Mostrando entradas con la etiqueta Susana Díaz. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Susana Díaz. Mostrar todas las entradas

domingo, 21 de marzo de 2021

Transparencia, eufemismo y prevaricato


Una resolución firmada por María Eugenia Limón para contratar de forma ilegal a la esposa del vicepresidente José Manuel Alfaro (como funcionaria interina y con un sueldo mensual de más de 3.000 euros brutos) es descrita en una nota de prensa institucional como “deficiencia administrativa”. Desafortunado eufemismo pergeñado a la desesperada tras saber que el Partido Popular había descubierto recientemente el fraude. Como lo habían hecho, hace ya dos meses, el secretario y el interventor del ente provincial, que forzaron el cese fulminante de la esposa de Alfaro veinte días después de incorporarse a la nómina de la Diputación, lo que acredita la irregularidad de su contratación. La “deficiencia administrativa” consistió en la alteración del orden en la bolsa de empleo público para favorecer a la esposa de Alfaro, relegando a otra persona a la que legítimamente correspondía ocupar el puesto de funcionaria interina.

A un conocido diario de tirada nacional, el escándalo Alfaro le ha servido para recrearse en el tema de las contrataciones a dedo en las instituciones públicas onubenses, otra vez de actualidad a cuenta del poco edificante baile de ceses y nombramientos en la Diputación Provincial, desatado por María Eugenia Limón tras sustituir  en la presidencia -bendecida por Ferraz- al dimitido Ignacio Caraballo. El Mundo ha bautizado a la entrada y salida de cargos socialistas en la institución provincial como “la guerra de los asesores”, que enmarcan en el actual clima de enfrentamiento entre el sector alineado con Caraballo y su cuñado, el diputado autonómico Mario Jiménez (ex susanistas acérrimos devenidos en sanchistas de toda la vida tras la caída en desgracia del ex líder provincial), y el de los leales a la actual dirección del PSOE de Andalucía y a su secretaria general, Susana Díaz.

La resolución que nombró funcionaria interina de forma ilegal a la esposa del ya ex diputado y ex concejal del Ayuntamiento de Moguer, desbordó el secular nepotismo político que el imaginario onubense atribuye a 40 años de mayorías absolutas socialistas en la Diputación de Huelva, y se situó en el terreno del prevaricato, ese delito que cometen en exclusiva los servidores públicos que dictan resoluciones arbitrarias a sabiendas de que son injustas y contrarias a la ley. Procede poner los hechos en conocimiento de la Fiscalía y que se investigue tal eventualidad. No hay ninguna "altura de miras" ni "ejemplaridad" tratando de reducir un comportamiento tan mezquino a simple "discrepancias de carácter técnico" resueltas -empero- con cese fulminantes, dimisiones por "obligación moral" y alegatos de transparencia trasnochada. 

El problema es que la resolución que nombró funcionaria interina de forma ilegal a la esposa del cesado y dimitido José Manuel Alfaro, fue firmada por la mismísima presidenta de la Diputación Provincial de Huelva, María Eugenia Limón. La nota de prensa no lo decía. No hay eufemismos para ciertos detalles. Huelva, siglo XXI. Todo bien.

martes, 12 de septiembre de 2017

[se] Sostiene Cepeda

El titular de Europa Press concitó ayer, vía Twitter, una fuerte conmoción en la fuerza del socialismo madrileño. Logró que "¿eh?" fuera lo más escrito en los numerosísimos grupos de dirigentes y bases socialistas que, juntos, revueltos y/o separados, ocupan el espacio del socialismo en tierra, Twitter y WhatsApp. 

Más en serio, el sorprendente titular responde a una modesta nota de prensa que, en su propio nombre, hizo llegar este lunes a los medios de comunicación el diputado de la Asamblea de Madrid José Cepeda.  Cepeda, perejil de todas las salsas que han aderezado el PSOE regional en las dos última décadas, sosías de provincias de Rafael Simancas, anunció ayer al mundo mundial que el "sector" que [él  mismo] "lidera" (sic) dará su apoyo a José Manuel Franco, candidato de Pedro Sánchez en las inminentes primarias del PSOE de Madrid.  

Titular y entradilla de la nota de prensa remitida por José Cepeda a los medios de comunicación


Hasta ahí todo bien. Solo que la nota de prensa no resiste las principales cuestiones sagradas del periodismo. Es decir, quién(es), cuándo, dónde y, sobre todo, por qué se reunieron esos "numerosos dirigentes" cuyas identidades no se revelan, siquiera para fortalecer la información, o ampliar el valor añadido del apoyo mostrado por "el coordinador de los senadores socialistas de Madrid" al siempre oficialista y veterano diputado Franco. Aún así, la nota ha sido fusilada por los más importantes medios, El País, La Vanguardia o la Cadena Ser. Y, aun sin llegar a la cándida rotundidad de Europa Press, todos vienen a inferir que el apoyo de Cepeda a Franco es una suerte de espaldarazo del "susanismo madrileño" al candidato de Pedro Sánchez. 


Primer párrafo de la nota de Cepeda a los medios

Es el propio Cepeda quien se describe a sí mismo como "el hombre que aglutinó a buena parte de susanismo en Madrid". Una tarjeta de visita que en otras manos ha hecho tambalear gobiernos, ayuntamientos y federaciones socialistas desde el 21 de mayo hasta la fecha, pero con la que un auténtico superviviente como nuestro protagonista es capaz de pedir hoy, pas de rougeur, el voto de los militantes que votaron a Susana Díaz para el candidato de Pedro Sánchez.

En términos aritméticos, unidos los militantes que apoyamos a la presidenta andaluza el 21 de mayo, podemos inclinar la balanza a favor de cualquiera de los candidatos que concurren a estas primarias. El de Pedro Sánchez, Jose Manuel Franco, el de Tomás Gómez, Eusebio González, o el joven alcalde y parlamentario Juan Lobato. Objetivamente, este último es el único que, a día de hoy, concurre con un proyecto específico, abierto pero muy detallado,  y con un solvente equipo para el PSOE de Madrid. Un proyecto sin cargas, sin deudas, y sin deudos en la mochila del candidato. Y también el único que atesora haber ganado unas elecciones al Partido Popular y una acreditada capacidad de liderazgo. Cualidades que comparte con destacados miembros de su candidatura. 

Con todos mis respetos a los compañeros Del Olmo y Lucas, ambos saben que ninguno de los dos tiene opciones de disputar la casi segura segunda vuelta en estas primarias (tan temida por el sanchismo). Será la que decidirá qué valores prevalecerán en la militancia del PSOE de Madrid. Los dispuestos a hacer de Madrid un distrito federal para el #nuevoPSOE de Pedro Sánchez, los que tienen rencores sin resolver, o los que entienden que los madrileños necesitan ya, un modelo de partido ganador, equiparable al que los socialistas gestionan con éxito y en labores de gobierno en Valencia, Aragón, Extremadura, Castilla - La Mancha... Andalucía. Propio y centrado en Madrid. Un militante, un voto.

Cepeda, al que nadie niega cierto ascendente canónico en algunas importantes agrupaciones (Latina, Chinchón, Villalba...), se arroga un liderazgo que nadie le ha ungido. El "susanismo", per se, no tiene pastores tras el proceso federal. En puridad, el susanismo lo conformamos todos los que en las primarias federales avalamos y votamos a Susana Díaz en un proceso, entre tres, que ya ganó Pedro Sánchez el 21 de mayo.

Las primarias de Madrid son de otro libro. En mi humilde parecer de actor y observador, muchos, "buena parte", de los que como Cepeda fuimos actores de la campaña de Susana Díaz en Madrid, hemos decidido apoyar candidaturas alternativas a la de José Manuel Franco. No lo sabemos por ladinas notas de prensa. Lo que pensamos, lo que vamos a hacer unos y otros, nos lo decimos, de igual a igual, dirigentes y militantes, cada día, en las redes sociales; de forma pública y privada. Cepeda debería saberlo, se le supone uno de los grandes expertos en comunicación 2.0 del PSOE. Un gurú.

Susana Díaz no juega en esta liga. No es de recibo que Cepeda exhiba su nombre en una contienda que no es la suya. El susanismo no tiene un candidato para Madrid. Los susanistas madrileños, entre los que me incluyo, no queremos trasladar las miserias del fratricida 39 Congreso al proceso regional. Es tiempo para el 13 Congreso del PSOE de Madrid.

-------------------

PD.- En un próximo post comentaré mi impresión sobre el resto de la nota de Cepeda, con especial detenimiento en el tan apasionado como contradictorio alegato del "líder" de todo un "sector" cargando contra  "los que hablan de mesas camilla y de familias". Admito que no me va a resultar fácil la diferencia entre familia y sector. Se hará lo que se pueda. Por Lampedusa.

Seguiremos "agitando" reflexiones.

martes, 5 de septiembre de 2017

Liderar el socialismo en Madrid (y II)


En mi post anterior, establecía que no me sentiría cómodo apoyando una candidatura que viniera con el marchamo "de Pedro Sánchez". Quienes siguen mis opiniones en este blog o los medios con los que colaboro habitualmente no necesitarán que abunde en el porqué. También expliqué que no apoyaré candidaturas que se reivindiquen, insinúen o sospechen contra Pedro Sánchez. Y menos si, además, son susceptibles de venir secretamente retroalimentadas por el malsano virus de la revancha. Acabamos de pasar por una experiencia así. Y no ha sido para nada edificante. 

Así que he decidido apoyar la candidatura de Juan Lobato a la secretaría general del PSOE de Madrid. Es un compañero al que he tratado levemente alguna vez, y, aunque no he tenido ocasión de hacerlo en profundidad, ni nos une una mínima relación personal, me parece alguien decidido, que transmite cordialidad, empatía, seguridad y confianza. Cualidades tan necesarias y tan mal repartidas en esto del liderazgo.

He leído con detenimiento el documento La España que queremos y el PSOE que necesitamos, que Lobato aportó al debate del 39 Congreso Federal. Lo considero el mejor texto de los que se manejaron. Sigo también con interés y agrado sus propuestas para esta contienda, en su página web, en sus redes sociales y en los medios de comunicación. He visto con satisfacción que se le han unido socialistas que considero de gran valía, a los que admiro y respeto, de todas las edades, sensibilidades y procedencias. Alcaldes como Javi de los Nietos, Rafa Martínez u Óscar Cerezal, mi admirado Amín Arias, Aida, Xacobe, Guillermo, Rosa, Marina, Oti, Teresa, Cristina, Vicente... Socialistas solventes y no contaminados por el secular mal del PSOE, que siempre acaba afectando a los procesos congresuales de Madrid

Creo que Juan Lobato, 32 años, conoce bien el partido socialista. Que aporta un estupendo currículo personal, profesional y político para liderarlo. Que conjuga sin estridencias el origen y la historia del PSOE con la necesidad de actualizar sus valores y estrategias tras el fracaso de la Tercera Vía y la subsiguiente crisis económica y social. En el discurso de Lobato distingo a un buen socialista que entiende el partido como una herramienta de los trabajadores para toda la sociedad. Que describe una militancia comprometida, dispuesta a sumar mayorías dentro y fuera del PSOE para responsabilizarse de lo público, lo de todos. Ese es, y no otro, a mi entender, el objetivo de la política. Lobato ya ha puesto en práctica, con éxito, estas cualidades. Es Técnico de Carrera del Ministerio de Hacienda, con un amplio recorrido laboral, y es un activo diputado autonómico que, recién pasado el ecuador de la X Legislatura, ha defendido ya 229 iniciativas. También es el apreciado Alcalde de Soto del Real, tras encabezar la lista más votada en un municipio cuyos votantes se le resistían al PSOE desde la Segunda República.

Creo que Juan Lobato reúne condiciones para liderar el socialismo en Madrid. Que sabrá hacerlo sin entrar en conflicto con la dirección federal del partido, pero sin abdicar la estrategia regional para no hacer sombra. Madrid no debe seguir pagando con anonimato y rencillas compartir espacio con la política nacional. 

Y, tratando de superar el reciente y traumático proceso federal, también creo que el proyecto político y de partido de Juan Lobato encarna bien los valores de quienes no optamos en mayo por el modelo de Pedro Sánchez. Valores que muchos queremos que permanezcan en las estructuras del PSOE.

Voy a avalar, apoyar y votar al compañero Juan Lobato. 

#GentecomoTú

Ver también Liderar el socialismo en Madrid (I)

----------------------

sábado, 2 de septiembre de 2017

Liderar el socialismo en Madrid (I)

El Congreso del PSOE-M, antes Partido Socialista de Madrid, tendrá lugar, como el resto, en el contexto de un PSOE emocionalmente dividido, no nos engañemos. Devastado por la feroz e insólita campaña que recuperó para Pedro Sánchez la secretaría general. 

La ruptura buscada, el desprecio al rival, la violencia verbal, fueron terribles y triunfadoras armas electorales para quienes, ignorando la asfixiante debilidad del PSOE tras los últimos resultados electorales , denunciaron un bando "con el culo en pompa hacia la derecha", y proclamaron que el 39 Congreso se luchaba "contra coroneles". Para los que perder una votación democrática en el Comité Federal del partido supone un "golpe de estado"; la democracia representativa ya no lo es. 

Ni una sola vez pidieron mesura a los que llamaban gusana o cortijera a Susana Díaz. Callaron ante los que cuestionaron a García-Page, Lambán o Ximo Puig como buenos presidentes socialistas, insultaron a Javier Fernández, o esparcieron -aún lo hacen- malévolos infundios contra sus propios compañeros. Desde Felipe González al último tuitero. Yo, personalmente, he sido acusado en mis propias redes sociales de ser un "cazasubvenciones", de vivir a costa de dinero público andaluz, obtenido de forma tramposa a cambio de "intoxicar" con mis opiniones políticas. Se han insinuado en mi muro de Facebook "otras adicciones" y "secretos vergonzantes". Se han puesto 'etiquetas' a las cuentas del Alcalde de Huelva y de otros destacados socialistas andaluces, para vocear peregrinas -y graves- acusaciones en Twitter. Al haber creído que mis actividades profesionales pueden estar ligadas a ellos, han querido dañarme laboralmente. Mezquindad en máximo grado. En el modelo de Pedro Sánchez, cabe premiar las gracietas del alcalde que llamó faraona a Susana Díaz y mafiosos a los miembros de la Gestora, decorando con una amplia bandera de la agrupación de Calasparra el cierre de tu propia campaña. Declaración de intenciones.

Óscar Puente, en el cierre de campaña de Pedro Sánchez. Parque de Berlín de Madrid, 20 de mayo de 2017.
En Madrid, los damnificados por esta estrategia, llevamos en la mochila el recuerdo del mismo Pedro Sánchez que decidió abolir los órganos democraticamente elegidos por la militancia socialista. Está de moda reivindicar a las bases. Las de Madrid sabemos bien qué es luchar para que se escuche nuestra voz, unir fuerzas para conseguirlo y, además, conseguirlo. No será fácil olvidar que fue Pedro Sánchez quien decidió silenciar esa voz una vez lograda. Y por ello, me consta que no soy el único, se nos hace bola apoyar a quien viene con el marchamo "candidato de Pedro Sánchez".

Hoy, quienes ayer mismo hacían de la rebeldía bandera, hacen casus belli, probatorio de autoridad, de la ambigua, calzada, frase "perfeccionar el modelo plurinacional del Estado". Como si esas seis imprecisas palabras albergaran la respuesta al grave problema catalán. O las llaves de La Moncloa. Claman por la muy orgánica literalidad de "las resoluciones y estatutos del 39 Congreso", y miran hacia otro lado, por ejemplo, nombrando a la independiente Margarita Robles portavoz del Grupo Parlamentario Socialista. Algo prohibido expresamente por el artículo 74 de los estatutos, que exigen ser militante del partido para ostentar esa dignidad. Nada impide a Robles militar en el PSOE. Nada se lo impidió al añorado, y también juez, Toño Alonso, quien para cumplir la ley, dio de baja su carné de socialista cuando volvió a la judicatura. Es tal la necesidad de mostrar quién ostenta el mando, que se torpedean gobiernos autonómico si están presididos por alguien del "otro bando". La naturaleza del escorpión. Se reclama, en nombre de la libertad y la democracia, reducir al 3 % los avales en los congresos provinciales de Andalucía, pero se impone el 10 % en la convulsa Galicia dirigida aún por una gestora que ejercía nombrada ya por el antiguo Pedro Sánchez. Exigen obediencia ciega y exhiben selecta displicencia ante las propias normas y principios. Ante las bases.  ¿El nuevo PSOE?

Con toda la simpatía y respeto que siento por la extensa trayectoria pública y orgánica de José Manuel Franco, no será mi candidato. Tengo el convencimiento personal de que, con Pedro Sánchez, el PSOE ha entrado en una crisis de identidad de imprevisible resolución, y no me gustaría que las federaciones regionales, que tienen su propia dimensión y compromiso, se vean abocadas a seguir, innecesariamente, el modelo federal en lo que concierne a la política en sus territorios. Es, precisamente, una de las riquezas del modelo federal del PSOE. El análisis y la respuesta a la situación política de cada territorio deben ser propuestos, decididos y ejecutados por las federaciones. A nivel estatal, el partido debe tener un proyecto capaz de unir y liderar todas esas realidades para ser, cuanto antes, la alternativa al Gobierno del corrompido Partido Popular. 

Ahora bien. Tampoco quiero apostar por candidaturas  que pretendan capitalizar un mal entendido sentimiento "contra Pedro Sánchez". Nos guste más o menos, es el legítimo secretario general del partido socialista. Hasta que toque premiárselo o demandárselo, él y su equipo deben ser quienes lideren el partido en este periodo del que, si no hay sobresaltos, rendirán cuentas ante el 40 Congreso. A ellos corresponde mirar y escuchar con atención a las bases socialistas y a los electores, hacer del PSOE la primera fuerza política de este país, y ganar las elecciones generales para gobernarlo. Hablarán las urnas. Candidaturas que se reivindiquen, insinúen o sospechen contra Pedro Sánchez, no serán buenas para el conjunto de los madrileños y madrileñas. Tampoco lo será para el PSOE en una autonomía en la que hay mayores de edad que no han conocido un presidente socialista. Mucho menos lo serán si, además, son susceptibles de venir secretamente retroalimentadas por el malsano virus de la revancha, de la venganza. Acabamos de pasar por una experiencia así. No ha sido edificante. No ha servido para congraciar al partido con la gente. El espectáculo ofrecido ha sido lamentable. No.

Los madrileños merecen un proyecto socialista para Madrid. Algo realmente mejor.


miércoles, 2 de agosto de 2017

Plurinacionalidad

Publicado en IrisPress Magazine



Andamos los socialistas enredados en un debate, en mi opinión, sumamente estéril cuando se viste de discrepancia y solo induce a la confusión de la ciudadanía y, con ella de nuestros votantes. Me refiero, cómo no, a la denominada plurinacionalidad.

Ante la duda, lo que procede es remitirse a los propios documentos y resoluciones aprobadas por el 39 Congreso Federal, y salir de dudas.

¿Qué dicen dichos documentos? No hay más que ir al que lleva por título Resoluciones del 39 Congreso Federal, y en su primer apartado, titulado Comisión 1. Marco estratégico, Ponencia Política y Social, página 41, podemos leer:

Proponemos una reforma constitucional federal, que mantenga la unidad del Estado, perfeccionando el carácter plurinacional del mismo, y que la soberanía reside en el conjunto del pueblo español, de acuerdo con los arts. 1 y 2 de la CE.

Fin de la cita. La palabra plurinacional no vuelve a aparecer en todo el texto. Para saber qué implica la inclusión de la misma en el documento, tenemos necesariamente que remitirnos a otro, mucho más detallado y de solo 11 paginas, al que también podemos acceder en la página web del PSOE, titulado Propuesta socialista de reforma constitucional: Por un nuevo pacto de Convivencia, y en el que a partir de su página 7 podemos leer qué propone realmente el PSOE al respecto del encaje territorial del Estado en la Constitución Española. Dice:

Así, de acuerdo con ese compromiso, los socialistas proponemos:

• Incluir en la Constitución a las Comunidades Autónomas por su nombre. Incorporar la referencia a la autonomía de las Ciudades de Ceuta y Melilla.

• Mejorar el régimen de cooficialidad de las lenguas de España con el objetivo de establecer su reconocimiento como lenguas del Estado y la garantía de la libertad de uso, sin discriminación, de cualquiera de las lenguas oficiales en los territorios de las respectivas Comunidades.

• Reformar el Senado para convertirlo en una auténtica Cámara territorial. Redefinir sus funciones para vincularlas a las que derivan de la dimensión territorial (legislación básica del Estado, leyes con incidencia territorial, leyes de financiación, asuntos de la UE que afecten a las comunidades). Revisar su estructura y composición optando entre un modelo intergubernamental o un modelo representativo de las Comunidades.

• Incluir el principio de lealtad federal entre el Estado y las Comunidades Autónomas. Impulsar los instrumentos de colaboración y cooperación entre administraciones. Precisar la responsabilidad respectiva del Estado y de las CCAA en relación con el cumplimiento de las obligaciones derivadas de los Tratados de la UE.

• Racionalizar, clarificar y completar el sistema de distribución competencial, incluyendo la delimitación, al máximo posible, de los ámbitos respectivos en las competencias compartidas y enunciando de manera precisa los títulos competenciales de carácter horizontal del Estado.

• Reconocer las singularidades de distintas nacionalidades y regiones y sus consecuencias concretas: lengua propia; cultura; foralidad; derechos históricos; insularidad; ultraperificidad; organización territorial o peculiaridades históricas de derecho civil.

• Atribuir al Estado la garantía de la igualdad de todos los españoles en sus condiciones básicas de vida, en el disfrute de los servicios básicos esenciales, en el ejercicio de los derechos y libertades y en el cumplimiento de los deberes, así como la igualdad en el territorio en el que se resida.

• Establecer los elementos fundamentales del sistema de financiación de las Comunidades Autónomas conforme a los principios de certeza, estabilidad, y equilibrio en el reparto de los recursos públicos y los de autonomía financiera, suficiencia, corresponsabilidad, coordinación, solidaridad y equidad interterritorial, definiendo la forma de operar de los mecanismos de nivelación financiera con el objetivo de dar la máxima transparencia a la garantía del principio de solidaridad a través del reconocimiento de niveles similares de servicios públicos; el alcance del concepto de esfuerzo fiscal similar en todos los territorios entendido como la existencia de una referencia normativa de tipos impositivos efectivos iguales; la atención a la precisión del Tribunal Constitucional de que la contribución interterritorial no coloque en peor condición relativa a quien contribuye, impulsando asimismo la convergencia de renta y riqueza entre las Comunidades que permita garantizar el principio de igualdad; y el reconocimiento de los imprescindibles instrumentos de cohesión, equilibrio y convergencia territorial.

• Configurar en la Constitución una autonomía local fortalecida y sostenida sobre los principios de competencias propias, subsidiariedad y suficiencia financiera, el impulso a la cooperación intermunicipal y la protección de la igualdad de los ciudadanos en el acceso a los servicios esenciales en los municipios rurales.

• Mantener la unidad del poder judicial y la preeminencia del Tribunal Supremo, orientado principalmente, mediante el recurso de casación, a la unificación de doctrina. Atribuir a los Tribunales Superiores de Justicia de las Comunidades la culminación ordinaria de la resolución de los recursos judiciales. Garantizar la independencia del Consejo General del Poder Judicial y posibilitar la desconcentración en las Salas de Gobierno de los TSJ de determinadas decisiones administrativas.

Sí. Han leído bien, la propuesta de reforma constitucional de los socialistas, es decir, la que afectaría a la ciudadanía en cualquiera de sus territorios y transciende el encendido y no poco impostado debate interno, no incluye ni desarrolla el concepto de “plurinacionalidad”. Por no incluir, tampoco incluye la expresión nación de naciones. Ni se sale por arriba, por abajo, izquierda o derecha, de la conocida como Declaración de Granada subscrita el 6 de julio de 2013 por todas y cada una de las federaciones que conforman el PSOE. 

Tampoco, pues, de las resoluciones aprobadas por el 13 Congreso del PSOE de Andalucía, al que por no incluir la palabra plurinacionalidad en sus textos, se ha regado de reproches y advertencias por parte de los muchos portavoces autorizados del nuevo PSOE (menos Óscar Puente), alimentando a los medios de comunicación  de extravagantes titulares sobre división y disciplina, que más parecen buscar la satisfacción -y tal vez próxima complicidad- de dirigentes de otros partidos, pero es muy posible que alejen a nuestros votantes.

El debate, como decía al principio, resulta sumamente estéril y confuso en ausencia de una discrepancia que, ustedes mismos pueden comprobarlo, ni existe ni ha existido nunca sobre el papel. El PSOE sigue estando donde estaba, y ello debe ser motivo de tranquilidad para todos los españoles, en Andalucía, Cataluña o cualquiera de sus nacionalidades y regiones.

---------

Nota.- Como añadido a tener en cuenta, la propia Declaración de Barcelona, también conocida como 'Acuerdo entre la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE y la Comisión Ejecutiva del PSC por el catalanismo y la España federal', textualmente dice: 


"El PSOE ofrece a la sociedad catalana y al conjunto de la sociedad española los acuerdos de Granada y, más concretamente, el documento “Hacia una estructura federal del Estado” como una propuesta para seguir avanzando juntos".

En dicho texto, ni siquiera aparece el término "nación", refiriéndose siempre a "nacionalidades".

viernes, 28 de julio de 2017

García-Page (también) sitúa al PSOE como primera fuerza política

Editorial publicado en El Obrero


Continúa el proceso congresual de los socialistas que comenzó con las primarias que el 21 de mayo devolvieron a Pedro Sánchez la Secretaría General, y que finalizará en las agrupaciones locales y provinciales. En este contexto, rara es la semana que no aparece un nuevo sondeo demoscópico sobre la situación política y la valoración de partidos y líderes en las autonomías y provincias en las que aún no han tenido lugar los cónclaves del PSOE.
Las encuestas parecen favorecer a los líderes socialistas que gobiernan en sus comunidades o ciudades, que a día de hoy serían primera fuerza y mantendrían sus gobiernos y ayuntamientos.
En el editorial Susana lidera Andalucía, El Obrero se hacía eco del estudio de Celeste-Tel para La Opinión de Málaga, que sitúa a la presidenta andaluza a más de 10 puntos del Partido Popular de Juanma Moreno, y a 20 del Podemos anticapi de Teresa Rodríguez. El PSOE-A, cuyo congreso se celebra el próximo fin de semana, es hoy el único partido con apoyo ciudadano para gobernar la Junta de Andalucía.
Solo unos días antes el gratuito Viva Sevilla rebelaba un escenario similar para el Alcalde socialista. Según el sondeo de SW Demoscopia, Juan Espadas volvería a ganar hoy las elecciones en la capital andaluza, y aunque, como Susana Díaz, tampoco lograría la mayoría absoluta, cualquier pacto de Gobierno solo podría ser liderado por el PSOE, ya sea con Ciudadanos o con Podemos, frente a un PP que cada día pierde más votantes.
Este jueves se han conocido las estimaciones de Nova Consulting para Castilla La Mancha, difundidas por la Cadena Ser. Emiliano García-Page es el único político que recibe el aprobado de los castellanos manchegos. Tanto María Dolores de Cospedal, como el diputado de Podemos García Molina, se quedan por debajo del 5.
El sondeo de Nova Consulting se realizó a finales de mayo. Días después de que Pedro Sánchez ganara las primarias federales del PSOE, y cuando Emiliano García-Page se enfrentaba a una posible disolución de las cortes manchegas por la actitud obstruccionista de la formación morada sobre los presupuestos regionales.
En ese escenario de difícil equilibrio, los socialistas de Page ganan 1,8 puntos respecto a las elecciones de 2015. El PP de Cospedal perdería 3,2 puntos. Podemos 7 décimas, bajando al 9 por ciento de los votos, y quedando por debajo de Ciudadanos, que obtendría el 12,5 por ciento del recuento, casi cuatro puntos más que en las anteriores elecciones.
Solo unas semanas después, García Page ha logrado reconducir con éxito la inestabilidad de su ejecutivo, ofreciendo una remodelación de este que dé cabida a Podemos para que los morados puedan participar en la ejecución de unas cuentas que, solo unas semanas antes, ponían en duda. Las propias bases de Podemos han avalado mayoritariamente la propuesta del presidente socialista.
Es la gestión que perciben los ciudadanos lo que afianza a los socialistas en los gobiernos. Sevilla, Andalucía y Castilla La Mancha son ejemplos que nos ofrecen los últimos sondeos y -salvo excepciones en territorios de enconado enfrentamiento de las bases, como Asturias- estudios similares recogen un panorama igual de favorecedor para los territorios en los que los socialistas llevan las riendas de la gobernabilidad.
Lo más sensato, desde la óptica editorial de El Obrero, es que los congresos territoriales de los socialistas que aún están por celebrarse, sepan compartir esa percepción ciudadana, y que no se cuestione a los votantes que hoy apoyan a los presidentes y alcaldes del PSOE.

lunes, 24 de julio de 2017

Sánchez en el 13 Congreso del PSOE-A

Que Pedro Sánchez asista e intervenga en la clausura del 13 Congreso del PSOE de Andalucía, la federación más importante del partido, es de oficio. Una presencia obligada que, sorpresivamente, se ha convertido en titular de portada no exento de un pretendido morbo informativo. La verdadera noticia sería que el Secretario General del PSOE no acudiera al congreso de Sevilla, como, lamentablemente,  lo fue que no lo hiciera al de los jóvenes socialistas, para el que decidió que el PSOE estuviera representado por Carmen Calvo, una emisaria de evidente “segundo nivel”. Una decisión, en mi opinión, harto grosera -políticamente hablando, me refiero-, ya que, siendo tradición que la máxima autoridad socialista clausure los cónclaves de las JSE, la ausencia de Sánchez sólo podía compensarse con la presencia de los números dos o tres del partido, Adriana Lastra o José Luis Ábalos, y no uno de los incontables secretarios de área de la nueva e inconmensurable Comisión Ejecutiva Federal.
La gestión de Susana Díaz ha obtenido un impresionante 91 % de aprobación de la militancia socialista andaluza en los 'congresillos', que han mandatado a ocho incontestables delegaciones provinciales revalidar el liderazgo de la izquierda andaluza en la presidenta de la Junta. La notoria cohesión de las bases del PSOE andaluz en torno a su secretaria general no puede tener otra sanción que la presencia de Sánchez el próximo domingo en Sevilla, que bien sabe lo que significa e implica "la voz de la militancia".
El tratamiento informativo dado a la noticia ha vuelto a alimentar el estéril debate sobre las simpatías personales que unen o separan a Pedro Sánchez y Susana Díaz (o Pedro Sánchez y Ximo Puig)… y a sus acólitos. No hay más que echar un ligero vistazo a Twitter o Facebook para comprobar que hay heridas que permanecen abiertas. Pero lo cierto es que la presencia de Sánchez en los congresos regionales debe ser -y es- el lógico espaldarazo de la dirección federal del PSOE a la decisión de las bases socialistas. En todas y cada una de las federaciones. En el contexto federal del PSOE como organización, el análisis y la respuesta a la situación política de cada territorio, debe ser propuesta y decidida por las federaciones socialistas. A nivel federal, el partido debe tener un proyecto que una y lidere todas esas realidades para ser, cuanto antes, la alternativa al Gobierno de Mariano Rajoy y el corrompido Partido Popular.

Es lo que Antonio Yélamo pedía este domingo en su artículo Sánchez nos sacará de dudas. El maestro de periodistas recomendaba al secretario general del PSOE que inspire su intervención en el cónclave socialista andaluz en la exposición 40 años de autonomía y socialismo andaluz que acompañará el 13 Congreso del PSOE-A: “Podrá comprobar en ella las razones que llevan a la mayoría de los andaluces a considerar al PSOE como el partido que mejor defiende sus intereses”, decía Yélamo en El Correo de Andalucía. Es lo que confirma el amplio sondeo de Celeste-Tel para La Opinión de Málaga recogido el sábado por El Obrero. Si hoy se celebraran elecciones en Andalucía, el PSOE-A liderado por Susana Díaz seguiría siendo el único partido en condiciones de gobernar, a más de diez puntos del Partido Popular, y veinte de Podemos. La indiscutible hegemonía del socialismo andaluz como partido de gobierno es un valor para todo el PSOE. La presencia e intervención de Pedro Sánchez en el 13 Congreso debe ser una incuestionable constatación de esta realidad. Noblesse oblige.

miércoles, 17 de mayo de 2017

Sí es socialismo, Pedro. Yo, con Susana

"Unos desembarcan en Normandía. Otros desfilan en París".
Marcial Vázquez, polítologo y autor del libro Los Cuervos de la Democracia.


Según ha explicado la propia Susana Díaz en la presentación este miércoles del documento con el que pretende enmendar la Ponencia Marco del 39 Congreso, el PSOE que ella quiere dirigir y llevar al Gobierno, contempla que el Estado asuma la responsabilidad de situar a la Juventud española en condiciones de abordar su propio futuro de forma independiente, sin que las diferencias de origen o situación familiar les impida competir en situación de igualdad de oportunidades.  



Un crédito de 24.000 euros que permita a cada joven elaborar su propia agenda vital, sin intereses y sin obligación de restituirlo al Estado, en tanto no alcance la solvencia necesaria para hacerlo sin menoscabar su integración como ciudadano, lo que se garantiza encomendando  a la liquidación de IRPF la amortización del adelanto facilitado por el Estado.

Cada joven podrá decidir, según su propio diseño, si ese dinero lo emplea para afrontar su salto al mercado laboral o al emprendimiento. O si los dedica a la formación académica suplementaria; llámese posgrado, máster… Es un modelo que entiende que en la realidad socioeconómica del siglo XXI, una licenciatura universitaria ha pasado a ser una simple licenciatura, y que superar ese escalón ha quedado fuera de las posibilidades financieras de la familia media española. El crédito podría ser de 6.000 euros al año durante cuatro años, o de 8.000 durante tres ejercicios, o recibirse en su totalidad para abordar proyectos de emprendimiento, que estarían, necesariamente, tutelados por la administración. Los jóvenes, así, se evitarían tener que acudir al sistema financiero privado y ahogarse en las abusivas condiciones y tipo de interés que allí encontrarán. Una nueva responsabilidad para el Estado, con un plan que no afecte al déficit.

En tanto no se produzca la que permanece pendiente desde que los de Mayo del 68 -y, más recientemente el movimiento Occupy, 15M en España- la propuesta de Susana Díaz sí que alberga toda una revolución. Por eso ha ocupado la mayoría de los titulares tras conocerse. No es para menos. Define un modelo de sociedad que va más allá de una mera propuesta electoral. Es integrador, protector e impulsor de nuevos valores ciudadanos y socioeconómicos. Recupera y sana el concepto herido del Estado del Bienestar.

Los de Mayo del 68 triunfaron e hicieron caer al gobierno del General De Gaulle, que acabaría dimitiendo y abandonando el Eliseo solo unos meses después. Como respuesta los franceses erigieron en su lugar -en primera y única vuelta- al ex gerente general de la Banca Rostchild,  Georges Pompidou. Irónicamente este había sido el primer ministro francés, la bestia negra que la revuelta estudiantil creía haber derrocado. Fue, como curiosidad, el único presidente francés que murió en el ejercicio de su dignidad. En España, el ejemplar y necesario movimiento 15M, como los jóvenes indignados de los sesenta liderados por Daniel Cohn-Bendit (Erik, “el rojo”), esa corriente de ilusión y rebeldía que inundó la conciencia y los corazones de tantos españoles, fueron sucedidos en escaso tiempo por dos severos e inapelables triunfos electorales (mayo y noviembre de 2015) de la más rancia y corrupta derecha neocatolicaliberal. A pesar de su noble espontaneidad y originaria buena intención, el pos15M profundizó aún más en la crisis de una socialdemocracia herida de muerte, y engendró el fallido proyecto ciudadano que hoy es Podemos. Y en esa situación nos encontramos hoy. A cuatro días de que el futuro del PSOE se empiece a decidir con el primer paso hasta el 39 Congreso que suponen las primarias del próximo domingo.

El documento de Díaz se enfrenta de tú a tú –aún no he conseguido entender cómo hemos llegado hasta aquí- a la candidatura de Pedro Sánchez, cuyo cambiante programa de hasta seis versiones diferentes en pocas semanas -a fuer no de colocarlos en primera página- está contaminado por esa condición de ciervo herido en la que permanece atrapado. Una suerte de Conde de Montecristo español dispuesto a dilapidar el tesoro del abbé Faria - lo que para él es el PSOE- en culminar con éxito su venganza por la defenestración del 1 de octubre, su personal y tortuoso Castillo de If. Con la imprecisa y vaga promesa a las ilusionadas bases socialistas -Sánchez en estado puro- de que dedicará el resto del capital del viejo monje -si quedare- en "hacer socialismo". 


Sánchez, para lograr su añorado ajuste cuentas, propone a las masas devolver al PSOE al momento de absoluta indefinición y alejamiento del electorado en el que abundó su mandato como secretario general. Al grito de “todos contra el PP” con el que apela al corazón de su -ahora- descubierta e idolatrada militancia, de la que se revela como única voz.  ¿Acaso hay un solo socialista que no desee que el Partido Popular sea algún día, mejor no muy lejano, un mal recuerdo para la Historia de España? En la simpleza del emplazamiento reside el temor de ver a Pedro Sánchez otra vez al frente del PSOE.

Como era tan previsible en el personaje, Sánchez ya ha apelado al voto útil que espera pescar en el caladero de la ría de Bilbao que bordea Portugalete. Engreído de ir a lomos de una "corriente de ilusión" que quiere recuperar “el PSOE de siempre”. Ese que elude definir, pero del que podemos asegurar -sin temor alguno  a equivocarnos- que Pedro ve como a las naciones: “un sentimiento que tiene mucha ciudadanía” -mucha militancia, en este caso- “por razones culturales, históricas o lingüísticas”. O ideológicas, se entiende. Pedro prevé suplir la carencia de más concreción para un proyecto real y definido, abrazando el bolivarismo chungo de lo que ya es el Podemos de Pablo Iglesias, con el que comparte el pueril convencimiento de que España se arreglará sola desahuciando a Mariano Rajoy de La Moncloa.



Por eso no ha tardado en apelar al hígado socialista -que su campaña ha sabido desplazar al cerebro de sus miles de seguidores- y al conocer la idea que más impacto ha causado del documento presentado por Susana Díaz , la ha tachado, apresuradamente, de neoliberal. Un adjetivo lo suficientemente grueso y descalificador en el convulso contexto actual de la izquierda, hábilmente explosionado para evitar que cale la idea de que la propuesta de abrir la caja del Estado para que los jóvenes construyan su vida, forma parte del modelo de país que encierra el proyecto de la presidenta de la Junta de Andalucía. Invirtiendo el viejo lema socialista de “a cada descalificación, una propuesta”, la campaña de Pedro Sánchez cabalga sobre “a cada propuesta, una descalificación”. Tachar de liberal la de Susana Díaz es un golpe bajo, necio y ausente de realidad.

Cuando el Partido Socialista Obrero Español, con Susana Díaz al frente, tome las riendas de La Moncloa, su trabajo será, en primer lugar, administrar los haberes y las deudas del país poniendo al ciudadano como primer beneficiario de los Presupuestos Generales del Estado. No podrá expropiar la banca, ni a los Ortegas ni a los Roig. No podrá renacionalizar servicios esenciales como la electricidad, ni abolir la gasolina y el gasoil como combustibles para los vehículos. No, desde luego, si no ocurre en el mismo instante y con acuerdo suficientemente sólido entre los  Estados de la Unión Europea y más allá.  Es tarea de los partidos hacer mayorías y cambiar el mundo.

El modelo de partido compartido por Susana Díaz tiene en ese aspecto su mayor activo. Un PSOE que sabe que un solo país no cambiará el mundo. Si ocurre, será por la suma de voluntades de los ciudadanos del mundo. Si miramos a Sudamérica, asolada de corrupción, dictaduras y violencia durante todo el siglo XX, la coincidencia del movimiento bolivariano con otros liderazgos de corte más socialdemócrata en países de gran riqueza cuyas élites venían malgastando a costa de hambre y pobreza de la mayoría, ese momento histórico, permitió al internacionalismo que reclama el socialismo la unión de fuerzas para cambiar la historia. Lula, Mujica, Bachelet, Correa, Evo, con sus cosas, Cristina, con las suyas, o el propio Hugo Chávez, son ejemplo de que es posible. Nicolás Maduro, el bolivarismo chungo, es una manzana podrida que ni puede ni debe entrar en ese ilustre listado sin manchar la obra los otros miembros.

En Europa, seamos realistas, no hemos llegado aún a esa mágica y afortunada chamba de coincidir en el tiempo gobiernos tan emparentados ideológica y/o estratégicamente. Podría ocurrir. O no. El trabajo del PSOE que surja del 39 Congreso,  el que propone Susana Díaz, tiene también como cometido crear sinergias con el resto de la socialdemocracia europea y mundial para precipitar tal acontecimiento. Con sapiencia y siendo testigo y actor protagonista de la realidad que comparte con el otro medio mundo que piensa distinto.

El Gobierno con el que el PSOE tiene que liderar España no cambiará el mundo ni la sociedad unilateralmente. Ni puede prometerlo. Pero sí tiene que revitalizar y agrandar las herramientas del Estado y ponerlas al servicio de la ciudadanía, instaurando, desde una sólida mayoría, nuevos y mejores derechos, libertades y prestaciones. Como lo hicieron, con muchas más luces que sombras, Felipe González desde 1982, y José Luis Rodríguez Zapatero desde 2004. Se llama socialismo.

La iniciativa de incorporar a esas herramientas recursos para la emancipación de nuestros jóvenes tiene mucho más de socialismo y revolución que todas las frases, lamentos y extravagantes descripciones plurinacionales, que es lo único que nos ha ofrecido Pedro Sánchez. El taimado y autoderrocado (llamemos a las cosas por su nombre de una p… vez) ha tachado despectivamente de “liberal” la propuesta. Es obvio que ni se ha parado a pensar, y ojalá fuese por eso, lo falso y dañino de su prepotente descalificativo. Con la simpleza de un tweet, la cantera pedrita ha presentado toda una enmienda a la totalidad al proyecto completo de Susana Díaz.


Pero la realidad es que Susana ha presentado un plan de trabajo para un partido dispuesto a tomar las riendas del país. Un PSOE seguro de que su proyecto podrá convencer al electorado, y de que su ejecución permitirá al PSOE liderar el país las legislaturas necesarias para convertirlo en realidad. Socialismo y liderazgo con la entidad suficiente para que un PSOE autónomo conquiste la confianza ciudadana y vuelva a transformar este país en uno mejor.

Ni los seis documentos de Pedro Sánchez, ni la bondad y honestidad de Patxi López tienen ese potencial. El domingo, yo voy a mirar al futuro. Considero que el PSOE tiene un compromiso con la ciudadanía, y los militantes el deber de ayudar en ese empeño. Mi proyecto es el de Susana Díaz.

Susana Díaz llegó al liderazgo del PSOE-A y la presidencia de la Junta de Andalucía en una situación de crisis. Fue elevada de urgencia a los altares por la dimisión de José Antonio Griñán. Heredó un pacto envenenado con Izquierda Unida que hacía aguas y un PP que lideraba la oposición con 50 diputados frente a los 47 de los socialistas. Se presentó a un Congreso Regional que ganó de calle. Se enfrentó a las provocadoras exigencias de IU y convocó elecciones para acabar con la incertidumbre de un gobierno en minoría parlamentaria. Recuperó para el PSOE andaluz la plaza de partido más votado, y mantuvo los 47 escaños. El PP perdió 17 diputados; pasó de primera fuerza a segunda, y se quedó con 33 asientos en Las Cinco Llagas, 14 menos que el PSOE de Andalucía. Izquierda Unida vio penalizado su pulso a Susana Díaz con 7 diputados menos, manteniendo solo con 5. Entraron Podemos con 15 escaños y Ciudadanos con 9. Todos ellos cedidos por PP e IU. Ninguno por el PSOE. Pactó la investidura con Ciudadanos, sí, es cierto. Tanto como que el acuerdo no contempló una sola cesión del programa socialista. Soslayó el excéntrico populismo -sí, populismo- del Podemos de Teresa Rodríguez y Kichi. Ganó por derecho el gobierno y el liderazgo de la izquierda andaluza. Susana lidera Andalucía. Es una ganadora. Y cuando ganan los líderes del PSOE, gana el PSOE y ganan los ciudadanos.





Susana ha demostrado que tiene un diagnóstico claro y certero de dónde está el PSOE, del que dijo cariñosamente que está malito, para no tener que decir que está muy enfermo. Susana tiene un proyecto claro y a largo plazo para convertir al PSOE, más allá de los errores del pasado y la fractura interna que lo ahoga, en el partido de Gobierno que la ciudadanía española está esperando. Y la fortaleza y el instinto necesarios, ya testados, para que así sea.

Voy a votar a Susana. Y os pido el voto para Susana Díaz.