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martes, 13 de febrero de 2018

La solución electoral de D. Gregorio Peces-Barba



Tuve el enorme privilegio de ser uno de los periodistas que entrevistó a D. Gregorio Peces-Barba antes de que nos dejara en julio de 2012.

Me he acordado porque en aquella charla que mantuvimos en su modesto despacho de la Universidad Carlos III, el padre de la Constitución mostró su opinión sobre una eventual reforma electoral, que ya entonces, finales de 2011, mucho antes de Podemos, era reclamada por algunos partidos y movimientos ciudadanos. Le pregunté al profesor si consideraba necesaria dicha reforma y si compartía el rechazo al sistema D’Hont.

Peces- Barba defendió el sistema actual, que consideraba “muy adecuado”. Es más, desmintió a quienes más se quejaban entonces, que eran Izquierda Unida y el PCE. “Ellos han tenido más de 20 diputados en su momento; ahora tienen 11 [la entrevista tuvo lugar pocos días después de las generales de 2011]. O sea, que si han tenido menos en otras ocasiones ha sido, principalmente, por culpa de ellos mismos”.

En un artículo publicado el pasado domingo en Público, el sociólogo José Luis de Zárraga también aseguraba que el método D’Hondt de reparto de escaños “no tiene ni la más mínima culpa”. “De hecho”, escribía Zárraga, “es uno de los más proporcionales que se han inventado. Otros de reparto estrictamente proporcional de escaños son el de Hare-Niemeyer y el de Sainte-Laguë, del que se habla ahora porque parece que es el preferido por los negociadores de Unidos Podemos y Ciudadanos”.

El sociólogo aportaba sus cálculos para ilustrar su opinión. Con el método D’Hondt, en una circunscripción nacional, el PP, con 7.941.236 votos obtendría 118 escaños; con el método Sainte-Laguë le corresponderían 117, y los mismos con el Hare-Niemeyer. PSOE (5.443.846 votos, D’Hondt: 81 escaños; Sainte-Laguë, 81; Hare-Niemeyer: 80), Podemos y las listas aliadas (5.087.538 votos: 76, 75, 75), Ciudadanos (3.141.570 votos:, 47, 46, 47), ERC (632.234 votos: 9, 9, 9), CDC (484.488 votos: 7,7,7), PNV (287.014 votos: 4, 4, 4), PACMA (286.702 votos: 4, 4, 4), EH-Bildu (184.713 votos: 2, 3, 3) CC-PNC (78.253 votos: 1, 1, 1), Recortes Cero-Grupo Verde (51.907 votos: 0, 1, 1), UPyD (50.247 votos: 0, 1, 1), Vox (47.182 votos: 0, 1, 1), BNG Nós (45.252: 0, 1, 1)… En suma, todos los partidos principales obtendrían casi exactamente los mismos escaños con el sistema D’Hondt. (…) El sistema D’Hondt es un método de reparto proporcional que, comparado con sus alternativas, solo causa mayores desequilibrios en la relación entre votos y escaños en el caso de los partidos muy pequeños en una circunscripción muy grande. Su cambio no resolvería ninguna de las grandes desigualdades que se constatan en los resultados electorales en España”.

¿Qué reforma se puede hacer entonces? Porque si algo caracteriza a los adalides de esta supuesta new politic que esbozan a fuerza de titulares tanto Podemos como Ciudadanos, es que ambos parecen tener claro que hay que reformar el sistema electoral, pero ninguno de los dos partidos ha explicado todavía a los españoles qué reforma proponen, qué resultado arrojaría, y cómo mejoraría la representatividad.

En aquella entrevista con el viejo y admirado profesor, Peces-Barba me reveló su propia propuesta. D. Gregorio no consideraba necesario reformar la Constitución Española, aunque era bien consciente de que la reforma electoral, que muchos ya reclamaban entonces, partía del problema que supone tomar a las provincias como circunscripción electoral, pues otorga una presunta sobrerrepresentación a partidos nacionalistas y secesionistas (PNV, CiU, ERC, EH-Bildu…), y por contra, escasos diputados a otros partidos con muchos más votos obtenidos en la suma nacional.

Peces-Barba apostaba por, sin necesidad de reforma constitucional, elevar de trescientos cincuenta a cuatrocientos diputados, y añadir esos cincuenta diputados, bien través de una lista de circunscripción nacional, bien, en una segunda vuelta después de repartir los escaños provinciales. “Valdría la pena para disminuir con esa inyección de escaños la influencia nefasta de los nacionalismos que sacan siempre partido del sistema actual”.

Respecto del Senado, opinaba que la circunscripción, en este caso, debe ser la comunidad autónoma, y que ni siquiera son necesarias las elecciones por sufragio universal, sino que bastaría que los parlamentos autonómicos, cada vez que se renueven, de acuerdo con lo que establezca una ley sobre el número de escaños que corresponde a cada autonomía, designe a sus representantes. Para Peces-Barba la Alta debería ser una Cámara que no se disolvería nunca, y que no entraría en los temas de política general, sino exclusivamente en los temas autonómicos.

No sé si la propuesta de D. Gregorio resultará hoy útil para el debate que otra vez, con más entusiasmo en unos y muy poco en otros, ocupa la agenda de los actuales líderes políticos. Incluso el cuñado de turno habrá que cargue contra la democracia representativa y considere que más diputados es menos democracia. Pero yo la recuerdo por si alguien le resulta de interés.

domingo, 11 de febrero de 2018

Sondeos electorales: la bicefalia no sienta nada mal a la derecha

Publicado en Iris Press Magazine.



Siguen los sondeos. Leve el respiro de Ferraz tras el CIS de enero que mantiene al PSOE como primer partido de la Oposición, y las malvadas proyecciones de Metroscopia para El País y GAD3 para ABC.

Las encuestas, en lo básico, coinciden hoy en una misma realidad. La bautizada por Pedro Sánchez como “derecha bicéfala” -una muestra más del candoroso ingenio opositor de la dirección federal socialista- goza de una salud de hierro, y los votantes de derechas podrán decidir tranquilos entre PP y Ciudadanos en las próximas elecciones con dos certezas. Una, la bicefalia navega cómoda por plácidas aguas de mayoría absoluta. Dos, si PP y Ciudadanos -tanto monta, monta tanto- deciden vivir enfrentados y ajenos a cualquier acuerdo, no hay una alternativa a la izquierda que sume para excluir a uno u otro de los pactos poselectorales. Dicho de otra forma, toda la demoscopia anuncia que la gobernabilidad de la próxima Legislatura estará, de nuevo, en manos de la derecha parlamentaria. No parece que haya motivo de preocupación para el votante de derechas y conservador.
Sondeo Metroscopia para El País

Sondeo GAD 3 para ABC
Es el peor escenario para el nuevo PSOE. Si se cumplen los augurios, y ya que, con estos números Podemos no estará en condiciones de participar en este juego, Pedro Sánchez deberá decidir entre “liderar el país desde la Oposición”, mientras los dos partidos de derechas -con sus más y sus menos- bordan a su antojo las políticas económicas, laborales y asistenciales. Y con ellas, el futuro de todos y cada uno de los españoles. O bien, ser parte determinante desde la también sólida mayoría absoluta que -con los datos que proyectan todos los sondeos actuales- los diputados del PSOE podrían conformar con cualquiera de los pares de la derecha bicéfala. Verse inexorablemente impelido a abrir las puertas al modelo de la temida grosse koalition en la que vive secuestrado, como segundo de a bordo, el SPD alemán. 

Lo dicho, el peor escenario para el nuevo PSOE de Pedro Sánchez. También para Podemos y el resto de partidos de la Cámara Baja. Mientras la máxima aspiración de la izquierda y la verdadera izquierda sea repartirse a cara de perro menos de medio pastel, la bicefalia no sienta nada mal a la derecha. 


martes, 23 de enero de 2018

Los sondeos electorales cotizarán al alza en 2018

Tras el fiasco soberanista , El Objetivo de Ana Pastor inauguró ayer el nuevo curso político 
Los últimos sondeos electorales dicen que los socialistas apenas crecen para llegar a ser apreciados como única  alternativa de Gobierno, opción sólida y segura frente al Partido Popular. Las encuestas sí confirman al PSOE como una fuerza parlamentaria imprescindible en el momento político de la España de 2018. Como son, en igual medida, el Partido Popular y -al parecer de la demoscopia y ya casi sin discusión- Ciudadanos.

Y también Podemos. Los estudios más recientes advierten un severo castigo del electorado a la formación morada. Pero este, a pesar de su envergadura, no incide significativamente sobre el apoyo a los socialistas, lo que lo analistas entienden como un voto en suspenso, pero que no está definitivamente perdido. La caída que las encuestas revelan a Podemos no se trasvasa. No deberían excitarse en exceso, pues, quienes creen que la máquina electoral de los de Pablo Iglesias -y sus socios del PCE- no será capaz de remontar el bache provocado por su reciente affair, cuasi sexual, con los secesionistas catalanes. Capaz de hacerse perdonar, a aras del “sí se puede”, el temerario coqueteo; rupturista, al fin y al cabo. En las próximas semanas la dirección morada reactivará con fuerza sus propuestas de democracia radical como única lógica política, el campo de acción para lograr lo humano y lo posible. Atenuado el conflicto catalán, la épica podemita volverá por tierra, meme y Twitter con la promesa de una vida mejor en la otra orilla del Rubicón. Frente al #bloquemonárquico.

En estas, los partidos independentistas emplazan a Pedro Sánchez, en prime time televisivo y riguroso directo, a que presente una moción de censura para echar de La Moncloa a Mariano Rajoy. Con el tan sorprendente como novedoso compromiso explícito de Joan Tardà de que su partido renunciará a exigir el referéndum. Lo que a su vez lleva implícito el reconocimiento de que el procés está amortizado por una buena temporada. “A cambio de nada. Sólo de echar a Rajoy”, insistió Tardà , refrendado allí mismo por el PDeCAT en boca del diputado Carles Campuzano.

Los independentistas saben que la revolución del 1 de Octubre está irremisible herida de muerte, y que de las relaciones entre la Generalitat y el Gobierno, entre el Parlament y el Congreso, depende que el inminente funeral sea más plácido que traumático. Si hay algo que los independentistas se han cuidado de no dejar nunca de recordar, es que el deseo de casi la mitad de los catalanes de romper con España mantiene un parentesco directo con la acción de Gobierno y oposición de los populares capitaneados por Mariano Rajoy. Es por eso que el inexorable armisticio que los de Esquerra y los ex convergentes van a tener que calzar -sí o sí- a su electorado, será menos traumático si las claudicaciones no tienen que hacerse ante un gobierno del PP.

Hace poco más de un año, el partido socialista se rompió por la mitad porque Pedro Sánchez se mostraba dispuesto a explorar con Esquerra y el incipiente PDeCAT mayorías alternativas a la actual de la derecha, mientras que el Comité Federal del partido  -el máximo órgano de decisión entre congresos- marcaba una fatídica línea roja que excluía el referéndum catalán de cualquier acuerdo para impedir que el PP, ganador de las elecciones el 20D y el 26J, gobernara. Si la propuesta que ERC y PDeCAT hicieron el domingo al PSOE ante millones de espectadores se hubiese formulado en iguales términos en septiembre de 2016, Pedro Sánchez estaría hoy celebrando su primer año como inquilino de La Moncloa, y el PSOE no sería un partido que aún se lame las heridas y mira de reojo al propio compañero.


“La legislatura ha muerto”

La oferta de ERC y PDeCAT se produce en un momento en el que Pedro Sánchez se ha lanzado a recorrer  kilómetros equivalentes al diámetro de La Tierra para advertir en las asambleas abiertas que la XII Legislatura está agotada. Y que sólo el PSOE tiene hoy una respuesta para los problemas de España.

No habían pasado 18 horas desde la finalización de El Objetivo cuando, en su peculiar estilo, Podemos oficializaba, vía Twitter, el apoyo a una eventual moción de censura encabezada por el PSOE, con Pedro Sánchez como candidato a la presidencia del Gobierno.
Sánchez repite cada día en una provincia, como un mantra, que lo fundamental en este momento es que “la legislatura ha muerto". Que el Gobierno está paralizado por la corrupción, y que Rajoy es "un lastre para nuestro país". Que no hay pulso ni iniciativa política, que ninguno de los problemas que existían en España antes de que Rajoy llegara al Gobierno se han resuelto. "Más bien se han incrementado, como la pobreza o Cataluña", lamenta el líder del nuevo PSOE, que recuerda que "casi en febrero, aún no tenemos el borrador del Presupuesto, que la desigualdad entre hombres y mujeres ha aumentado...”. 

El órdago televisivo de ERC y PDeCAT, asumido este lunes por Pablo Echenique, cogió desprevenido al atónito portavoz oficial de la Ejecutiva Federal socialista, Óscar Puente, y los españoles tuvimos que esperar a que, pasadas 15 horas, compareciera el número tres del PSOE, Ábalos, para decir que, si bien no descarta “de plano” recurrir a ella en lo que queda de legislatura, “no es posible presentar una moción de censura con esos apoyos". 

Tiene razón Ábalos en desconfiar de los soberanistas que hoy lloran al PSOE una salida honrosa del callejón sin salida en el que han metido a los catalanes. Pero si, como dice Pedro Sánchez, el PSOE está listo para gobernar, también debería estarlo para enfrentar con garantías de éxito un proceso electoral. Tanto como seguro está Sánchez de lo pernicioso que resulta para España cada día que Rajoy permanece en La Moncloa.

Cabe preguntarse si no sería buen momento de sondear al PNV para saber si el ofrecimiento de Podemos, ERC y PDeCAT sería avalado y, sobre todo, ponderado, por el imprescindible apoyo de los nacionalistas vascos. Tras la aprobación del apaciguador Cupo hasta el año 2021, el PNV y el Gobierno Vasco ni ganan ni pierden con la continuidad de Mariano Rajoy, pero seguro que comparten la idea de que las heridas del conflicto catalán cicatrizarían antes y mejor sin el PP en el Gobierno.

Para este nuevo PSOE no va a ser fácil defender por la mañana -sobre todo ante el confuso votante de Podemos al que Pedro Sánchez mira con indisimulado deseo- que lo urgente es una mayoría de progreso, y no querer transitar por la tarde el inesperado camino abierto este domingo, máxime con el campo de minas soberanista auto desactivado. Si tan seguro está de que su perfil presidencial está listo, pero Sánchez -y ello le honra- considera perentorio el refrendo en las urnas, no tiene más que sentarse en su despacho de La Moncloa tras una eventual moción de censura, y firmar como primer, único y ejemplar decreto presidencial la disolución de Las Cortes y convocatoria de elecciones generales, y poner fin a una legislatura  que él mismo ha dado por "muerta". Que el pueblo hable. Atendiendo al discurso que llevó a Pedro Sánchez a derrotar a Susana Díaz, con indiscutible heroicidad, en las tremendas primarias del pasado mayo, si la Legislatura está agotada, nada justifica alargar la agonía pudiendo, hoy mismo, y como tanto gusta al secretario general del PSOE, escuchar la voz de la ciudadanía. Un buen primer paso sería consultar a la militancia socialista si el PSOE debe atender o no la propuesta lanzada a través de El Objetivo.

También es posible que por un legítimo cálculo electoral, el astuto Pedro Sánchez prefiera esperar. Si el sibilino Rajoy no sorprende adelantando las generales como hizo con las catalanas, las primeras elecciones decisivas en el horizonte serán las previstas para marzo de 2019 en Andalucía. Nadie pondría hoy en duda que la marca PSOE crece como la espuma en cada convocatoria electoral del sur de España, que ya se encargan los socialistas andaluces de que no coincidan con otras elecciones. Nadie discute que Susana Díaz -incluso cualquier otro candidato del PSOE de Andalucía-, ganará al PP las elecciones autonómicas. Y que todas las alianzas posibles de tejer en las Cinco Llagas tendrán como resultado una presidenta -o un presidente- de la Junta socialista. Es un cálculo sensato, audaz, de rentabilidad electoral cierta, que explica que en menos de seis meses Adriana Lastra haya pasado de describir un actor más de la derecha española, a ver en Susana Díaz "una referente política que está transformando la realidad de Andalucía con políticas de izquierdas". Pero pasa por que Rajoy permanezca en La Moncloa, al menos, hasta la primavera de 2019. Difícilmente casan interés general y cálculo electoralista en la retórica del sanchismo. 

Más de un año en el que Ciudadanos, empoderado y estimulado por los sondeos, buscará consolidar también su imagen de "partido de Gobierno" y el perfil presidencial de Albert Rivera. Aunque hoy mismo, cuando las encuestas más le sonríen, el proyecto de la formación naranja se perciba, en palabras de Iñaki Gabilondo, “impreciso, turbio e inmaduro”, muy mal tendría que jugar sus cartas Rivera para no optimizar al máximo los réditos de la aplaudida y recompensada determinación de su partido ante el reciente desafío soberanista. También su agradecida posición de partido bisagra, capaz de conformar mayorías parlamentarias a su derecha en Madrid y a su izquierda en Andalucía, con escaso riesgo de desgaste por la acción de Gobierno de Cristina Cifuentes o de Susana Díaz. Y un largo año en el que Podemos sabrá, sin duda, quitar hierro a su fugaz romance con la revuelta soberanista, agonizante. 


Quién puede saber entonces qué podrán decir los sondeos dentro de un año. Si las circunstancias que han puesto hoy ante Pedro Sánchez una oportunidad única para todos los partidos, serán las mismas que las de este enero de 2018. O si a medida que se acerquen las elecciones, se irán evaporando. Lo que es seguro es que los sondeos electorales cotizarán al alza en los próximos meses.

miércoles, 20 de septiembre de 2017

No se entiende

Publicado en Irispress Magazine.


El PSOE se equivocó ayer al facilitar el rechazo del Congreso a la PNL-trampa de Ciudadanos. Albert Rivera marcó otro gol por la escuadra de los socialistas mientras Pablo Iglesias mantenía distraído al portero. Fue el propio Pedro Sánchez quien ordenó frenar la iniciativa de Ciudadanos y obligó a modificar el acuerdo del Grupo Parlamentario Socialista, que se debatía entre apoyar la iniciativa y la abstención.

Los diputados del PSOE sabían del carácter de encerrona del texto que los naranjas sometían a votación de La Cámara, pero habían optado por no impedir su aprobación. Dando un voto positivo o absteniéndose. Pero evitando que en el Congreso se impusiera el voto mayoritario de quienes no están defendiendo con claridad el cumplimiento de la Ley de Leyes del Estado.

Al fin y al cabo, eso es lo que pedía y no logró ayer Ciudadanos. Expresar el apoyo del Legislativo al Gobierno, al Tribunal Constitucional, al Ministerio Fiscal y al resto del Poder Judicial y de las autoridades públicas, "en la defensa de la legalidad democrática en Cataluña" y, en particular, "en todas aquellas medidas que sean necesarias y adoptadas de manera proporcional para impedir la organización del referéndum de secesión de Cataluña". También perseguía manifestar el respaldo a "todos los funcionarios del Estado", instar al Ejecutivo a que impida el uso de recursos públicos para la preparación y ejecución de la consulta del 1-O y reconocer a los ciudadanos catalanes que, "al margen de las ideologías, respetan la ley".

Pero la orden de Pedro Sánchez fue no apoyar ni abstenerse ante la Proposición No de Ley, como inicialmente había previsto el Grupo Parlamentario. Para poder justificar el rechazo del PSOE, Margarita Robles ordenó registrar una enmienda con tres puntos de fácil absorción por el resto de los grupos que rechazan el referéndum ilegal en Cataluña -PP, Coalición Canaria, Ciudadanos-, y una extemporánea e innecesaria petición que, a todas luces, sería rechazada por los de Albert Rivera, y a la que se agarró el PSOE para no apoyar la PNL.

A saber, modificar el texto para que en vez de responsabilizar en exclusiva al Govern de la convocatoria del 1O, estableciera  que el referédum emana de una orden expresa del Parlament, con mención explícita a la Ley 19/2017 suspendida por Tribunal Constitucional el 7 de septiembre. También incluir un llamamiento explícito a las autoridades catalanas para que regresen a la legalidad. La enmienda socialista pedía además que el Congreso expresara su "apoyo y amparo a los alcaldes y alcaldesas que defienden con firmeza la defensa de la legalidad constitucional". 

Tres sensatas aportaciones que mejoraban el texto original de Ciudadanos, que, con toda seguridad hubieran sido asumidas por el resto de grupos que la apoyaron, y que demuestran el valor añadido del liderazgo socialista de la Oposición.

La ruptura buscada vino de la mano de la última exigencia incluida en la enmienda ordenada por Pedro Sánchez. Que el texto instara a los "representantes de la pluralidad y la diversidad de la sociedad catalana" (sic), a buscar "una salida pactada y legal" que permita "desterrar la división y reforzar la convivencia de todas las sensibilidades de nuestro país". No hace falta ser un lince político para prever que Ciudadanos, promotor de la PNL, rechazaría de plano esa propuesta, pues está en su discurso que no hay nada que dialogar con quien no cumple las leyes. La falta de acuerdo estaba servida, y en ella sustentó el PSOE la orden de dejar caer la iniciativa parlamentaria.

Ayer mismo la Junta de Portavoces había aprobado llevar al Pleno del Congreso la constitución de la mesa de diálogo de Pedro Sánchez. La piedra angular de su política frente al desafío secesionista, recibió el apoyo de todos los grupos menos ERC y Ciudadanos. A efectos prácticos, la comisión sobre el modelo territorial de Sánchez verá la luz en breve con el apoyo de más de 300 diputados. Era innecesario quebrar la ciertamente oportunista PNL de los de Albert Rivera para exigir algo que, en términos parlamentarios, ya se había conseguido.
En su estrategia de acercamiento a los votantes de Podemos, la dirección federal del PSOE ha optado por no salir en una misma foto con PP y Ciudadanos si no posa en ella Pablo Iglesias. Argumentado que no se puede excluir a los morados del bloque constitucionalista en un momento de crisis institucional como la que se vive en nuestro país. La realidad es que es el propio Pablo Iglesias, que disputa -dentro y fuera del Congreso- el liderazgo de la Oposición al PSOE, el que rechaza unirse a los piden frenar la peligrosa deriva de las instituciones catalanas que promueven leyes fuera de la Constitución,  y violentan la convivencia entre ciudadanos.

Con la abstención, el PSOE no habría aparecido cercano al Gobierno, como tanto teme Pedro Sánchez. Pero al menos hubiese evitado que el Congreso de los Diputados rechazara, por primera vez, una iniciativa que, en resumen, lo que pide es una expresión de apoyo de Las Cortes Generales al cumplimiento de la legalidad.

No se entiende.



PD.- Es cierto que causa estupor ver a los cuerpos de seguridad del Estado entrar en organismos públicos y sedes de partidos políticos, pero más lo causa verlos salir con evidencias ciertas de la comisión de graves delitos. En situaciones así, la rotundidad del apoyo sin fisuras de un partido como el PSOE a la actuación de jueces, fiscales y policías, no debería estar en cuestión. 


viernes, 4 de agosto de 2017

El PSOE de Pedro Sánchez lidera con fuerza la oposición al PP

Editorial publicado hoy en El Obrero

El sondeo del Centro de Investigaciones Sociológicas dado a conocer este viernes confirma el crecimiento sostenido del apoyo electoral al PSOE, y recoge, además, una importante subida de hasta cinco puntos en relación al sondeo anterior, cuando el Partido Socialista carecía de dirección y estaba en manos de la gestora presidida por el asturiano, Javier Fernández.

Superadas las diferencias internas propias de los procesos congresuales, el PSOE se consolida como segundo partido preferido por los españoles, frente a un Partido Popular que pierde apoyos, pero no los suficientes para que el electorado haya decidido, al menos aún, apartarle de la primera plaza si hoy se celebraran elecciones generales. Se aleja el fantasma del sorpasso, a pesar de que Podemos también registra una subida de apoyo electoral de seis décimas en relación al sondeo del mes de abril. Con los datos conocidos ayer, ninguna fuerza política estaría en condiciones de gobernar sin acuerdos con otros partidos.

Los próximos meses serán de vital importancia para conocer la evolución de la intención de voto, ya que el próximo estudio del CIS se realizará después de que se haya consumado, o no, el desafío secesionista en Cataluña, y de que se conozca la respuesta tanto del Gobierno como de los partidos de implantación nacional.

Lo cierto es que el sondeo conocido este viernes ofrece un buen pronóstico para la suma de la izquierda, que por primera vez en muchos meses parece superar a la de Partido Popular, Ciudadanos y PNV. Habrá que esperar para ver si ese buen dato, posible gracias al importante aumento de cinco puntos obtenido por el PSOE, no se malogra por diferencias estratégicas en cuestiones como el encaje territorial. De momento, es una buena noticia que la Declaración de Barcelona suscrita por Pedro Sánchez y Miquel Iceta en nombre de las ejecutivas del PSOE y del PSC hayan puesto sobre la mesa los acuerdos deGranada y la propuesta para avanzar hacia unaestructura federal del Estado, aprobados en la ciudad andaluza en 2013, sin ceder a las exigencias de PdCAT, ERC y la CUP.


El importante crecimiento en el apoyo electoral recogido por el CIS no debe verse contaminado por cesiones ajenas a la propia esencia del Partido Socialista. De momento, el PSOE se consolida con Pedro Sánchez al frente en el liderazgo de la oposición al Partido Popular, y desde El Obrero consideramos muy positiva esta evolución en la intención de voto. El  nuevo curso parlamentario que arrancará en septiembre será observado por los electores con especial atención, y la actuación de los partidos ante los grandes retos que se presentan para el último trimestre del año serán claves para saber si el Partido Popular sigue perdiendo apoyos y los españoles apuntan con decisión a un cambio de gobierno en las próximas elecciones generales.

martes, 20 de junio de 2017

Rivera baja los humos al iluso Pedro Sánchez

Publicado en IrisPress Magazine.


El plan de Pedro Sánchez para erigirse de nuevo en líder de la Oposición se ha topado -otra vez- con la cruda realidad. El resucitado secretario general del PSOE creía haber encontrado la fórmula infalible para adquirir protagonismo en un Parlamento del que no forma parte. Convocar a los líderes de Podemos y de Ciudadanos para poner fin, ya, al rajoyato: "¿Podemos llegar hasta La Moncloa juntos? No lo sé, pero lo importante es que hagamos ese camino juntos, que empecemos a caminar y ese camino se hace andando".

Sánchez da muestra de no haber seguido con atención la Moción de Censura que se debatió y fue tumbada con la abstención del PSOE la semana pasada. El análisis de la degradada situación política quedó recogido en el Diario de Sesiones tras la solvente intervención, en su ausencia, de la nueva estrella del firmamento parlamentario español, la podemita Irene Montero. La aritmética imposible, exactamente la misma que cuando los diputados socialistas decidieron -dando pie a la impostada y exitosa rebelión de las bases- desbloquear la XII Legislatura y permitir que esta arrancara, fue recordada con incisiva eficacia por el líder de Ciudadanos, el gran vencedor del debate. Con sus 32 diputados, Rivera posee la llave que Sánchez necesita para sentarse en La Moncloa sin correr el riesgo de volver a pasar por las urnas. Defendió sin rubor ni turbación su no a la Moción de Censura, y reclamó que continúe la Legislatura. Si no tienen ustedes una propuesta mejor, vino a decir, no molesten. Estamos legislando.

Con la misma crudeza se ha expresado este martes, después de que Sánchez reclame un puesto preferente entre los Portavoces del Congreso, una condición que no le es propia. Ciudadanos no decidirá si se sienta en la mesa de Sánchez hasta que reciba una solicitud formal, pero adelanta que no participará en una nueva moción de censura contra Rajoy, y que tampoco habrá acuerdos con PSOE y Podemos para derogar su obra legislativa.  "El no es no ya pasó", ha resumido Rivera, quien ha puesto algo de hiriente luz sobre la realidad que Sánchez parece seguir sin entender. “Algunos han dejado su escaño, han renunciado por tácticas internas y no están en el Parlamento”, ha recordado. “No es nuestra culpa”, ha sentenciado.


 Lo que no parece difícil de deducir es que si Sánchez quiere presidir la que ha denominado “mesa de trabajo”, lo hará en ausencia del líder de Ciudadanos, quien previsiblemente delegaría su participación en otro diputado y la rebajaría a una mera presencia de cortesía. En la práctica, una bofetada al perfil que Sánchez busca para una estrategia que se ha disuelto como un azucarillo antes de nacer.

Sánchez vive un extravagante dèjá vu que le sitúa en una falsa segunda oportunidad de su estrambótica y fallida Investidura de hace 16 meses, olvidando que en marzo del pasado año pudo haber sido Presidente de un gobierno de coalición con Podemos y contando con la abstención de las hoy imprescindibles fuerzas soberanistas. La aritmética del 20D hubiese ofrecido al PSOE la oportunidad de capitanear una legislatura corta, capaz de haber sumado mayorías absolutas para derogar las leyes más perniciosas del PP, evidenciar lo saludable de alejar a los charranes, y poner fin a la degradación de las instituciones públicas. Sánchez podría haber convocado nuevas elecciones con un currículo muy diferente al que hoy exhibe como líder de un PSOE roto por la mitad, (máxime tras haber ejecutado sin piedad y con precisión milimétrica su ansiado ajuste de cuentas).

Autoexcluido Ciudadanos de la ruta Sánchez, a este sólo le queda aspirar que a la de Podemos, aún sin confirmar, se sume la presencia de Joan Tardá y Gabriel Rufián, así como de los abstencionistas del PdeCAT y PNV, si no quiere encontrarse presidiendo una humillante mesa de actores secundarios en la que el único líder sea él.

Podemos ya ha advertido al secretario general del PSOE sus condiciones para explorar alternativas a la sólida mayoría del PP y Ciudadanos. “La votación del CETA o el techo de gasto van a ser un examen para todos”, ha deslizado ya Pablo Echenique, número dos de Podemos, quien ha vuelto  a proponer que los socialistas apoyen una nueva Moción de Censura “antes de Navidad”. El techo de gasto es todo un dardo envenenado, ya que su bloqueo pondría en una difícil situación a las comunidades y ayuntamientos gobernados por socialistas.

Dicho de otra forma, tras el innegable éxito que tanto para Podemos como para Ciudadanos ha supuesto la moción de Censura, la pretensión de Sánchez de erigirse en Jefe de la Oposición sin escaño en el Congreso, no pasa de ser la estrategia de un iluso tan ensimismado como para haber creído que el resto de partidos le iban a dar la más mínima oportunidad de empoderarse en una plaza para la que hay otros aspirantes que sí se sientan en la Cámara Baja.

Siempre le quedará dar un paso adelante al borde del precipicio y tratar de llegar a La Moncloa pactando con ERC, PdeCAt y PNV el “estado plurinacional”. Una vez desarmados los cuadros intermedios del PSOE, sólo tiene que “pedir permiso” a la militancia socialista. Si optara por ese camino, podría toparse con la rebelión de sus propios diputados, a que los difícilmente podría exigir disciplina de voto tras situar a Margarita Robles como jefa del Grupo Parlamentario. O, mucho peor, verse en la obligada situación de ser él quien disuelva Las Cortes y convoque elecciones anticipadas, tras haber fracasado como Presidente ante las evidentes e imposibles exigencias que cabe esperar de los soberanistas para no bloquear la acción de su Gobierno.


El Independiente informaba ayer que, en esta tesitura, “en el PSOE prefieren un adelanto electoral después de que las encuestas arrojen datos favorables”. La ironía reside en que el único que hoy tiene potestad para dicho adelanto es Mariano Rajoy, quien, con toda seguridad, seguirá la recomendación de los socialistas, y solo optará por disolver cuando las encuestas sean favorables… para el PP. El Presidente del Gobierno dispone de tres largos años y de una sólida mayoría parlamentaria -como ha demostrado sacando adelante los Presupuestos Generales del Estado y sorteando sin más que unos leves rasguños la primera Moción de Censura de Podemos- para elegir con paciencia y acierto el mejor momento de convocar a los españoles a nuevas elecciones. Y no lo será para Pedro Sánchez.

viernes, 16 de junio de 2017

Moción de censura: 1-1-0. Regreso al futuro



L
a Moción de Censura ha fracasado. Rajoy sigue siendo Presidente del Gobierno. Aparentemente fortalecido y arropado por 170 diputados que defienden su continuidad en La Moncloa. Sólo 82 de los 350 que conforman el Hemiciclo le han pedido que se vaya. 98 diputados, incluidos los del PSOE, se han puesto de lado y permitido con su abstención (“abstenerse tampoco es tan grave”, ha llegado a decir el socialista José Luis Ábalos en su esperada intervención), que el PP se mantenga en el Gobierno.

No puede, empero, decirse que Podemos haya fracasado. A solo tres días del Congreso del PSOE, Irene Montero abrió con fuerza la #MociónParaEcharlos. Ejerció con solvencia y efectividad su función de crear un contexto en la Cámara Baja (y en el país) sobre el que sostener la Moción. Lo logró sin las estridencias que se esperaban del Podemos chusco que unos días antes denostaba el Parlamento y trasladaba la única victoria “posible” a las calles. Montero cumplió. El Presidente del Gobierno -y del PP- no logró neutralizar el pliego de acusaciones de la que se reveló como nueva estrella del parlamentarismo español. Al contrario, y a su pesar, acusó recibo y dio carta de naturaleza al Debate de Censura.

El Pablo Iglesias que se propuso como Presidente del Gobierno no tenía nada que ver con el diputado gamberro y faltón que el año pasado arrojó cal viva sobre los escaños del PSOE, buscando el sorpasso. El Pablo Iglesias de este martes y trece se ha manifestado como el líder de la formación política que ha sabido describir un país secuestrado en una situación insostenible, y ha señalado con acierto al único responsable: el Partido Popular.

La degradación de las instituciones públicas ha rebasado todos los límites por la osadía de un PP que ha despreciado el voto de confianza que, a pesar de todo, recibió en diciembre de 2015 y junio 2016. En minoría y debilidad, los charranes han sido incapaces de resistirse a la tentación de seguir actuando como si el Estado fuera su feudo.

Han sobrepasado su probada temeridad, e incrementado a ojos vista su manipulación de los estamentos judiciales ante el envenado calendario judicial que se cierne sobre decenas de populares de ilustre nombre. Y, ahora sí, salpica al Gobierno. De cada nuevo escándalo surge un nuevo hilo de investigación que da cobertura a la trama como argumento. A Rajoy se le ha ido de las manos. Ya no puede seguir esgrimiendo como excusa su esquizofrénica dualidad como presidente del Gobierno y del PP. No hay separación. El Gobierno ya es protagonista directo de la asfixiante corrupción. Raciona con una mano sólidos argumentarios sobre transparencia y prevención, mientras con la otra maneja los resortes del Poder Judicial para que sus propias medidas no se vuelvan contra ellos.

Establecer el grado de degradación al que ha llegado este país, y dejar constancia del mismo en el Diario de Sesiones, es el primer gran éxito de la Moción de Censura.


S

ituar al nuevo PSOE en el punto de partida que dio pie a la cruenta batalla de las Primarias es el segundo. “La verdadera moción de censura tuvo lugar en marzo de 2016”, acertó a lamentar el secretario de organización in pectore del nuevo PSOE. El lacónico canutazo de Ábalos llegó por los pelos a los informativos mientras en el Congreso se estaba celebrando un banquete de Platón al que los  socialistas llegaron a los postres y cuando los comensales ya habían expresado sus alabanzasY eso que Joan Tardà prácticamente llegó a anunciar la proclamación de la República Catalana si el referéndum ilegal del 1 de octubre así lo ordena, sin que la bancada popular organizara una de sus habituales algaradas. Ya en el desayuno, un Ábalos conciliador y paternalista, realista y preciso, pronunció la frase por la que será recordado el ya ungido número tres del PSOE: “A veces abstenerse tampoco es tan grave”. Revelación que acompañó esgrimiendo un documento interno publicado por Público el pasado 29 de mayo, que, en el imaginario del Ábalos, desmontaba todo lo escuchado en el Hemiciclo el día anterior. Bien leídos, los papeles de Podemos muestran una estrategia y un calendario que Iglesias y los suyos están ejecutando con precisión de orquesta sinfónica.

Lo cierto es que, en ausencia del PSOE, Podemos ha logrado trasladar a la calle, sin aspavientos ni gamberradas, lo oportuno de una medida como la Moción de Censura. Tanto la exposición de motivos de Irene Montero como las propuestas de Pablo Iglesias entran dentro de lo razonable. Cuanto menos, de lo debatible. Incluso en la temida cuestión territorial. Al extremo que los portavoces de Bildu y ERC, más que anunciar, riñeron con amargor los síes “críticos” que aportaron a la moción. Defraudados por la nula complicidad del Candidato para con la causa y el calendario secesionista. Iglesias supo endosar al Partido Popular el insostenible grado de enfrentamiento y el haber dado alas al Process, y se ofreció dispuesto a explorar, desde otra óptica de Gobierno y voluntad de consenso, vías para dialogar un encaje dentro de la legalidad que satisfaga “a todas las partes”, y que enfríe el deseo de los catalanes “que quieren irse de España”.

A
lbert Rivera ha sido el más beneficiado del Debate. El joven líder de Ciudadanos supo interpretarse con habilidad como una suerte de Macron español. Mostró que, con sus 32 diputados, es quien maneja los ases de la cruda partida que está suponiendo la XII Legislatura. Sin ellos, sólo un acuerdo extra constitucional entre los partidos de la izquierda y las fuerzas secesionistas (incluidos los abstencionistas del PdeCAT) podría poner fin, hoy mismo, al Gobierno del Partido Popular. Rivera sabe que es un acuerdo imposible al que el PSOE, con o sin Pedro Sánchez al frente, siquiera puede asomarse. Cualquier alternativa plausible pasa irremisiblemente por la mesa del presidente de Ciudadanos. Si el PP es el problema, vino a defender Rivera, esto no va de ideologías. Va de compromisos que excluyen cualquier veto a los LibDem españoles. Ante quien no admita la inexorable realidad, Rivera defendió sin rubor ni turbación alguna su no a la Moción de Censura, y reclamó que continúe la Legislatura. Que cada uno haga lo que pueda para que sea la última del PP. Cree su caparazón ideológico y propositivo, e intente ganar las próximas elecciones. Si no tienen ustedes una propuesta mejor, por favor… no molesten. Estamos legislando. Ciudadanos votó no.

Rajoy seguirá gestionado la inevitable e irreversible decrepitud del PP desde La Moncloa; cómodamente, a la española. Iglesias no pierde ni un ápice de apoyo y roba con habilidad para Podemos el cartel del pacto a la portuguesa. Rivera acomoda un contenedor para votos del PP y del PSOE. A la francesa. Y los socialistas salen de la Moción atrapados de nuevo en la extravagante abstención sin obtener ningún rédito político. Pergeñando el férreo blindaje de Ferraz. A la Sánchez.

La moción, estratégicamente situada en el calendario congresual del PSOE, exigía un rotundo no de los socialistas. No hay caminos alternativos por imposición. No son efectivos. Podemos ha atinado trasladando que la suma de síes y abstención superaban a los 170 noes. Pablo Iglesias ha legitimado su artimaña parlamentaria, y confirmado sus propias declaraciones a El Progreso,  convencido de que, efectivamente “la moción de censura ya ha triunfado donde tiene que triunfar, que es a nivel social (...)”. El #39Congreso y el regreso del nuevo y podemizado Sánchez, apenas infligirán un leve arañazo en las filas y el electorado de los morados. Iglesias se ha erigido en líder de facto de la Oposición. Al menos, a la espera de que un Pedro Sánchez autoexcluido del Hemiciclo defina estrategia y espadachines parlamentarios. Iglesias ha perpetrado con audacia el sorpasso psicológico, y lo ha acompañado de palabras conciliadoras, el abrazo del oso, para el secretario general de los socialistas, al que ha ofrecido “la fuerza de Podemos” si quiere alzarse con éxito como ariete de la que expone como ya iniciada derrota de régimen popular. Al mismo tiempo, la poderosa maquinaria 2.0 de los círculos eleva a recurrentes trending topics etiquetas como #HayAlternativaAlPP (o #IreneEresEjemplo), y convierte en una auténtica pesadilla el time line de Pedro Sánchez en las redes sociales a cuenta de la nueva abstención del PSOE. Habrá que esperar al próximo domingo para conocer "la alternativa" de Pedro Sánchez.   

Sánchez llegará al Pabellón 3 de Ifema forzado a superar el previsible “exijo la inmediata dimisión del Presidente de Gobierno” [Fin de la cita, ovación y aplausos] con el que se da por hecho que responderá a las exigentes redes sociales que le recuerdan insistentemente  que...

En su carta El PSOE siempre a la altura, publicada este jueves en El Mundo, el líder socialista ha manifestado “abiertamente” su voluntad de “conseguir cuanto antes una amplia mayoría parlamentaria en el Congreso”. Y, en cierto modo ha compartido, en forma de advertencia, la reflexión ya planteada por Albert Rivera: “Si continúan los vetos buscaré decididamente ese apoyo mayoritario al cambio en las urnas”, ha escrito. En su epístola, el resucitado Sánchez ha anunciado ”una oposición al servicio de la mayoría social” y “una alternativa solvente” para la que generará “un espacio de encuentro con las fuerzas del cambio y los actores sociales”. Y para que no quepa duda, ha añadido algo de metodología: “A crear ese espacio de diálogo y trabajo parlamentario conjunto llamaremos a las fuerzas del cambio y a los colectivos sociales”. Puro Sánchez.

Albert Rivera, ha rechazado cualquier pacto con “el sectario Pablo Iglesias”, aunque haya deslizado -con maliciosa audacia- no saber  “qué pasaría” con Errejón “u otros liderazgos”. "Hay que ganar a los conservadores en las urnas", ha dicho para reiterar su posición en la Moción de Censura, escogiendo con olfato y gran acierto sus palabras.

El irónico calendario político ha situado de nuevo a Pedro Sánchez en la tesitura de tener que convencer a Podemos, y no a Ciudadanos, si es que pretende liderar una alternativa a Mariano Rajoy sin haber ganado las elecciones generales. Dèjá vu. Aunque si algo ha demostrado Sánchez, y hay que reconocérselo, es su capacidad de renacer una y otra vez en la adversidad. Pero en todas sus reencarnaciones se encuentra con los mismos actores, Mariano, Albert, Pablo, Puigdemont, Tardá… viviendo aún su primera y única, la misma, vida política. Sánchez ha querido que el 39 Congreso diera marcha atrás en el tiempo para reescribir el 1 de octubre de 2016. Pero el delorian se ha pasado de frenada y le ha situado, otra vez, en marzo de 2016. El día de la marmota. 


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A
hora que la Oposición al Gobierno ha regresado de las calles al Parlamento, aquí el único que se expresa con claridad es, como siempre, el imbatible Mariano Rajoy.