciones de luto en las puertas de sus cuarteles, la vicesecretaria general del PSOE, mano derecha de Pedro Sánchez, asombraba reconociendo ante la atónita prensa que "no conocía la noticia”. 



No es asunto que merezca una simple crítica. Dado que Lastra no aportó ninguna novedad que hubiera surgido de la reunión del gabinete en la sombra, cabe preguntarse, ¿qué diablos estuvieron haciendo Pedro Sánchez y sus ejecutivos de confianza durante la reunión de este viernes? ¿De qué hablaron? ¿De verdad no comentaron el triste y luctuoso suceso de Bilbao? ¿Qué está aportando al futuro de este país que Sánchez presida el otro gobierno cada viernes? Adriana venía bien preparada para responder al asunto Valenciano, y se fajó cómoda despejando el boicot al presidente asturiano Javier Fernández promovido por destacados socialistas del Principado -cuyo comportamiento no condenó-, reduciendo a mera "polémica más artificiosa que otra cosa" la vergonzosa e impropia actitud que los mensajes de WhatsApp publicados han desvelado. A la hora de publicar este post, no hay una sola mención al tema en la página oficial del PSOE; la entrada que resume la rueda de prensa de esta mañana ha eludido reflejar las forzadas palabras de aliento a los familiares de Arias, pronunciadas por Lastra a rebufo de la pregunta que le habían formulado y no traía preparada.

Ayer fui objeto en las redes sociales de -dejémoslo en "airadas"- críticas porque expresé, haciendo uso legítimo de mi libertad de expresión, que, en mi opinión, Pedro Sánchez no da la talla que el PSOE necesita para liderar España. Liderar el PSOE es una cosa, y a la vista de todos está. Yo hablaba de otra. Desde esta mañana, mi opinión es extensiva también a todo el gabinete en la sombra de Sánchez. Algunos me han acusado de no dar un respiro y “no tener piedad” con el líder del PSOE. La piedad cotiza alto. No solo en mi caso.

miércoles, 21 de febrero de 2018

La oposición de Estado de Pedro Sánchez hace temblar a la derecha bicéfala



Mariano Rajoy podrá terminar la Legislatura si quiere, aunque carezca de Presupuestos Generales del Estado. Sabe que la “paz social” está garantizada porque va a contar con el apoyo de Pedro Sánchez y, a sus órdenes, de los diputados del Grupo Parlamentario Socialista. Lo contaba el pasado sábado el periodista Gabriel Sanz en Voz Pópuli, quien explicaba por qué Sánchez no teme un adelanto electoral en pleno auge demoscópico de Ciudadanos.

La respuesta está en lo que pomposamente denomina Pedro Sánchez oposición de Estado. De forma resumida, esta consiste en que el Gobierno no tenga problemas en sacar adelante, en ausencia de Presupuestos, los asuntos más espinosos. Los que mayor malestar social pueden provocar. Los que pondrían acorralar al Ejecutivo del Partido Popular.

El grupo socialista, adelantaba Sanz, se plantea a este respecto "apoyar la convalidación de los reales decreto que presente el Consejo de Ministros con medidas de urgencia", como el aumento de los anticipos a cuenta a las Comunidades Autónomas para mejorar y garantizar la financiación de los servicios de Educación y Sanidad, la subida de sueldo a los funcionarios o la oferta pública de empleo 2018. No hay duda de que,  una vez asumida esa oposición “de Estado”, si el astuto (o zorro) Montoro propone otras medidas cuyo bloqueo no sería bien recibido por la ciudadanía, el PSOE no podría cargar con la responsabilidad de ser quien las impida. La financiación autonómica  -sobre la que recae la mayoría de las políticas sociales, incluidas sanidad, educación y dependencia- funcionariado y empleo público, es decir, las cuestiones mollares que podrían poner en serios aprietos al Ejecutivo, no serán, pues, un contratiempo para que Mariano Rajoy viva cómodamente en La Moncloa, sin Presupuestos y sin malestar social. Bueno, sí, el de la corrupción. Pero los juicios no van a durar siempre, y los condenados blanquearán a los que ni siquiera han sido acusados.

El Presidente sabe que los datos macroeconómicos y la creación de más (hasta puede que mejor) empleo juegan a su favor, y podrá centrar su estrategia en atacar a Ciudadanos, el verdadero rival de aquí a las elecciones generales. Pedro Sánchez, mientras, podrá liderar una izquierda que, ni siquiera unida, les hace sombra, mientras recibe una y otra vez el letal agradecimiento del Gobierno por no bloquear el día a día de los españoles.

La oposición de Estado de Pedro Sánchez hace temblar a la derecha bicéfala.


MÁS DEL NUEVO PSOE

1.- El PSOE sacó adelante esta semana en el Congreso una propuesta sobre fiscalidad de las bicicletas. Hace unos días otra referente a erradicar la reventa ilegal de entradas de espectáculos deportivos y culturales, que como todo el mundo sabe, es uno de los muchos dramas que asolan España. Hoy mismo, la portavoz Margarita Robles ha apoyado la censura al artista Santiago Sierra en Arco. La semana pasada, Ibán García del Blanco resaltaba que el Congreso de los Diputados "está saturado de otras medidas" y "sería difícil introducir una relativa a la Cultura", por lo que el PSOE llevará el Plan Integral para el Impulso de la Igualdad en el sector al Senado, donde el PP goza de plácida mayoría absoluta.



Al mismo tiempo, los senadores socialistas se abstuvieron en la Cámara Alta en una propuesta de Unidos Podemos que pedía que España se adhiera, por fin, a la Resolución de Naciones Unidas que pide la imprescriptibilidad de los Crímenes de Guerra y de Lesa Humanidad.

2.- En la Asamblea Abierta de Bilbao de este miércoles, Mikel de Barakaldo, pregunta a “mi secretario general cuándo vamos a ver un PSOE republicano en el Congreso”. Respuesta de Sánchez: “Eso te lo dejo para ti, Mikel. Yo me ocupo de Cataluña, lo arreglo, y ya las próximas generaciones os encargáis de lo que queráis”.


3.- Pedro Sánchez encarga a Rubalcaba una conferencia sobre fake news para su ‘Escuela de Gobierno’.

Albert Rivera sueña con ser Macron. Pedro Sánchez lidera el #nuevoPSOEmásPSOE. Rajoy sonríe.

Sic transit gloria socialismi.

sábado, 17 de febrero de 2018

Una resolución a la altura del PSOE


Nadie habla del importantísimo texto que contiene la Resolución del Comité Federal del PSOE para superar el estancamiento de las clases medias y trabajadoras en España a través de un nuevo Estatuto de los Trabajadores. Ha sido aprobado, también, este 17 de Febrero de 2018 por el Comité Federal del PSOE celebrado en Aranjuez. Un documento necesario, desarrollado por la Secretaría de Empleo que lidera Toni Ferrer, quien fuera todopoderoso secretario de Acción Sindical de UGT, de especial relevancia para los votantes del PSOE de ayer y de hoy.

Ferrer conoce bien el paño laboral de este país. Ha sido  Vicepresidente del Consejo Económico y Social de España. Ha representado a la Unión General del Trabajadores en negociaciones colectivas esenciales. Ha sido miembro del Comité de Diálogo Social de la Unión Europea y del Comité de coordinación de la negociación colectiva de la Confederación Europea de Sindicatos. Y ha sido interlocutor de los trabajadores frente a las organizaciones empresariales y los distintos gobiernos en los procesos de diálogo para las reformas del mercado laboral y de la negociación colectiva. Ha velado siempre por los derechos de los trabajadores.

Del bagaje del Secretario Federal de Empleo sólo cabía esperar un documento acorde a las necesidades reales de las clases medias y trabajadoras, y no ha defraudado en absoluto. El análisis y, sobre todo, las propuestas, el compromiso asumido por el PSOE, condensan en apenas cuatro páginas la esencia del partido socialista. No en vano tanto el PSOE como la UGT tienen en común su origen.

Toni Ferrer
El magnífico texto que Ferrer y su equipo han elaborado para Pedro Sánchez ha quedado diluido en la simpleza de los medios que resumen que el Comité Federal de Aranjuez ha apostado por un proyecto para “consolidar el crecimiento económico, recuperar la igualdad y la regeneración democrática”. Fin de la cita.

La noticia del día es el trueque por el que Sánchez pone en manos de la militancia la exclusividad de cesarle, y a cambio, el mismo Sánchez, tout pour le  peuple, rien par le peuple, aparta a las bases y se reserva para sí mismo la potestad de desautorizar las listas aprobadas por agrupaciones y federaciones, e imponer sus propias preferencias y nombres en las candidaturas electorales.

También el poder para eludir el debate y la contrapropuesta, y sortear al Comité Federal y las federaciones regionales, acorralando decisiones complejas en la simpleza del o el no de las bases. Eso sí, en muy democrático voto individual y secreto.

Pedro Sánchez dispone, pues, de manos libres para administrar a su antojo el PSOE hasta que llegue el momento de evaluar cómo le han ido las cosas a nivel interno y externo. De poner blanco sobre negro si despojar de debate y decisión a los cuadros intermedios, entre ellos el propio Comité Federal, habrá merecido la pena. De verificar si haber dispuesto de libertad absoluta para decidir todas las estrategias y objetivos de los socialistas, habrá permitido a Sánchez llegar al 40 Congreso como Presidente del Gobierno, o, por el contrario, con el PSOE aún en Oposición a la derecha gobernante. Esa circunstancia condicionará los debates, documentos y reglas que surjan del próximo cónclave socialista.

En ese camino, Sánchez está obligado a liderar un proyecto motivador para la ciudadanía -el electorado-, y sortear con éxito a la percepción extendida de que la izquierda ni siquiera insinúa  una alternativa sólida frente a la derecha naranja y azul. Toda  la demoscopia reciente revela una población que hoy no cree en esa alternativa.

Si Sánchez no logra quebrar esa constante común de todas las encuestas, la XIII Legislatura que surja tras las próximas elecciones generales comenzará con el líder socialista estrenando el artículo estrella del reglamento para el #nuevoPSOEmásPSOE aprobado este sábado. El voto individual, secreto y vinculante de la militancia socialista deberá decidir entre el a interponerse entre PP y Ciudadanos (tanto monta, monta tanto) y gobernar el país con uno de los dos. U optar por no es no del que nació el nuevo PSOE.

Hasta el más optimista de los sondeos conocidos estos días advierte que Mariano Rajoy y Albert Rivera  -tanto monta- podrían arrinconar a la Oposición con una rotunda mayoría absoluta en Congreso y Senado. Un tsunami neoliberal que solo podrá impedir la agresiva rivalidad en la que vive la derecha bicéfala. Será un pacto de gobernabilidad con el PSOE el que expulse a uno de los dos, Ciudadanos o PP -monta tanto- del poder ejecutivo. El no es no solo relegaría a la izquierda, por fin unida, a la insignificancia de Telegram y Twitter.

El nuevo PSOE no dispone de mucho tiempo para crear un estado de opinión pública en el que solo los socialistas puedan liderar los múltiples escenarios pos electorales que se avecinan.

Del Comité Federal celebrado este sábado en Aranjuez no hay una sola línea en los medios de comunicación sobre el documento de Toni Ferrer. La información gira en torno a “monumento al cesarismo”, “más poder para Pedro Sánchez” y análisis para todos los gustos sobre el nuevo reglamento -cuyo índice de contenidos ocupa 31 páginas- que ordena lo decidido por el 39 Congreso. Ya veremos si la norma sobrevive al 40. Como lamentó Odón Elorza en un lacónico tweet, los pocos medios que han profundizado en lo sucedido en el Comité Federal han puesto el ojo en las diferencias y fricciones que genera el embate lingüístico que el astuto Rajoy arrojó 24 horas antes del comité a la actualidad política. A cuenta de la  herida del 155, todavía vigente y que supura en buena parte del PSOE. Si algún estratega de Ferraz cuenta con haber pescado o repescado algún voto tras la gestión informativa del Comité Federal de este 17 de febrero, el verdadero monumento debe ser a la incompetencia.

La resolución obrera aprobada este sábado hubiese merecido por parte de la dirección del PSOE el “marco incomparable” de un Comité Federal de carácter extraordinario y monográfico. De la posición y compromisos de los socialistas en materia laboral y de derechos de los trabajadores, emana el tipo de sociedad que el PSOE debe proponer para liderar la España pos Rajoy. Es la piedra angular para que el PSOE regrese victorioso a la arena electoral. En tiempos del viejo PSOE, el preciso análisis y las acertadas "propuestas de mínimos" de Toni Ferrer hubiesen surgido de una Conferencia Política. Documentos como la Resolución para superar el estancamiento de las clases medias y trabajadoras son la mejor vía para recuperar el voto socialista.

Triunfa la épica sobre el proyecto. Pedro Sánchez ha cruzado el Rubicón. Alea jacta est.


Sánchez y Valenciano



El PSOE no puede proponer el nombre de otra eurodiputada o eurodiputado español para liderar el grupo parlamentario de los socialistas europeos, que no sea la actual vicepresidenta Elena Valenciano.

Valenciano es socialista, eurodiputada, del PSOE, mujer. Tiene una gran oportunidad de ocupar la plaza que deja vacante Gianni Pittella. Buena parte de los socialistas europeos en Estraburgo confían en su perfil para ello. Pittella aceptó en enero concurrir al Senado de su país en las inminentes elecciones legislativas, en las listas de Matteo Renzi. Si es elegido por sus compatriotas, uno de los nueve vicepresidentes de la Progressive Alliance of Socialists and Democrats (grupo Socialistas y Demócratas S&D) deberá sustituirle hasta las elecciones europeas del año próximo.

En los primeros momentos algunos medios señalaron al también vicepresidente de la S&D Udo Bullman, del SPD, y algunas fuentes de Ferraz se apresuraron a deslizar que era el favorito de Pedro Sánchez. Hasta que la diplomacia europea, sottovoce, expresó las reticencias de la mayoría de los socios comunitarios a que los dos líderes de los dos principales grupos de la eurocámara -Bullman socialista, y Manfred Weber popular- sean alemanes, socios de gobierno en su país, y hombres.

De los otros ocho vicepresidentes del S&D, no consta voluntad propia -ni de otros- de postular al rumano Victor Boştinaru, el danés Jeppe Kofod o el húngaro Péter Niedermüller. Tampoco a la francesa Isabelle Thomas.

El liderazgo del grupo Socialistas y Demócratas, de 189 diputados, es clave, pues quien lo ostenta es interlocutor del presidente de la Comisión, los comisarios o los jefes de Gobierno que acuden a los debates en el hemiciclo. 

Si los socialistas españoles no proponen a Valenciano, una de las dos vicepresidentas restantes, la belga flamenca Kathleen Van Brempt o la portuguesa Maria João Rodrigues, será la próxima presidenta del grupo socialista del Parlamento Europeo. A no ser que Pedro Sánchez dé la espalda a los deseos de la mayoría del grupo (y de los socios de la CE) y vuelque los votos del PSOE en el candidato -hombre y alemán- que más recelos levanta por lo expuesto más arriba.

Medios de reconocido prestigio, como la edición europea de Politico, usualmente bien informados sobre lo que ocurre en Estrasburgo, han publicado que tanto Bullman como Valenciano aceptarían de buen grado que sus compañeros del Partido de los Socialistas Europeos les pidieran liderar el S&D. 

Sobre el primero pesa su origen alemán. Sobre la española Valenciano ("
more and more delegations want her", dice Politico) la contrariedad de que entre sus numerosos apoyos no esté todavía el del secretario general del PSOE.

martes, 13 de febrero de 2018

La solución electoral de D. Gregorio Peces-Barba



Tuve el enorme privilegio de ser uno de los periodistas que entrevistó a D. Gregorio Peces-Barba antes de que nos dejara en julio de 2012.

Me he acordado porque en aquella charla que mantuvimos en su modesto despacho de la Universidad Carlos III, el padre de la Constitución mostró su opinión sobre una eventual reforma electoral, que ya entonces, finales de 2011, mucho antes de Podemos, era reclamada por algunos partidos y movimientos ciudadanos. Le pregunté al profesor si consideraba necesaria dicha reforma y si compartía el rechazo al sistema D’Hont.

Peces- Barba defendió el sistema actual, que consideraba “muy adecuado”. Es más, desmintió a quienes más se quejaban entonces, que eran Izquierda Unida y el PCE. “Ellos han tenido más de 20 diputados en su momento; ahora tienen 11 [la entrevista tuvo lugar pocos días después de las generales de 2011]. O sea, que si han tenido menos en otras ocasiones ha sido, principalmente, por culpa de ellos mismos”.

En un artículo publicado el pasado domingo en Público, el sociólogo José Luis de Zárraga también aseguraba que el método D’Hondt de reparto de escaños “no tiene ni la más mínima culpa”. “De hecho”, escribía Zárraga, “es uno de los más proporcionales que se han inventado. Otros de reparto estrictamente proporcional de escaños son el de Hare-Niemeyer y el de Sainte-Laguë, del que se habla ahora porque parece que es el preferido por los negociadores de Unidos Podemos y Ciudadanos”.

El sociólogo aportaba sus cálculos para ilustrar su opinión. Con el método D’Hondt, en una circunscripción nacional, el PP, con 7.941.236 votos obtendría 118 escaños; con el método Sainte-Laguë le corresponderían 117, y los mismos con el Hare-Niemeyer. PSOE (5.443.846 votos, D’Hondt: 81 escaños; Sainte-Laguë, 81; Hare-Niemeyer: 80), Podemos y las listas aliadas (5.087.538 votos: 76, 75, 75), Ciudadanos (3.141.570 votos:, 47, 46, 47), ERC (632.234 votos: 9, 9, 9), CDC (484.488 votos: 7,7,7), PNV (287.014 votos: 4, 4, 4), PACMA (286.702 votos: 4, 4, 4), EH-Bildu (184.713 votos: 2, 3, 3) CC-PNC (78.253 votos: 1, 1, 1), Recortes Cero-Grupo Verde (51.907 votos: 0, 1, 1), UPyD (50.247 votos: 0, 1, 1), Vox (47.182 votos: 0, 1, 1), BNG Nós (45.252: 0, 1, 1)… En suma, todos los partidos principales obtendrían casi exactamente los mismos escaños con el sistema D’Hondt. (…) El sistema D’Hondt es un método de reparto proporcional que, comparado con sus alternativas, solo causa mayores desequilibrios en la relación entre votos y escaños en el caso de los partidos muy pequeños en una circunscripción muy grande. Su cambio no resolvería ninguna de las grandes desigualdades que se constatan en los resultados electorales en España”.

¿Qué reforma se puede hacer entonces? Porque si algo caracteriza a los adalides de esta supuesta new politic que esbozan a fuerza de titulares tanto Podemos como Ciudadanos, es que ambos parecen tener claro que hay que reformar el sistema electoral, pero ninguno de los dos partidos ha explicado todavía a los españoles qué reforma proponen, qué resultado arrojaría, y cómo mejoraría la representatividad.

En aquella entrevista con el viejo y admirado profesor, Peces-Barba me reveló su propia propuesta. D. Gregorio no consideraba necesario reformar la Constitución Española, aunque era bien consciente de que la reforma electoral, que muchos ya reclamaban entonces, partía del problema que supone tomar a las provincias como circunscripción electoral, pues otorga una presunta sobrerrepresentación a partidos nacionalistas y secesionistas (PNV, CiU, ERC, EH-Bildu…), y por contra, escasos diputados a otros partidos con muchos más votos obtenidos en la suma nacional.

Peces-Barba apostaba por, sin necesidad de reforma constitucional, elevar de trescientos cincuenta a cuatrocientos diputados, y añadir esos cincuenta diputados, bien través de una lista de circunscripción nacional, bien, en una segunda vuelta después de repartir los escaños provinciales. “Valdría la pena para disminuir con esa inyección de escaños la influencia nefasta de los nacionalismos que sacan siempre partido del sistema actual”.

Respecto del Senado, opinaba que la circunscripción, en este caso, debe ser la comunidad autónoma, y que ni siquiera son necesarias las elecciones por sufragio universal, sino que bastaría que los parlamentos autonómicos, cada vez que se renueven, de acuerdo con lo que establezca una ley sobre el número de escaños que corresponde a cada autonomía, designe a sus representantes. Para Peces-Barba la Alta debería ser una Cámara que no se disolvería nunca, y que no entraría en los temas de política general, sino exclusivamente en los temas autonómicos.

No sé si la propuesta de D. Gregorio resultará hoy útil para el debate que otra vez, con más entusiasmo en unos y muy poco en otros, ocupa la agenda de los actuales líderes políticos. Incluso el cuñado de turno habrá que cargue contra la democracia representativa y considere que más diputados es menos democracia. Pero yo la recuerdo por si alguien le resulta de interés.

domingo, 11 de febrero de 2018

Sondeos electorales: la bicefalia no sienta nada mal a la derecha

Publicado en Iris Press Magazine.



Siguen los sondeos. Leve el respiro de Ferraz tras el CIS de enero que mantiene al PSOE como primer partido de la Oposición, y las malvadas proyecciones de Metroscopia para El País y GAD3 para ABC.

Las encuestas, en lo básico, coinciden hoy en una misma realidad. La bautizada por Pedro Sánchez como “derecha bicéfala” -una muestra más del candoroso ingenio opositor de la dirección federal socialista- goza de una salud de hierro, y los votantes de derechas podrán decidir tranquilos entre PP y Ciudadanos en las próximas elecciones con dos certezas. Una, la bicefalia navega cómoda por plácidas aguas de mayoría absoluta. Dos, si PP y Ciudadanos -tanto monta, monta tanto- deciden vivir enfrentados y ajenos a cualquier acuerdo, no hay una alternativa a la izquierda que sume para excluir a uno u otro de los pactos poselectorales. Dicho de otra forma, toda la demoscopia anuncia que la gobernabilidad de la próxima Legislatura estará, de nuevo, en manos de la derecha parlamentaria. No parece que haya motivo de preocupación para el votante de derechas y conservador.
Sondeo Metroscopia para El País

Sondeo GAD 3 para ABC
Es el peor escenario para el nuevo PSOE. Si se cumplen los augurios, y ya que, con estos números Podemos no estará en condiciones de participar en este juego, Pedro Sánchez deberá decidir entre “liderar el país desde la Oposición”, mientras los dos partidos de derechas -con sus más y sus menos- bordan a su antojo las políticas económicas, laborales y asistenciales. Y con ellas, el futuro de todos y cada uno de los españoles. O bien, ser parte determinante desde la también sólida mayoría absoluta que -con los datos que proyectan todos los sondeos actuales- los diputados del PSOE podrían conformar con cualquiera de los pares de la derecha bicéfala. Verse inexorablemente impelido a abrir las puertas al modelo de la temida grosse koalition en la que vive secuestrado, como segundo de a bordo, el SPD alemán. 

Lo dicho, el peor escenario para el nuevo PSOE de Pedro Sánchez. También para Podemos y el resto de partidos de la Cámara Baja. Mientras la máxima aspiración de la izquierda y la verdadera izquierda sea repartirse a cara de perro menos de medio pastel, la bicefalia no sienta nada mal a la derecha.