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lunes, 18 de septiembre de 2017

Por qué apoyo a Juan Lobato

Publicado en IrisPress Magazine.

En el momento que Pedro Sánchez decidió fulminar a Tomás Gómez y dinamitar la democracia interna de la que hoy se proclama único paladín, se cumplió la autoprofecía que el propio Gómez lanzó cuando algunos secretarios generales de las federaciones socialistas se conjuraron para frenar el paso al diputado vasco Eduardo Madina. "Te voy a apoyar, pero sé que me vas a matar en cuanto puedas", se cuenta que espetó el cesado ex secretario general. Así se recoge en dos libros de obligada lectura para entender el freno que impide a la izquierda gobernar en este país. Al fondo a la izquierda, del maestro de periodistas Jesús Maraña, y sobre todo, El PSOE en el laberinto, de la redactora de Antena 3, Ainara Guezuraga, un documentado relato sobre Sánchez que leen con deleite sus detractores y que detestan sus acólitos. 

Todos supimos entonces que Pedro Sánchez y César Luena mentían cuando expresaban los motivos que les llevaron a tomar la decisión de cesar a la dirección salida del 12 Congreso Regional, y al candidato elegido en un proceso de las hoy sacrosantas primarias. Gómez no estaba incurso en ninguna investigación; era rotundamente falso que estuviera a punto de ser imputado por ningún delito. Respecto de las expectativas electorales, la otra excusa, el propio Pedro Sánchez reunió en las urnas incluso menos apoyos que los que los sondeos otorgaban al PSOE de Madrid para las autonómicas de 2015. Nunca sabremos si Gómez hubiese obtenido más o menos sufragios que Sánchez. Sánchez impidió que pudiera saberse.

Personalmente, opino que Tomás Gómez es un político como pocos que haya conocido: es honesto, es de izquierdas y defendió un discurso propio para Madrid. También es cierto que como líder del PSM no pudo evitar una nueva mayoría del peor y más corrupto PP, el de Esperanza Aguirre. No logró que el PSOE fuera el partido de referencia para los madrileños, y no puso fin a las sempiternas luchas intestinas del socialismo capitalino, protagonizadas desde hace décadas por las seculares familias heredadas de la vieja FSM. A pesar de todas sus promesas, que siempre creí sinceras, fue incapaz de imponerse a la mesa camilla, cuyos habituales comensales estuvieron para recibirlo con los brazos abiertos, y tenían previsto un cerrajero de guardia para despedirlo.

También sabíamos que el verdadero y único objetivo de Sánchez era despojar al PSOE madrileño de identidad propia, recuperando el carácter de distrito federal, con el que se ha venido ahogando a la federación socialista para que no reconozca más liderazgo que el emanando en la calle Ferraz. Al punto de promover con éxito hasta el cambio de nombre del Partido Socialista de Madrid a un lacónico y franquiciado PSOE-M. La defenestración de Tomás Gómez abrió una herida que permanece sin suturar. 

Ese el motivo por el que no pocos militantes del PSOE de Madrid hemos visto en la candidatura de Eusebio González, auspiciada por el propio Gómez, un intento de volver al 11 de febrero de 2015 y buscar justicia y reparación. Algo que, es cierto, se ha negado a Gómez y su equipo. No hay más que echar un vistazo a los muros y time lines de los más aguerridos tomasistas de ayer, jaboneros de hoy, para ver que, por más mensajes que lance su candidato, el espíritu que les posee se remite a aquella fatídica fecha. Desde los más profundos aprecio, admiración y respeto que siento por Gómez y González, no es lo que quiero para el PSOE de Madrid.

Por su parte, José Manuel Franco es un discreto diputado, casi desconocido para los votantes madrileños, que lleva sentado en la Asamblea de Madrid desde su IV Legislatura. Llegó de la mano de Joaquín Leguina, permaneció con Simancas, con Gómez, y otra vez con Simancas y Ángel Gabilondo. Aunque no es tan célebre como otros de sus insignes guardianes, Franco es un destacado miembro de la mesa camilla, en la que ocupa asiento preferente desde sus primeros tiempos, y desde la que ha participado activamente en todos sus banquetes. 

Franco representa el perfil bajo que Pedro Sánchez quiere mantener para el socialismo de Madrid. Buena prueba de ello fue su ausencia en el debate celebrado el pasado sábado en la Agrupación Centro de la capital. Franco fue sustituido por Francisco Linde, "Pancho", un hombre del círculo personal más cercano a Pedro Sánchez desde que ambos dirigieron las Juventudes Socialistas de Tetuán. Tal fue el empeño de Pancho en exaltar a su amigo de juventud y renacido secretario general del PSOE, que prácticamente  olvidó que hablaba en nombre de José Manuel Franco para unas primarias a las que Sánchez no concurre.

De alguna forma, lo que la candidatura de Franco ofrece es paz por territorios. Un reparto de puestos en la ejecutiva regional y en las listas electorales pactado  en la mesa camilla, a cambio de deponer cualquier protagonismo que haga sombra a Pedro Sánchez en su "distrito federal". 


Un cambalache que pasa por mantener a Ángel Gabilondo como cartel electoral, un independiente que transciende las siglas del actual PSOE de Madrid. El problema es seguir ignorando que, sin romper el secular statu quo de la mesa camilla, parece que, a tenor del último sondeo conocido para Madrid, el respetado y venerado catedrático de Metafísica, no alcanzaría ni de lejos el resultado de 2015. El habitual estudio publicado por El País con motivo del Día de la Comunidad, desvelaba que si se celebraran elecciones, el PSOE quedaría como última fuerza política, por detrás de PP, Podemos y Ciudadanos. Lejos de poder liderar una mayoría alternativa a la de Cristina Cifuentes -que perdería hasta 12 escaños- con los morados de Pablo Iglesias sin que Albert Rivera la bendiga. A todas luces, la ausencia de una identidad propia para el socialismo madrileño sigue siendo el gran lastre del PSOE para ofrecer a Madrid una alternativa al Partido Popular. Y un impedimento para que los madrileños sepan del excelente trabajo que Gabilondo hace cada día por todos ellos.

Sondeo de Metroscopia publicado por El País con motivo del Día de la Comunidad de Madrid

Ante tal desazonador panorama, ha irrumpido en el proceso de primarias el joven alcalde de Soto del Real Juan Lobato. Acompañado de un nutrido grupo de militantes de base y –también- otros cargos públicos que apuestan por renovar, de verdad, el PSOE de Madrid. Lobato y su equipo concurren a estas primarias libres de cargas, sin rencores acumulados y sin tutelas. Sin que nadie de la mesa camilla los haya reivindicado como propios. Hasta ahí todo bien. No es nada realmente novedoso que surjan candidaturas ajenas a las familias. Que se lo pregunten al histórico Enrique del Olmo. 

Lo que sí lo es novedoso, y mucho, es la fuerza con la que Lobato ha entrado en la carrera por la secretaría general del PSOE de Madrid. Sin padrinos, ajeno al aparato, Lobato sorprendió el pasado domingo al registrar los avales necesarios para disputar, de tú a tú, el liderazgo del socialismo capitalino a los candidatos de Sánchez y Tomás Gómez, los que, como se esperaba, también han reunido los avales exigidos por la normativa del 13 Congreso.

Lobato se presenta con un sólido programa, muy completo y detallado en todas las áreas, que sin duda representa fielmente los valores que se suponen a las bases del nuevo PSOE surgido tras el 39 Congreso. Algo que no ha pasado desapercibido para los militantes que sueñan un PSOE que pueda y sepa liderar la izquierda madrileña.

Lobato ha propuesto un PSOE para Madrid. “De izquierdas, renovado, abierto, activo y comprometido con los madrileños"; con una solida implantación territorial. Un modelo de partido que ya ha liderado con éxito en la agrupación de Soto del Real, el municipio del que es el primer alcalde socialista en más de ochenta años, tras imponerse en las urnas al imbatible Partido Popular.

Lobato ha diagnosticado con inusitada certeza el porqué de la situación del PSOE de Madrid. "La unidad es un valor fundamental" dijo el sábado en el debate ante la militancia, "pero unidad no significa juntarnos el 3 % de los que somos cargos públicos y volvernos a repartir esos cargos. Eso no es unidad, ¡eso es pasteleo!", denunció con rotundidad en un discurso fresco y poco habitual entre los candidatos en estas contiendas. Directo a la raíz del problema: la mesa camilla. Lobato concurre a las primarias avalado por cientos de militantes socialistas y con el firme compromiso de acabar de una vez para siempre con la endogamia de las familias. 

Para ello, Lobato propone que las candidaturas electorales abiertas sean decididas por la militancia en listas abiertas, por voto individual y secreto. Una poderosa herramienta para recuperar las riendas del PSOE en las instituciones y acabar para siempre con la mesa camilla. Si las actas de concejal, los escaños y los puestos en consejos de administración dejan de ser moneda de cambio para dirigir el socialismo madrileño, las familias habrán perdido su propia razón de existir.

Lobato ha garantizado la unidad de acción con la dirección federal de Pedro Sánchez. "¡Por supuesto!", afirma. Nada en el programa del candidato aupado por las bases debería hacer temer al Secretario General que no vaya a ser así. Pero reclama para el PSOE de Madrid una identidad que se la ha venido negando reiteradamente a fuerza de componendas articuladas de espaldas a los militante y a los intereses de los ciudadanos.  Son los propios Estatutos Federales del PSOE los que establecen, como recuerda el joven diputado sotorrealeño, que “la posición política federal es la suma de las posiciones de cada federación". Y eso debe incluir también a la federación de Madrid, para la que Lobato reclama una posición política propia, protagonismo ante los madrileños. "Con seriedad, con responsabilidad y con lealtad. Pero en cumplimiento de los Estatutos y de las resoluciones del 39 Congreso".

En la página web del candidato, Lobato y su equipo desarrollan un detallado programa que fija con precisión las necesidades de Madrid y sus habitantes, así como medidas creíbles que responden a un minucioso trabajo de estudio y reflexión en todas las áreas que afectan al ciudadano. Desde la Educación (con un completo apartado sobre tasas universitarias), la Sanidad o la Dependencia, a políticas de Igualdad o Violencia de Género. Pasando por la protección de menores, políticas de vivienda y urbanismo responsable, participación ciudadana, o la necesaria implantación de medidas para que la Ley de Memoria Histórica sea una realidad también en Madrid.

Con estos mimbres, la militancia del PSOE de Madrid tiene en su mano decidir entre más de lo mismo, mesa camilla y guerra de familias, o la oportunidad de tomar las riendas del socialismo madrileño y apoyar a un candidato con fuerza, programa y equipo. 


Yo he decidido apoyar a Juan Lobato.

martes, 12 de septiembre de 2017

[se] Sostiene Cepeda

El titular de Europa Press concitó ayer, vía Twitter, una fuerte conmoción en la fuerza del socialismo madrileño. Logró que "¿eh?" fuera lo más escrito en los numerosísimos grupos de dirigentes y bases socialistas que, juntos, revueltos y/o separados, ocupan el espacio del socialismo en tierra, Twitter y WhatsApp. 

Más en serio, el sorprendente titular responde a una modesta nota de prensa que, en su propio nombre, hizo llegar este lunes a los medios de comunicación el diputado de la Asamblea de Madrid José Cepeda.  Cepeda, perejil de todas las salsas que han aderezado el PSOE regional en las dos última décadas, sosías de provincias de Rafael Simancas, anunció ayer al mundo mundial que el "sector" que [él  mismo] "lidera" (sic) dará su apoyo a José Manuel Franco, candidato de Pedro Sánchez en las inminentes primarias del PSOE de Madrid.  

Titular y entradilla de la nota de prensa remitida por José Cepeda a los medios de comunicación


Hasta ahí todo bien. Solo que la nota de prensa no resiste las principales cuestiones sagradas del periodismo. Es decir, quién(es), cuándo, dónde y, sobre todo, por qué se reunieron esos "numerosos dirigentes" cuyas identidades no se revelan, siquiera para fortalecer la información, o ampliar el valor añadido del apoyo mostrado por "el coordinador de los senadores socialistas de Madrid" al siempre oficialista y veterano diputado Franco. Aún así, la nota ha sido fusilada por los más importantes medios, El País, La Vanguardia o la Cadena Ser. Y, aun sin llegar a la cándida rotundidad de Europa Press, todos vienen a inferir que el apoyo de Cepeda a Franco es una suerte de espaldarazo del "susanismo madrileño" al candidato de Pedro Sánchez. 


Primer párrafo de la nota de Cepeda a los medios

Es el propio Cepeda quien se describe a sí mismo como "el hombre que aglutinó a buena parte de susanismo en Madrid". Una tarjeta de visita que en otras manos ha hecho tambalear gobiernos, ayuntamientos y federaciones socialistas desde el 21 de mayo hasta la fecha, pero con la que un auténtico superviviente como nuestro protagonista es capaz de pedir hoy, pas de rougeur, el voto de los militantes que votaron a Susana Díaz para el candidato de Pedro Sánchez.

En términos aritméticos, unidos los militantes que apoyamos a la presidenta andaluza el 21 de mayo, podemos inclinar la balanza a favor de cualquiera de los candidatos que concurren a estas primarias. El de Pedro Sánchez, Jose Manuel Franco, el de Tomás Gómez, Eusebio González, o el joven alcalde y parlamentario Juan Lobato. Objetivamente, este último es el único que, a día de hoy, concurre con un proyecto específico, abierto pero muy detallado,  y con un solvente equipo para el PSOE de Madrid. Un proyecto sin cargas, sin deudas, y sin deudos en la mochila del candidato. Y también el único que atesora haber ganado unas elecciones al Partido Popular y una acreditada capacidad de liderazgo. Cualidades que comparte con destacados miembros de su candidatura. 

Con todos mis respetos a los compañeros Del Olmo y Lucas, ambos saben que ninguno de los dos tiene opciones de disputar la casi segura segunda vuelta en estas primarias (tan temida por el sanchismo). Será la que decidirá qué valores prevalecerán en la militancia del PSOE de Madrid. Los dispuestos a hacer de Madrid un distrito federal para el #nuevoPSOE de Pedro Sánchez, los que tienen rencores sin resolver, o los que entienden que los madrileños necesitan ya, un modelo de partido ganador, equiparable al que los socialistas gestionan con éxito y en labores de gobierno en Valencia, Aragón, Extremadura, Castilla - La Mancha... Andalucía. Propio y centrado en Madrid. Un militante, un voto.

Cepeda, al que nadie niega cierto ascendente canónico en algunas importantes agrupaciones (Latina, Chinchón, Villalba...), se arroga un liderazgo que nadie le ha ungido. El "susanismo", per se, no tiene pastores tras el proceso federal. En puridad, el susanismo lo conformamos todos los que en las primarias federales avalamos y votamos a Susana Díaz en un proceso, entre tres, que ya ganó Pedro Sánchez el 21 de mayo.

Las primarias de Madrid son de otro libro. En mi humilde parecer de actor y observador, muchos, "buena parte", de los que como Cepeda fuimos actores de la campaña de Susana Díaz en Madrid, hemos decidido apoyar candidaturas alternativas a la de José Manuel Franco. No lo sabemos por ladinas notas de prensa. Lo que pensamos, lo que vamos a hacer unos y otros, nos lo decimos, de igual a igual, dirigentes y militantes, cada día, en las redes sociales; de forma pública y privada. Cepeda debería saberlo, se le supone uno de los grandes expertos en comunicación 2.0 del PSOE. Un gurú.

Susana Díaz no juega en esta liga. No es de recibo que Cepeda exhiba su nombre en una contienda que no es la suya. El susanismo no tiene un candidato para Madrid. Los susanistas madrileños, entre los que me incluyo, no queremos trasladar las miserias del fratricida 39 Congreso al proceso regional. Es tiempo para el 13 Congreso del PSOE de Madrid.

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PD.- En un próximo post comentaré mi impresión sobre el resto de la nota de Cepeda, con especial detenimiento en el tan apasionado como contradictorio alegato del "líder" de todo un "sector" cargando contra  "los que hablan de mesas camilla y de familias". Admito que no me va a resultar fácil la diferencia entre familia y sector. Se hará lo que se pueda. Por Lampedusa.

Seguiremos "agitando" reflexiones.

sábado, 2 de septiembre de 2017

Liderar el socialismo en Madrid (I)

El Congreso del PSOE-M, antes Partido Socialista de Madrid, tendrá lugar, como el resto, en el contexto de un PSOE emocionalmente dividido, no nos engañemos. Devastado por la feroz e insólita campaña que recuperó para Pedro Sánchez la secretaría general. 

La ruptura buscada, el desprecio al rival, la violencia verbal, fueron terribles y triunfadoras armas electorales para quienes, ignorando la asfixiante debilidad del PSOE tras los últimos resultados electorales , denunciaron un bando "con el culo en pompa hacia la derecha", y proclamaron que el 39 Congreso se luchaba "contra coroneles". Para los que perder una votación democrática en el Comité Federal del partido supone un "golpe de estado"; la democracia representativa ya no lo es. 

Ni una sola vez pidieron mesura a los que llamaban gusana o cortijera a Susana Díaz. Callaron ante los que cuestionaron a García-Page, Lambán o Ximo Puig como buenos presidentes socialistas, insultaron a Javier Fernández, o esparcieron -aún lo hacen- malévolos infundios contra sus propios compañeros. Desde Felipe González al último tuitero. Yo, personalmente, he sido acusado en mis propias redes sociales de ser un "cazasubvenciones", de vivir a costa de dinero público andaluz, obtenido de forma tramposa a cambio de "intoxicar" con mis opiniones políticas. Se han insinuado en mi muro de Facebook "otras adicciones" y "secretos vergonzantes". Se han puesto 'etiquetas' a las cuentas del Alcalde de Huelva y de otros destacados socialistas andaluces, para vocear peregrinas -y graves- acusaciones en Twitter. Al haber creído que mis actividades profesionales pueden estar ligadas a ellos, han querido dañarme laboralmente. Mezquindad en máximo grado. En el modelo de Pedro Sánchez, cabe premiar las gracietas del alcalde que llamó faraona a Susana Díaz y mafiosos a los miembros de la Gestora, decorando con una amplia bandera de la agrupación de Calasparra el cierre de tu propia campaña. Declaración de intenciones.

Óscar Puente, en el cierre de campaña de Pedro Sánchez. Parque de Berlín de Madrid, 20 de mayo de 2017.
En Madrid, los damnificados por esta estrategia, llevamos en la mochila el recuerdo del mismo Pedro Sánchez que decidió abolir los órganos democraticamente elegidos por la militancia socialista. Está de moda reivindicar a las bases. Las de Madrid sabemos bien qué es luchar para que se escuche nuestra voz, unir fuerzas para conseguirlo y, además, conseguirlo. No será fácil olvidar que fue Pedro Sánchez quien decidió silenciar esa voz una vez lograda. Y por ello, me consta que no soy el único, se nos hace bola apoyar a quien viene con el marchamo "candidato de Pedro Sánchez".

Hoy, quienes ayer mismo hacían de la rebeldía bandera, hacen casus belli, probatorio de autoridad, de la ambigua, calzada, frase "perfeccionar el modelo plurinacional del Estado". Como si esas seis imprecisas palabras albergaran la respuesta al grave problema catalán. O las llaves de La Moncloa. Claman por la muy orgánica literalidad de "las resoluciones y estatutos del 39 Congreso", y miran hacia otro lado, por ejemplo, nombrando a la independiente Margarita Robles portavoz del Grupo Parlamentario Socialista. Algo prohibido expresamente por el artículo 74 de los estatutos, que exigen ser militante del partido para ostentar esa dignidad. Nada impide a Robles militar en el PSOE. Nada se lo impidió al añorado, y también juez, Toño Alonso, quien para cumplir la ley, dio de baja su carné de socialista cuando volvió a la judicatura. Es tal la necesidad de mostrar quién ostenta el mando, que se torpedean gobiernos autonómico si están presididos por alguien del "otro bando". La naturaleza del escorpión. Se reclama, en nombre de la libertad y la democracia, reducir al 3 % los avales en los congresos provinciales de Andalucía, pero se impone el 10 % en la convulsa Galicia dirigida aún por una gestora que ejercía nombrada ya por el antiguo Pedro Sánchez. Exigen obediencia ciega y exhiben selecta displicencia ante las propias normas y principios. Ante las bases.  ¿El nuevo PSOE?

Con toda la simpatía y respeto que siento por la extensa trayectoria pública y orgánica de José Manuel Franco, no será mi candidato. Tengo el convencimiento personal de que, con Pedro Sánchez, el PSOE ha entrado en una crisis de identidad de imprevisible resolución, y no me gustaría que las federaciones regionales, que tienen su propia dimensión y compromiso, se vean abocadas a seguir, innecesariamente, el modelo federal en lo que concierne a la política en sus territorios. Es, precisamente, una de las riquezas del modelo federal del PSOE. El análisis y la respuesta a la situación política de cada territorio deben ser propuestos, decididos y ejecutados por las federaciones. A nivel estatal, el partido debe tener un proyecto capaz de unir y liderar todas esas realidades para ser, cuanto antes, la alternativa al Gobierno del corrompido Partido Popular. 

Ahora bien. Tampoco quiero apostar por candidaturas  que pretendan capitalizar un mal entendido sentimiento "contra Pedro Sánchez". Nos guste más o menos, es el legítimo secretario general del partido socialista. Hasta que toque premiárselo o demandárselo, él y su equipo deben ser quienes lideren el partido en este periodo del que, si no hay sobresaltos, rendirán cuentas ante el 40 Congreso. A ellos corresponde mirar y escuchar con atención a las bases socialistas y a los electores, hacer del PSOE la primera fuerza política de este país, y ganar las elecciones generales para gobernarlo. Hablarán las urnas. Candidaturas que se reivindiquen, insinúen o sospechen contra Pedro Sánchez, no serán buenas para el conjunto de los madrileños y madrileñas. Tampoco lo será para el PSOE en una autonomía en la que hay mayores de edad que no han conocido un presidente socialista. Mucho menos lo serán si, además, son susceptibles de venir secretamente retroalimentadas por el malsano virus de la revancha, de la venganza. Acabamos de pasar por una experiencia así. No ha sido edificante. No ha servido para congraciar al partido con la gente. El espectáculo ofrecido ha sido lamentable. No.

Los madrileños merecen un proyecto socialista para Madrid. Algo realmente mejor.


viernes, 1 de julio de 2016

"¿Tú no serás tonto, no?" (A Martu Garrote)

Tuve un novio que cuando algo no tenía sentido solía decir “¿tú no será tonto, no?”. Me he acordado de la pregunta, que siempre me hacía reír, porque a veces es mejor reírse cuando uno se plantea este tipo de interrogantes.

En el día de hoy, el Secretario de Organización del PSOE. César Luena, por fin ha salido de la madriguera en la que él y Pedro Sánchez se recluyeron en un significativo silencio tras el desastroso y humillante resultado electoral del 26J. Un silencio que ayer se tornó clamoroso al confirmarse que las mentiras que durante años aireó la derecha contra Tomás Gómez al hilo del manido tranvía de Parla no eran más que eso, mentiras, como todos  sabíamos. Aún así, Pedro Sánchez y César Luena, deseosos de “equilibrar” las fuerzas entre federaciones socialistas afines y no afines a su liderazgo, no dudaron en “comprar” y utilizar para justificar el cese de la ejecutiva del partido en Madrid e imponer la candidatura de Ángel Gabilondo al gobierno de la Comunidad, pues la permanencia de Tomás Gómez no era sostenible, decían, con las "alarmantes informaciones" que se iban conociendo sobre el tranvía.

Pues bien, ¿acaso Luena o Sánchez han tenido la gallardía de salir a luz pública, si no para pedir perdón a Tomas Gómez -lo que sería mucho pedir-, al menos para proclamar que las mentiras de la derecha han sido desveladas como tales y que le gestión socialista en el Ayuntamiento de Parla en este asunto del tranvía siempre fue acorde a la legalidad y exenta de irregularidades?

No. Lo han hecho para notificar la expulsión de dos militantes críticas con la dirección del partido. Por un lado, la concejala de Getafe Mónica Cerdá, a la que se presionó, sin éxito, para que abandonara su acta de concejal tras mostrar sus discrepancias con la alcaldesa y secretaria interina del ahora llamado PSOE-M, Sara Hernández (quien, por cierto, tampoco ha salido aún a celebrar la exoneración de su compañero Gómez), y la de Martu Garrote, de la que no es necesario dar muchas cuentas pues puede que, junto a Antonio Miguel Carmona, sea la militante sin cargo público u orgánico más conocida y apreciada dentro y fuera del partido.

Es muy lamentable que la primera acción conocida de la actual dirección socialista tras el bochornoso resultado del 26J haya sido un ajuste de cuentas interno. Pero en el caso de Martu Garrote la cosa adquiere tintes bananeros, pues la causa de que Luena decidiera abrirle un expediente disciplinario fue, precisamente, defender a Tomás Gómez tanto dentro como fuera del PSOE. Ejecutar, pues, la expulsión de Martu tras conocerse que siempre tuvo razón y actuó como una buena compañera que defendió a su secretario general y la honorabilidad del partido es una decisión vergonzosa, inoportuna e incluso cobarde.

Da la impresión de que superados estos molestos periodos electorales que tanto distraen de lo que realmente importa, Luena y su equipo por fin pueden dedicarse a lo que realmente parece gustarles: mandar. Y si los electores han decidido que no hay poder para el PSOE fuera de Ferraz, que no sea un obstáculo. No sea que alguien pueda pensar que aquí no manda nadie. Aunque al final lo que se proyecte sea que quien manda no piensa, Y acabe preguntándose, como mi ex, “¿tú no serás tonto, no?".

viernes, 4 de septiembre de 2015

PSM-PSOE vs. PSOE-M. Legitimidad, democracia y disciplina.



La legitimidad de las decisiones debe ser necesariamente cuestionada cuando los dirigentes exceden al tomarlas las atribuciones que le fueron encomendadas. Básicamente, es uno de los pilares que sustentan el sistema democrático que defendemos los socialistas.

El último congreso extraordinario del PSM-PSOE tenía como objetivo, por definición, restituir al partido una dirección legitimada por un proceso congresual, toda vez que las circunstancias que derivaron el cese de la anterior y la imposición de una Comisión Gestora así lo exigían. El propio carácter extraordinario no otorga mandatos políticos más allá de los emanados del Congreso Ordinario, pues no debe ser esta su función sin que haya sido previamente especificado en la propia convocatoria, discutido y avalado, como exige el proceso ordinario, por las bases en las que reside la soberanía del partido.

Cambiar el nombre del partido no admite otra interpretación que la voluntad de dar por finalizada una etapa política y dar paso a otra. Nuevo rumbo. Ruptura. Un objetivo legítimo que exige, empero, que una mayoría del partido, previo conocimiento de la propuesta, debate interno a todos los niveles y mediante los debidos cauces de participación, así lo decida y mandate a los delegados que participen en el proceso congresual. Es el necesario proceder democrático que debe identificar a los partidos políticos: a mayor entidad de la decisión, más necesaria la implicación de sus bases. 
Un cambio de nombre, la instauración de una nueva identidad no es, pues, decisión que deba tomar el Congreso Extraordinario sin haber sido convocado para ese u otros objetivos. Los delegados no recibieron ese mandato de la militancia.

Asimismo, el Congreso Extraordinario del extinto PSM decidió, sin haber sido tampoco mandatado para ello, cambiar los Estatutos y mermar la representatividad de la militancia en los órganos de gobierno. Menos voces, menos visiones, menos propuestas… Menor riqueza ideológica y menos democracia, que son, al fin y al cabo, los nutrientes básicos de un partido de izquierdas y de clase. Si un significativo cambio de nombre parece, per se, motivo para que desde la militancia surjan legítimas intenciones de hacer uso de las herramientas que las garantías democráticas dentro del PSOE afortunadamente disponen… ¿cómo no serlo decisiones que merman la democracia interna del partido?

En esta tesitura no debe sorprender que una considerable porción de los socialistas madrileños entienda que se ha excedido el mandato otorgado a los delegados del Congreso Extraordinario en el que fue Sara Hernández elegida como secretaria general interina, pues solo debe serlo hasta la convocatoria del Congreso Ordinario. No caben en el carácter extraordinario decisiones de tamaña envergadura sin haber sido específicamente detalladas en su convocatoria y sin que la militancia haya podido mandatar a sus delegados a favor o en contra. Los socialistas no debemos aplicar la metodología de las “leyes escoba” que tanto nos irritan cuando son otros los que hacen uso de ella.

Al no formar parte de la propia naturaleza del Congreso Extraordinario -máxime, hay que insistir, si no se ha hecho constar en su convocatoria- cualquier decisión de los delegados que excede el mandato recibido de las agrupaciones socialistas madrileñas es impropia del carácter circunstancial del cónclave. Y por ello cualquier movimiento que a través de los inexorables cauces estatutarios exija reconsiderarla y dejarla sin efecto debe ser atendido. Es lo que pide un nutrido grupo de delegados al presentar un recurso de anulación del congreso o, al menos, de las polémicas decisiones tomadas al margen de la opinión y concurso de las bases de la federación madrileña del PSOE.

CONTEXTO DE DIVISIÓN

Conviene no olvidar las circunstancias que devienen Congreso Extraordinario, precipitadas por el cese de la legítima dirección regional cuyo secretario general era Tomás Gómez. Un relevo decidido unilateralmente y al margen de los socialistas madrileños por la Comisión Ejecutiva Federal de Pedro Sánchez, so pretexto de combatir los pronósticos electorales de las encuestas de opinión. O, dicho de otra forma, dando carácter decisorio a conjeturas demoscópicas para cuestionar la idoneidad del candidato surgido -como el propio Pedro Sánchez- de un proceso de primarias, y, de paso, cesar a la legítima dirección designada por el último Congreso Ordinario. Un chusco y, como se ha visto, fallido procedimiento por parte de quien no para de reivindicar que su liderazgo emana de la propia militancia, pues cabe resaltar que la candidatura encabezada por el respetado, admirado e impoluto Ángel Gabilondo apenas obtuvo 21.000 votos y un escaño más que la de Tomás Gómez en 2011, el año que en plena crisis y declive del Gobierno de José Luís Rodríguez Zapatero el PP logró teñir de azul el mapa político español infligiendo un severo castigo electoral al Partido Socialista en su conjunto.

Más decisiones están abiertas a múltiples interpretaciones y abundan en la –sana- diferencia interna en un partido conformado por miles de personas. Inducen a que la disconformidad torne en enfrentamiento, eleve el tono del debate, signifique las diferencias y agilice los movimientos que dudan y reclaman. El cese del ya ex portavoz del Grupo Municipal de la capital, Antonio Miguel Carmona ha generado enorme malestar en la militancia socialista madrileña, tanto como sorpresa y estupor en buena parte de la ciudadanía y los propios votantes socialistas. Como en el caso del Congreso Extraordinario, no es fácil asimilar que el sufragio ciudadano se vea afectado por intereses políticos de orden interno -como ha defendido la nueva dirección del PSOE madrileño-.

Se trata de establecer los motivos que llevan a la división interna y al enconamiento entre los distintos sectores o grupos dentro de la organización. También de situarlos en el contexto que les corresponde.

BISOÑEZ POLÍTICA

El cese de Carmona ha sido interpretado por muchos -difícil no entenderlo así- como una innecesaria acción de apuntalamiento estratégico de quienes han impuesto, si haber sido mandatados, una identidad nueva y una merma en la democracia interna del Partido Socialista de Madrid. Con los antecedentes anteriores, un gesto de bisoñez política que prende el reguero de pólvora sembrado entre la cosa estatutaria y polémicas decisiones, que motivan –muy lejos de cerrar como asegura Sara Hernández- la discusión interna en el seno del recién nacido PSOE-M.

Es el contexto en el que surge la impugnación del Congreso Extraordinario o incluso poner en marcha los mecanismos de convocatoria de un nuevo cónclave que decida, esta vez con luz y taquígrafos, sobre proyectos, estrategias y modificaciones estatutarias de la envergadura que tienen las discutidas. El clima de malestar que generan los ceses o nombramientos de unos u otros compañeros conforma la escenografía del relato de las impugnaciones, aunque lo que se discute es la legitimidad de tomar decisiones que afectan a la identidad y la democracia interna del partido frente a la legitimidad de cuestionarlas. Democracia en estado puro.

El debate en el que está inmerso el nuevo PSOE-M es ese. No nos perdamos en los liderazgos y encontrémonos en lo que nos separa para construir sobre lo que nos une. Podemos decidir sobre todo, pero no se puede decidir en nombre de otros lo que otros no te han encomendado.

Y mucho menos, se puede desdeñar groseramente a los compañeros pidiendo “disciplina” o que “se pongan a trabajar”, porque cuando un socialista cuestiona y discute lo que entiende que no es justo, lo que hace es precisamente eso, trabajar. Por el bien del partido, por el bien de todos.

martes, 3 de julio de 2012

El psicoanálisis federal de Elena Valenciano

Cuando Elena Valenciano, es una nueva muestra del poco valor que la dirección federal del PSOE parece dar a las bases del partido, afirma  que Tomás Gómez se está posicionando más en "la izquierda de la izquierda" porque “quiere curarse de las heridas electorales", lo que en su opinión “sólo sirve para estar en la oposición”, transciende su papel de vicesecretaria general del partido para erigirse, al parecer, en psicoanalista del líder que los socialistas madrileños decidieron eligieron para dirigir el PSM. Basta con que Valenciano tuviera unos minutos para leer el documento marco que el congreso de los socialistas madrileños aprobó por abrumadora mayoría, para inferir que, con sus declaraciones, Gómez no hace otra cosa que cumplir el mandato que la militancia madrileña puso en sus manos, que no es otro que llevar al PSM, sí, a la izquierda, a la vanguardia del PSOE, y hacer una oposición dura y responsable. Sin confundir responsabilidad con consensos que el Partido Popular, ni espera, ni necesita, ni mucho menos va agradecer relajando la presión en su decidida apuesta de aprovechar la crisis para reconducir a nuestro país hacía el modelo ideológico de la derecha neocon. La descalificación de Elena Valenciano a las declaraciones de Tomás Gómez podría traducirse, puestos todos a psicoanalizar, en la descalificación de la dirección federal del PSOE al legítimo y democrático mandato de la militancia del PSM a su líder.

Según Europa Press, Valenciano, igual que hizo el otro día en 24 horas, ha vuelto a insistir en que "hay partidos socialdemócratas que después de perder unas elecciones se van a la izquierda, se quedan curándose ocho años y otros ocho volviendo al sitio en el que tienen que estar. Es decir, 16 o 17 años en la oposición". Algo que Valenciano ha ejemplificado con el caso del partido socialista francés, que “ha pasado 17 años en la oposición”. Parece olvidar la vicesecretaria general del PSOE que de los 17 años de inquilinato de la derecha en el Palacio del Elíseo, cinco lo fueron de cohabitación con la izquierda, entre 1997 y 2002, cuando el socialista Lionel Jospin fue primer ministro, de la misma forma que los 14 años de mandato de François Miterrand también lo fueron, en algunos momentos, de cohabitación con la derecha de Jacques Chirac, que fue primer ministro antes de hacerse con la Presidencia de la V República. Y lo que es más importante, que François Hollande ha conseguido ocupar el Elíseo una vez que el Partido Socialista Francés, lejos de curarse las heridas, ha dado un decidido giro a la izquierda con un programa de gobierno cargado de propuestas muy similares a las que los socialistas madrileños han defendido y defienden. Ideas que Tomás Gómez, en cumplimiento del mandato de las bases del PSM, proclama en voz alta, como no podía ser menos. Como ha hecho Hollande, con indiscutible éxito, toda vez que la derecha representada por Sarkozy, muy del estilo de la de Rajoy, así lo hizo necesario. 

Finalmente, Valenciano ha indicado que con los seis meses que lleva el PP en el Gobierno ha hecho "bueno" al PSOE. Tal vez por eso mismo, las encuestas, tan del gusto de Ferraz, indican que en un escenario electoral los españoles no devolverían al poder a los socialistas, y que, a pesar de la que está cayendo, el Partido Popular lograría mantener el Gobierno y “curarse” sus propias heridas sin salir de La Moncloa.


jueves, 14 de junio de 2012

De primarias y liderazgo

Publicado en Diario Progresista


No es de recibo que unos pretendan aplazar los debates internos del Partido Socialista "al momento procesal oportuno", mientras que algunos miembros de la dirección se lanzan sin rubor alguno a proyectar escenarios de futuro sin pasar por ello. Hace unos días, Ramón Jáuregui se despachó a gusto en el diario El Mundo afirmando que ve a Alfredo Pérez Rubalcaba como candidato del partido en 2015 "y a nadie más" (sic).

“Yo a quien veo con futuro es a Alfredo", zanja Jáuregui antes de descartar "especulaciones absurdas" -una expresión un tanto desafortunada para calificar las que pueden ser legítimas opiniones de otros compañeros- porque, según argumenta, el PSOE apostó en el 38 congreso federal por elegir a Rubalcaba secretario general y eso significa que quieren que sea su referente político y ´lógicamente´ su candidato”, podía leerse textualmente en el rotativo de Pedro J. Ramírez. Desconozco si Jáuregui ha olvidado lo que se decidió realmente en el cónclave de Sevilla, o si... 



jueves, 17 de mayo de 2012

Día Internacional contra la Homofobia y Transfobia

Publicado en Diario Progresista


Admito que cuando el arzobispo Reig Pla afirmó que algunos hombres que van a buscar espacios en los que dar rienda suelta a su sexualidad entran en "el infierno", pensé que habían abierto un nuevo local de ambiente en Madrid, y me dispuse, para ir, a buscarlo en la versión digital de la guía Spartacus. Pero no, se trataba de un nuevo insulto proferido por un gerifalte de la organización del alemán Joseph Ratzinger contra el colectivo LGTB. Hoy se celebra el Día Internacional contra la LGTBfobia.


El Día Internacional contra la Homofobia y Transfobia (en inglés, International Day Against Homophobia, IDAHO) se celebra el 17 de mayo coincidiendo con la eliminación en 1990 de la listas de enfermedades mentales por parte de la Asamblea General de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de la homosexualidad. Aún quedan algunos flecos pendientes, ya que la transexualidad aún es parte de los manuales de psiquiatría CIE-10 y DSM-IV, en donde se define como "trastorno de la identidad sexual".

Algunos países han legislado ya para corregir ese déficit. Entre ellos, que España, durante el mandato de José Luís Rodríguez Zapatero aprobó el matrimonio igualitario y la Ley de Identidad de Género. La Comunidad de Madrid, además, cuenta con la primera diputada transexual, Carla Antonelli, que fue elegida en la lista del socialista Tomás Gómez, quien decidió, con la inclusión de la conocida actriz y comprometida activista por los derechos LGTB, dar visibilidad a una realidad aún insuficientemente reconocida y respetada. Aún así, aún quedan en nuestro país demasiadas personas, partidos políticos -como el Partido Popular, que mantiene su recurso contra los derechos LGTB en el TC- y medios de comunicación que hacen de su homofibia y transfobia una seña de identidad que exhiben con orgullo.

También quedan más de 80 países en los que se criminaliza la homosexualidad y condena los actos sexuales entre personas del mismo sexo con penas de prisión; nueve de estos países (Afganistán, Mauritania, Nigeria, Pakistán, Arabia Saudí, Emiratos Árabes yYemen) mantienen para estos casos la pena de muerte. La discriminación basada en la orientación sexual y en la identidad de género no está oficialmente reconocida por los estados miembros de las Naciones Unidas (a pesar de que organismos de derechos humanos como el Comité de Derechos Humanos han condenado repetidamente la discriminación basada en la orientación sexual y la identidad de género).

Ayer, el Ayuntamiento de Alcalá de Henares tomó una decisión sin precedentes y condenó el homófobo comportamiento del arzobispo Reig Pla, que será apartado del protocolo institucional del Ayuntamiento y para el que se ha solicitado que sea alejado de la ciudad madrileña. 

Resoluciones como la del Ayuntamiento de Alcalá tienen un carácter ejemplarizante contra comportamientos que inducen a actitudes de odio y discriminación hacia un colectivo que, por culpa de los mismos, aún se ve obligado a circular en demasiados sitios con miedo a ser insultado, agredido o asesinado por vivir su realidad. Los gobiernos democráticos deberían seguir ese ejemplo y condenar, ya sean personas, instituciones, medios de comunicación o gobiernos, a quienes no garanticen el máximo respeto a todas la personas, sea cual sea su condición personal. Hoy es un buen día para recordarlo y exigirlo.

martes, 27 de marzo de 2012

TRINIDAD ROLLÁN SIEMPRE FUE INOCENTE

Publicado en Diario Progresista

(Foto: Martu Garrote)

Lo sabíamos quienes la apoyamos desde el primer momento y, lamentablemente, también lo sabían quienes aprovecharon una sentencia a todas luces injusta, como acaba de ratificar el Tribunal Supremo, y la utilizaron para socavar con ella a la dirección del Partido Socialista de Madrid encabezada por Tomás Gómez.

Trinidad Rollán y los miembros de su corporación cuando era alcaldesa de Torrejón, habían sido condenados por tomar una decisión propia de un gobierno socialista, como lo fue hacer uso de terrenos de propiedad municipal para facilitar viviendas sociales a vecinos de la localidad que hoy no estarían disfrutando de ellas y, posiblemente, serían ahora víctimas, como tantas otras personas, de injustos desahucios ejecutados por los mismo que provocaron la crisis que les dejó sin recursos para poder hacer frente a abusivos pagos por inmuebles que nunca tuvieron el valor que se les hizo pagar por ellos.

Una condena que durante más de un año ha sido utilizada, lógicamente, por el partido de cabecera de las tramas inmobiliarias corruptas de este país, y suciamente utilizada por los mismos a los que se les hincha el pecho para salir en una foto apoyando al Juez Baltasar Garzón, por ejemplo, pero no dudaron en utilizarla como ariete para defender sus oscuros intereses por conseguir no se sabe bien qué prebendas, negando a una buena compañera el apoyo unitario que los socialistas teníamos que haber brindado en todo momento a quien supo, como alcaldesa, arriesgar su propio cargo tomando la decisión que más beneficiaba a los ciudadanos que representaba como primera edil de Torrejón.

El de hoy es un día tan bueno como los cuatrocientos anteriores para pedir disculpas y hacer propósito de enmienda. Que nunca más un socialista se vea privado del necesario aliento de los compañeros antes las injusticias de un sistema que, como venimos denunciando desde el PSM, necesita una inmediata revisión para evitar que se repita el calvario por el que Trinidad Rollán y los compañeros concejales de su gobierno han tenido que soportar hasta el día de hoy.

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El 25 de Marzo de 2011 publiqué este post al respecto

domingo, 4 de marzo de 2012

El discurso de Tomás Gómez

Reproduzco el discurso con el que Tomás Gómez defendió ayer su reelección como Secretario General del Partido Socialista de Madrid. Las pocas dudas que pudo haber sobre si era adecuado volver a otorgarle esa responsabilidad quedaban diluídas tras esta intervención del máximo interes.

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Compañeras y compañeros,

En toda España, todos los candidatos de todos nuestros congresos, tienen que abordar, en algún momento de su discurso, las dificultades que vive el país y que vive el partido.

Unas dificultades que traspasan los términos municipales de los pueblos y de las ciudades, que atraviesan los límites de las Comunidades Autónomas, y que saltan las fronteras de los países.

Aquí y allá decimos palabras como crisis, paro y dificultades; palabras que suenan duras; decimos palabras como país y partido que suenan grandes. Palabras duras, palabras grandes.

Palabras que se entienden mejor cuando las traducimos a la vida vivida por la gente.

Cuando traducimos país, por la gente que se desvive cada día para ganarse la vida, se entienden mejor lo que significan las palabras crisis, paro, desprotección, cuando se traducen a las historias de vida de la gente que nos rodea, a la más cercana.

Entonces, cuando traducimos a la vida de la gente, de nuestra gente, las estadísticas oficiales, los titulares de los medios de comunicación, los discursos políticos; los números se vuelven nombres.

Y el parado es tu hermano, tu padre o tu hija, o el parado es cualquiera de nosotros. Entonces te enteras de que a tu compañera de trabajo le han dado cita en el hospital para el 2013. La cita es para dentro de un año, pero la angustia y la incertidumbre son desde ahora mismo.

Ser pobre, en cualquier lugar del mundo, es tener que esperar; y en el Madrid de Esperanza Aguirre y Rajoy hay cada vez más colas de espera.

Del conocimiento directo de ese estado de cosas, de la rebeldía contra ese estado de cosas, los socialistas madrileños hemos construido, con humildad pero con insistencia, una mayoría.

Una mayoría de trabajo constante, que ha sido capaz de articular una respuesta política que se reconoce en las respuestas más avanzadas de la socialdemocracia europea.

Las políticas de la derecha están arrasando con los proyectos personales y colectivos

Todo el país asiste al duro espectáculo de ver cómo se degrada la democracia.

En las instituciones pero también en la calle.

Durante años la derecha ha bloqueado la renovación democrática del poder judicial. Ahora, con su mayoría absoluta le ha quitado a la democracia un poder del Estado, el gobierno de la justicia, y se lo ha entregado a una corporación profesional: la de los jueces.

La cultura del diálogo que ha caracterizado nuestras relaciones laborales desde los Pactos de la Moncloa, ha sido sustituida por la cultura de la imposición por decreto. Tres décadas de consenso y de paz social arrasadas por una mayoría absoluta del PP.

Los jóvenes han visto como, en un mismo movimiento, les son recortados sus derechos educativos y sus libertades cívicas.

Porque la derecha no quiere protestas.

La derecha no quiere que la gente se encuentre en la calle, que comparta con otra gente lo que vive y lo que piensa.

La derecha quiere privatizar todo el espacio público y lo ha sustituido por sus medios de comunicación.

La derecha quiere que cada uno sienta el paro, la precariedad, la incertidumbre ante el futuro, como la penitencia por un pecado personal, en lugar de cómo una injusticia contra la que hay que rebelarse.

La derecha quiere a la gente en su casa, sentada frente a la TDT, recibiendo cada día una dosis de ideología que los culpabilice de su situación y que los obligue a aceptar las políticas del gobierno no sólo como buenas, sino como las únicas posibles.

Pero la gente con problemas no nos vota

Y es entonces cuando se entiende bien esa mezcla de decepción y de rabia, de rebeldía y de impotencia, que llena el ánimo y el desánimo de tanta gente, de cada día más gente en esta sociedad.

Esa mezcla que es un combustible que arde dentro da cada uno y que se lleva las mejores energías de nuestra sociedad. Un combustible que consume mucho y que mueve poco.

Contra la intuición de muchos, contra lo que algunos esperan, crecen los problemas de la gente y no crece la fuerza de la izquierda.

Cuesta entender, por qué todo ese combustible, toda esa rebeldía, toda esa conciencia de injusticia, toda esa necesidad de cambio y transformación social, se pierde, sin llegar a ese motor de cambio y de justicia social, que es el Partido Socialista Obrero Español.

Nos preguntamos una y otra vez por qué toda esa energía se queda en las calles y no llega a las urnas,

por qué se embolsa en las plazas y no llega a las agrupaciones,

por qué una buena parte de toda esa fuerza no se convierte en trabajo, en ese trabajo que cambia el mundo.Canalizar esa energía en un proyecto político fecundo es el empeño de la mayoría de los socialistas y de las socialistas madrileños. Una mayoría que durante estos años se ha ido haciendo más grande, con trabajo, con ideas, con generosidad.

Y ese es el camino que debemos seguir.

Nuestros mejores compañeros dicen que no hay una solución sencilla

Llevo más de media vida en este partido, y sé bien que el PSM está lleno de compañeros y compañeras muy valiosos. No he dejado ni un solo día de hablar con compañeros y compañeras que son un ejemplo y una guía para todos.

Gente sabia y leal, que quiere lo mejor para nuestro partido.

Gente experimentada, que un día obtuvo triunfos importantes, que hizo políticas que todos recordamos, gente que convirtió pueblos en ciudades, que convirtió lugares pensados para almacenar gente, en lugares para vivir con dignidad.

Este partido tiene mucha gente así y esa gente, que es grande, es humilde. Se les conoce porque fueron capaces de cambiar muchas cosas, ahora no tienen respuesta para todo; porque en este tiempo de dificultad, ellos también tienen más preguntas que respuestas, porque saben que las soluciones no son fáciles, y que, en todo caso, requieren tiempo y esfuerzo.

Aunque los hay que tienen una solución para todo

Es cierto que hay otros que tiene respuesta para todo.

Que siempre tienen soluciones sencillas para problemas complejos; soluciones instantáneas para problemas que se han formado durante años.

Gente de dentro y fuera del partido, que en el salón de su casa, saca el capote o la pizarra, y es capaz de resolver los problemas de todos en una tarde. Pero si hay que bajar al ruedo o al campo, entonces siempre mandan a otros. Nunca bajan ellos.

Ya sabemos cuáles son sus fines, pero yo me pregunto

¿y cuál es el final de todo eso?

¿cuál es el final de esa carrera?

¿Consumirnos en una batalla en la que siempre hay alguien dispuesto a financiar un nuevo pulso a la dirección del PSM?

Necesitamos hacer una apuesta seria y mantenerla

¿Y para cuándo la apuesta por la siembra? ¿por el cultivo? ¿por la maduración y por la cosecha?

La derecha española, doctora en especulación, quiere dar clases de la cultura del esfuerzo. ¿De quién es la cultura del esfuerzo sino de la gente a la que representamos? ¿No somos nosotros los de la cultura del trabajo y del esfuerzo? Sí, lo somos.

Pues también en el partido.

Frente a quienes siempre nos invitan a desistir, yo os propongo que impere entre nosotros la voluntad de insistir.

Si hoy me presento es porque estoy convencido que un proyecto necesita cultivarse y madurar, que no se puede abandonar a la primera dificultad, que uno no puede ser agricultor si le aburre ver crecer la cosecha.

Y la cosecha, compañeras y compañeros, tarda en crecer.

Sobre todo cuando se pisa demasiado el sembrado.

Hemos trabajado por construir un proyecto de la mayoría

Durante estos años la mayoría de los socialistas madrileños hemos trabajado para construir una respuesta. También esas palabras deben traducirse a vida. A la vida de dieciocho mil personas, de dieciocho mil ciudadanos y ciudadanas, con un alto nivel de compromiso cívico, pues eso son los militantes del PSM.

Personas que, en su mayoría, nunca han tenido otro premio que la alegría de la victoria, cuando la ha habiado;

Que nunca han tenido otro privilegio que el orgullo de las conquistas políticas para todos, cuando las ha habido;

Y que en el mejor de los casos han tenido la oportunidad de poner un día su mano en la rueda de la historia, como hacéis hoy vosotros mismos, y empujarla con su decisión en un sentido o en otro.

Y esa decisión, al menos, mientras yo sea el secretario general, será respetada.

Ciertamente hemos cometido errores, y también hemos tenido derrotas.

Sin embargo hemos abierto caminos, caminos que ahora recorre todo el partido, caminos que empiezan a dar sentido y esperanza al trabajo de todos los socialistas.

Nos organizamos para trabajar por la gente

Es el momento de mantener la apuesta, de sembrar y cultivar, de perseverar. Finalizado este congreso, el espíritu de lealtad y de cooperación debe llevarnos a que sea el mérito, el trabajo de cada uno, lo que sea reconocido. Porque si reconocemos el trabajo, florecerá el trabajo.

Si reconocemos la presencia en la sociedad civil, en la AMPA, en el sindicato, en la empresa o en el barrio, florecerá la presencia de los socialistas en la sociedad civil, en las Asociaciones de padres y madres AMPAs, en el sindicato, en la empresa y en los barrios.


¿Sabéis lo que os digo?

Que ningún liderazgo, ni el mío ni el de nadie, podrá evitarnos todo el tiempo y todo el trabajo que requiere ganarle a la derecha. Pero podéis estar seguros de una cosa. Que se le puede ganar a la derecha.

Es en torno a esa convicción como nos hemos ido uniendo cada vez más socialistas en la Comunidad de Madrid, hasta construir un proyecto político con vocación de ser mayoritario, el proyecto del PSM.

Los valores de la derecha son su mayor debilidad…

La principal debilidad de la derecha no es que haya llegado al poder con mentiras, ni que se sostenga en él con mentiras, que digan que han subido las pensiones cuando los pensionistas ven como se las bajan delante de sus propios ojos.

La principal debilidad de la derecha no es que en lugar de frenar el paro, como prometió, lo esté incrementando.

La principal debilidad de la derecha es que su proyecto político se sostiene sobre valores que no son los de la mayoría social de este país y en esta Comunidad.

Su principal debilidad es que, en todas partes, la nueva derecha se sustenta sobre dos integrismos, el integrismo de la religión y el integrismo del mercado.

Sobre la intolerancia y el egoísmo.

Lo sabemos bien en Madrid.

Es así como describen a la derecha mundial los más recientes estudios: fundamentalista de la religión y del mercado, y extraordinariamente agresiva con sus adversarios políticos, sean partidos, sindicatos, o sectores de la sociedad civil. Ese es el retrato de la derecha.

Y su carácter es también su debilidad: su intransigencia, su egoísmo y su brutalidad.

La que hemos vivido durante años, y la que ahora estamos viendo que emplean con sindicalistas y estudiantes, o el rencor que todavía guardan al mundo de la cultura por su oposición a la guerra, por su ejercicio de libertad.

Esos son sus valores.

…en una sociedad de izquierdas

Y en esos valores está su debilidad.

Porque no son los de la mayoría de los madrileños, ni de los españoles.

Los valores de los españoles son mayoritariamente los valores del socialismo democrático.

Los españoles somos de los europeos más críticos con la hegemonía del mercado en la economía, y de los más partidarios del papel del Estado en la economía y del Estado del Bienestar.

Somos junto a los franceses y a los escandinavos los que más defendemos la separación de la Iglesia y el Estado, y de los menos partidarios de que el Estado ayude a la Iglesia.


Es bueno que se sepa, por eso la derecha trata de reducirnos al silencio.

Por eso su control cada vez mayor de los medios de comunicación, por eso la degradación de las condiciones de trabajo de los profesionales de la prensa, porque necesita silenciar a la mayoría.

Y precisamente por eso nuestra respuesta debe ser más fuerte, más valiente, porque muchos, los más, van a reconocerse en nuestras palabras y en nuestros valores.

Es en esa respuesta en la que venimos trabajando una amplia mayoría de los socialistas y las socialistas madrileños estos últimos años.

Lo hemos hecho con humildad pero con firmeza.

Cada semana, en la Asamblea de Madrid las iniciativas de los socialistas plantean políticas alternativas, y esas políticas alternativas que presentamos en cada sector, frente a cada problema, configuran cada vez de manera más clara una alternativa política a la derecha.

Una derecha que ha confundido en los últimos años nuestra voluntad de diálogo con falta de ideas, nuestra tolerancia con debilidad, nuestro respeto con ingenuidad.

Y yo os digo, dialogantes, respetuosos y tolerantes sí, pero exigiendo reciprocidad y siendo claros.

La buena educación no consiste en renunciar a lo que se es, sino en defenderlo de la mejor manera.

Debemos hacer que se nos escuche

Por eso va siendo hora de que con muy buena educación le digamos a la Iglesia que estamos cansados de que use la política y al Estado para imponer su moral particular.

Va siendo hora de que con muy buena educación le digamos a los que no pagan los impuestos que les corresponden, que no hay mejor declaración de amor a la patria, que la declaración a Hacienda.

Vamos a decirles con muy buena educación a los que recogen las nueces de los insultos, que la extrema derecha mediática nos dedica cada día, que no son más respetables los que gritan e insultan en los programas de televisión con todos los recursos a su disposición, que los que defienden sus derechos en la calle.

Y que mientras a unos les pagan, a otros les pegan.

Vamos a defender con muy buena educación que ningún proyecto de izquierdas puede apartarse de los valores esenciales del socialismo.

Por eso en cada iniciativa que hagamos debemos afirmar la libertad de pensamiento y de expresión, los derechos civiles y políticos, la educación crítica.

Por eso debemos defender que el poder no sólo debe estar dividido, sino que debe estar disperso en distintos niveles institucionales.

Por eso debemos sostener la igualdad entre los sexos, el laicismo, y una fiscalidad justa que impulse una economía capaz de garantizar un crecimiento sostenible y de distribuirlo con justicia entre la sociedad

Hemos tenido nuestros propios censores

Hay algo sobre lo que tenemos que reflexionar.

A veces dentro de nuestras propias filas hemos tenido a nuestros propios censores. Compañeros y compañeras que reclamaban prudencia cuando pedíamos medidas más justas en economía, mecanismos de vigilancia y control sobre los poderes económicos, recortes de su poder y mayor presencia del Estado.

No puede ser que la derecha asuma parte de esas medidas que algunos veían peligrosamente de izquierdas hace un año.

La prudencia que reclamaban algunos compañeros nos llevó a la inacción y al silencio.

Y la inacción y el silencio nos hizo irreconocibles para más de cuatro millones y medio de españoles.

Tenemos que ser más sólidos en la definición ideológica de nuestro proyecto, y más valientes en la aplicación del mismo, y más solidarios entre nosotros.


Nos ocupamos de lo general y de nuestro territorio porque todo está relacionado

Si alguien le dijera al compañero Alfredo, secretario general, que no hable de Europa, que se concentre en España, pensaríamos que esa persona no se ha enterado que los problemas de España tienen que ver con el gobierno de Europa.

Que las dificultades del socialismo español tienen que ver con las dificultades del socialismo europeo.

Cuando se nos dice que solo hablemos de Madrid es no entender que no se puede separar el destino político de los socialistas madrileños del resto de los socialistas españoles.

Y de igual manera que los socialistas españoles tratamos de impulsar medidas en el socialismo europeo que nos ayuden a todos, los socialistas madrileños venimos tratando de impulsar medidas en el socialismo español que nos ayuden a todos.

Creo que se entiende si se quiere entender.

Con los pies en las ciudades y pueblos de Madrid

Es verdad, tenemos la cabeza en Europa y en España, pero los pies los tenemos en la Comunidad de Madrid. Una Comunidad que hemos recorrido una y otra vez a lo largo de estos años.

Habrá quien piense que tenemos que atender más aún a los pequeños municipios, yo también lo pienso, pero ninguna dirección, nunca, ha atendido tanto a esos municipios como ésta. Desde Somosierra hasta Titulcia, desde Estremera hasta Cenicientos.

Toda esa geografía es un territorio que nosotros conocemos bien, el territorio en el que cada día millones de personas tratan de sacar adelante sus proyectos vitales, los de sus familias.

Un territorio en el que la derecha ejerce su presión ideológica y política cada día.

En el que cada día hay mucha gente que resiste y cada vez más gente que les planta cara.

Y en lo que los socialistas madrileños estamos empeñados es en que cada vez más, esa gente, cuando gire la cabeza, nos vea a su lado.

Como nos han visto a su lado los profesores, los padres, los estudiantes, que durante el inicio de curso plantaron cara a los recortes de Aguirre.


Estamos al lado de los sanitarios.

Fuimos los primeros en denunciar los recortes de plantillas de la sanidad madrileña, las listas de espera, la privatización, el copago.

Hoy muchas de esas denuncias que nosotros hicimos están asumidas por todo el colectivo sanitario de nuestra Comunidad.

Defendemos el futuro de una Comunidad como la nuestra, con las mejores universidades del país. Apostando por ellas, ayudándolas, prestigiándolas, frente a una derecha que las asfixia y las degrada. Y agrede a sus rectores.

Por eso estamos al lado de profesores y de investigadores.

Este es nuestro territorio, el que tenemos bajo nuestra responsabilidad, por eso nos hemos opuesto a la disolución del Consejo de la Mujer, porque cuando se acaba con las instituciones, se crea un espacio para la barbarie.

Estamos al lado de quienes luchan por las cosas más elementales, por el agua de todos, por el medio ambiente de todos.

Y también estamos al lado de los que pelean por cumplir lo que hemos conquistado con mucho esfuerzo, como la ley de la dependencia.

Y todo eso lo sabemos traducir a la vida, porque lo leemos cada día no sólo en los informes, sino en las caras de la gente que nos rodea.

Compañeras y compañeros,

Esta es la tercera vez que presento mi candidatura para ser Secretario General del PSM. Desde 2007 en que concurrí por primera vez me he sometido a cinco procesos internos: dos “congresillos”, unas primarias y dos congresos, además este. Una media de una elección interna cada 11 meses.

En todo ese período, solo he tenido ocasión de presentarme una vez ante los electores: en Mayo de 2011.

No puedo terminar mi intervención sin agradecer a los militantes de este partido la confianza que, una y otra vez, han depositado en mí.

Me presento para ganar. Para sacar al partido de la frustración y la derrota que hemos sufrido en Mayo y en Noviembre pasados.

No estoy pensando en como administrar nuestra derrota.

Mi horizonte es llevar al partido a la victoria en las próximas elecciones autonómicas y municipales.

Y ganar para cambiar la política que hacen los gobiernos de la derecha.

No para hacer lo mismo con otros matices. No.

Ganar para cambiar lo esencial de la política del PP.

Eso es por lo que la mayoría de nuestra federación ha venido trabajando estos últimos años. Y sí, estamos animados, porque vamos bien.

Sabemos que nuestro proyecto político conseguirá ser mayoritario en la sociedad madrileña.

Hace un año decían que en el PSM estábamos demasiado a la izquierda.

En el nuevo mapa del socialismo, resulta que donde estábamos era delante, y es ahí donde queremos seguir estando, en la delantera de las ideas del socialismo democrático.

Es ahí donde se nos espera a los socialistas madrileños, y es ahí donde, pase lo que pase hoy, estaremos todos mañana.

Muchas gracias.